lunes, 26 de junio de 2017

No sabe, no contesta


Con actitud desafiante y un punto de chulería snob, que no ha cuadrado con las primeras imágenes que de él tuvimos después de su detención, Luis Bárcenas se ha enfrentado esta mañana a la Comisión de investigación sobre la financiación ilegal del PP,  adoptando esa postura que algunos suelen elegir cuando se les hace una encuesta y bien por no querer que se conozca su opinión sobre lo que se les pregunta o por mera ignorancia, no se deciden por ninguna opción, quedando en un absurdo limbo que suele aparecer en el grupo de los que no saben, no contestan.
Hablando con quién ha querido hablar y faltando a todas las reglas de la educación, cuando a él se dirigía alguien a quién no quería responder, Bárcenas ha cambiado absolutamente la estrategia seguida cuando creía que se encontraba sólo, lejos del amparo del Partido Popular, por lo que todo el mundo intuye que ha llegado a un acuerdo tácito por el cual se compra de algún modo su silencio, volviendo al  redil que abandonó momentáneamente tras su expulsión de la Formación conservadora, cuando amenazaba con tirar de una manta, que nunca llegó a levantarse.
Pero el silencio de Bárcenas, por mucho que haya costado conseguirlo, no borra las oscuras acciones que han venido ocurriendo en la sede de Génova durante muchos, muchos años, ni destruye los famosos papeles que aparecieron en toda la prensa nacional, en los que todos pudimos leer las iníciales  de los principales pesos pesados del PP, incluido Rajoy, como perceptores de cantidades de dinero negro, procedente de una caja B que guardaba las “donaciones” aportadas por empresarios, a los que luego se concedían jugosos contratos relacionados con las Instituciones públicas.
Dice Bárcenas, que él nunca se benefició personalmente de tales emolumentos, aunque resulta ser de dominio público la existencia de esa cuenta en Suiza en la que se encontraron  cincuenta millones de euros  a su nombre y que si no eran suyos, a alguien deben pertenecer, aunque quizá nunca sepamos su nombre, ni por qué utilizaba a Luís Bárcenas como testaferro.
Atacado por los Partidos de la oposición, en mayor o menor grado y manteniendo el tipo con cierta soberbia, el intercambio de opiniones con el representante del PP, nos ha parecido, cuanto menos, curioso y en cierta medida, ha delatado abiertamente un cambio radical en las relaciones entre Bárcenas y el que fuera su antiguo Partido, por lo que parece evidente que a partir de ahora, la actitud del ex tesorero va a ser la de devolver al PP el buen nombre que él mismo puso en entredicho con sus afirmaciones pasadas y sobre todo, que ya no hay esperanza en que aparezcan nuevas informaciones que seguramente quedarán ocultas en cualquier recóndito lugar, para siempre.
Así que me temo que si no es por la perspicacia de los jueces y su empeño en conocer la verdad, el PP seguirá disfrutando de esa impunidad que le ha acompañado durante tanto tiempos, dejando a los ciudadanos la espantosa sensación de que los políticos pueden delinquir todo lo que quieran a través de la corrupción, sin que ninguno pague por ello.
De modo que de esta Comisión de investigación, uno no tiene más remedio que quedarse con las impresiones personales que pueden sacarse, a través de las actitudes que demuestran los personajes que intervienen en ella, continuar haciendo cábalas sobre lo que verdaderamente ha ocurrido, en perjuicio  nuestro y no olvidar nunca  que de los delitos cometidos por estos individuos, solos o en compañía de otros, ha dependido en gran manera, el mal funcionamiento de unas Instituciones públicas, a las que se han esquilmado los recursos con los que contaban para beneficio de la totalidad de los ciudadanos.
Quizá por eso, es cada vez más urgente habilitar acuerdos que posibiliten desalojar al PP del gobierno. La podredumbre que se intuye a su alrededor y la desvergüenza de presentarse ante la sociedad como si nada hubiera ocurrido, dan lugar a una situación excepcional y sobre todo, a que los ciudadanos se vean obligados a convivir con un tipo de delincuencia que quizá debiera ser considerada como traición, pues de sus consecuencias se deriva la pobreza que soportamos los españoles.


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