domingo, 25 de junio de 2017

Un esperado encuentro


El tórrido comienzo de un verano, que los expertos auguran casi como insufrible en algunas zonas del país, a causa de un cambio climático que muchos aún se atreven a negar, parece afectar también a la temperatura de la vida política y promete ser seguramente muy interesante, por los cambios que podrían producirse, si finalmente se logran cierto tipo de acuerdos entre los Partidos considerados, a prior,i de izquierdas, que hasta ahora se han negado, por razones diversas, la posibilidad de una necesaria unidad, que apacigüe las ínfulas que sostienen en el poder al férreo bloque de derechas, formado por PP y Ciudadanos.
Tras una larga etapa de aparentes desacuerdos y digo aparentes, porque las circunstancias ambientales dificultaron en el pasado, cualquier atisbo de entendimiento, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, se reúnen el próximo Martes, ya con la crisis  del PSOE resuelta, para procurar aunar criterios que por ideología debían ser parejos, en cuestiones que afectan fundamentalmente a los derechos sociales y laborales que se han ido perdiendo a lo largo de los años de mandato de los populares y también, cómo no, de los gravísimos casos de corrupción que se ciernen en torno a los conservadores y que en cualquier otro país, hubieran provocado hace tiempo, la dimisión del Gobierno en pleno.
Intentando dejar atrás, de una vez, los hechos que dieron lugar a la investidura de Rajoy como Presidente y evitando recurrir al manido argumento de culpabilizar al contrario de los mil y un errores cometidos, llegan estos dos pesos pesados de la política española a esta esperadísima reunión, con una ilusión supuestamente crecida a causa de la inesperada victoria de los sanchistas, sobre los dinosaurios de la vieja guardia, que permite albergar ciertas esperanzas de que las cosas, ahora sí, pueden funcionar, en parte  también, porque la moderación  en el discurso de la Moción de Censura que protagonizó Pablo Iglesias, hace  factible el acercamiento.
Mucho parecen temer los populares  que tal cosa llegue a suceder, pues andan sumidos en una campaña acelerada de propaganda negativa en la que ya se da como cierta la existencia de dos Podemos, uno rojo y otro azul, en alusión al intento de Sánchez de abandonar la línea de derechización que tanto daño ha hecho al PSOE, pero que a los de Rajoy ha favorecido considerablemente.
No puede gustarle a nuestro señor Presidente la perspectiva de quedarse en minoría, apoyado únicamente por sus leales socios de Ciudadanos y mucho menos, si ya intuye que es posible una mayoría de progreso que incluya también a sus enemigos nacionalistas y que a la vez, eche por tierra ese recalcitrante empecinamiento en resolver el problema catalán sólo por  vía judicial, que tantos dolores de cabeza, nos está trayendo.
Tampoco a Rivera parece agradarle en absoluto esta posibilidad en la que su Partido perdería todo protagonismo, pues ya se había acostumbrado este líder, modelo de máxima ambición, a ser el socio imprescindible con el que todos debían contar, si querían hacerse con el poder y que tantas líneas le ha regalado en las páginas de la prensa, a lo largo de estos pocos meses, potenciando una sobrevaloración de su ego.
 Todo, evidentemente, está en el aire, hasta que no se produzca el encuentro, pero la inquietud que ha empezado ya a generarse entre los conservadores y el hecho de que hayan surgido  los primeros rumores de que Rajoy pudiera convocar nuevas elecciones, proporciona un balón de oxígeno a la izquierda, indicándole, con meridiana claridad, que el camino escogido es el correcto y que es el único por el que se podría conseguir, con holgura, echar a Rajoy del Gobierno.
Dice Margarita Robles, que una nueva Moción de Censura, no entra en la hoja de ruta del PSOE, de momento.

Tal vez, no haga ninguna falta, porque si Rajoy se ve obligado a ir a un nuevo proceso electoral, los sanchistas saldrían reforzados numéricamente en el Parlamento y tal vez, hasta se podría conseguir una subida considerable en escaños que asentara más firmemente los cimientos de los acuerdos, pero esto es una suposición y ahora toca abordar el presente con decisión, para que la esperanza no se escape otra vez por la puerta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario