martes, 6 de junio de 2017

Cosas de casa



A sólo unos días de la celebración de la Moción de Censura planteada por Podemos y con el Partido Popular poniendo obstáculos a la Comisión de investigación sobre su financiación ilegal en el Congreso, nos trae la tarde un nuevo sobresalto, esta vez desde Notre Dame, en Paris, dónde un hombre armado con un martillo ha intentado agredir a un policía, siendo detenido después, pero habiendo causado un momento de pánico.
Todo apunta a que la llegada del verano y las vacaciones, que suelen atraer a un gran número de turistas a las grandes ciudades europeas pudiera convertirse en una época propicia para actuar, desde el punto de vista de los terroristas y que esta suposición será seguramente motivo suficiente para que muchos de los viajeros renuncien a sus planes de ocio, haciendo mella en un sector de enorme importancia que mueve millones en los países de la Comunidad, sobre todo porque no hay visos de que el problema vaya a solucionarse en breve, como todos estamos viendo.
Que el miedo nos complique la vida de este modo y que continúen sucediendo a nuestro alrededor acciones del enorme calado de las que estamos viviendo, supone en sí, un triunfo tácito para las aspiraciones de los islamistas y por ello, quizá sería bueno intentar sobreponerse al dolor y optar por continuar con la vida, tal como lo tuviéremos previsto.
Ayer mismo, hablábamos de que existen otras opciones para combatir esta plaga de nuestro siglo y no quisiera yo ahondar hoy más en el tema, por no ofrecer ningún tipo de publicidad a nadie que predique la violencia, por lo esta tarde de Junio, prefiero volver a casa, para centrarme en la importancia real que va a tener para los ciudadanos esa Moción de Censura, tan denostada por la clase política, en la que por fin podremos oír enumerados uno a uno, desde la tribuna del Congreso, todos los casos de corrupción e irregularidades cometidas por miembros del PP, se atreva o no el Presidente a responder personalmente y a pesar de la hora impuesta por la Presidenta  Ana Pastor para el comienzo del acto, las nueve de la mañana, en la que una buena parte de la gente estará trabajando, aunque ya se encargarán los medios de comunicación y sobre todo la red, de que lo que allí se diga, pueda llegar a todo el mundo.
Aterrorizados por todo lo que se les  viene encima, Comisión de investigación, Moción de Censura y declaración presencial de Rajoy en la sala del caso Gurtel, los populares no han tardado nada en recurrir a la archiconocida teoría de la conspiración que utilizan cada vez que se encuentran en un grave aprieto y Rafael Hernando, retomando ante los medios las mismas palabras que ya hemos oído en tantas ocasiones sobre asuntos que después han resultado ser del todo ciertos, nos ha parecido esta mañana, francamente esperpéntico.
Sin poder escapar ilesos de la terrible realidad que les asfixia, los conservadores se refugian en el Senado, como único bastión que les queda, del que fuera su poder pasado, sin entender que la opinión de esta Cámara, que para una gran mayoría de los ciudadanos debiera haber desaparecido hace ya tiempo, no tiene ningún valor y que el centro político del país está en esos escaños que ocupan los diputados en el Congreso, dónde ya ni gozan de mayoría absoluta, ni de buena reputación, como seguramente quedará demostrado ampliamente, después del día 13.
Puede que estén gobernando el país e incluso que si la Moción fracasa, como se prevé, lo sigan haciendo, pero no les quedará otro remedio que aprender la lección de que están siendo estrechamente vigilados en todas las acciones que cometen y sobre  todo, que ya nada volverá a ser lo mismo ni para Rajoy, ni para los suyos, pues con toda probabilidad, la reacción de la sociedad dará un empujón definitivo a Iglesias, que quedará en la memoria general como el único que se atrevió a desafiar con valentía y con todos los medios legales a su alcance, la tiránica manera de gobernar del PP, sin censuras ni medias verdades que maquillen la gravedad del momento.
Muy pendientes estaremos también de las reacciones los otros Partidos políticos. Cuando uno se enfrenta a la verdad y la niega o trata de ignorarla, escudándose en vanos argumentos que carecen todo sentido, está, en cierto modo, traicionando deliberadamente a todos los que confiaron en él y en este caso particular, dejando pasar la oportunidad de cambiar todo aquello que afecta de manera tan negativa al funcionamiento de las instituciones y al bienestar general de la ciudadanía.
Por eso, no es importante ganar o perder la moción, como algunos se piensan, ni tampoco si Iglesias se atreve o no a postularse como Presidente.

Este es un momento en el que el retrato de cada uno de los Partidos que forma que  nuestro Parlamento, va a quedar perfectamente  definido ante la Sociedad y llegará el día en que pase factura a todos y cada uno de ellos, pues la gente, cuya inteligencia suele menospreciarse con tanta alegría, ni olvida, ni perdona.

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