jueves, 27 de octubre de 2016

Camino sin retorno


Los turnos de intervención de los diferentes grupos parlamentarios en el Congreso, se han venido desarrollando a lo largo de todo el día, aunque la atención general haya estado particularmente centrada en lo que ocurría en una bancada socialista, con Hernando sentado en el sitio que anteriormente ocupara un Pedro Sánchez, desplazado ahora cuatro filas atrás, aunque captado de forma permanente, por los flashes de todos los medios.
Ya tuvo Sánchez ayer la buena educación de estrechar la mano del que fuera su segundo de abordo y que no ha tardado en sumarse al bando de los abstencionistas y también las de otros igualmente posicionados a favor de la propuesta de la gestora, causando, a juzgar por los gestos que todos pudimos ver claramente, no sólo desconcierto en sus adversarios, sino también cierto halo de rubor, mientras se veían obligados a devolverle el saludo, aunque sin atreverse a cruzar la mirada con el que consideraban desde hace tiempo, su principal enemigo.
El momento más álgido de toda la mañana se ha producido cuando Hernando ha iniciado su intervención, que en lugar de parecer dirigida, como hubiera sido de recibo, al candidato que se presenta a la investidura, se ha tratado más bien de un ultimátum lanzado contra sus propios compañeros, que en muchos casos ni siquiera se han dignado a aplaudir sus palabras, quizá por considerar que su traición al que fuera su Secretario General, define sin paliativos la naturaleza de sus propias intenciones.
La denodada defensa de la abstención realizada sin convencimiento alguno por Hernando, no ha podido ser más patética, por lo que sus posteriores intentos de criticar las políticas llevadas a cabo por el PP, durante los pasados años, han carecido de cualquier atisbo de credibilidad, evidenciando la rendición sin condiciones a la que su Partido se aviene.
Ha iniciado el PSOE, con esta intervención, un camino sin retorno hacia una degeneración de su pensamiento y ofrecido al Candidato Rajoy una oportunidad de ahondar en su herida, impensable hasta en sus mejores sueños. Desorientado ante la debacle que vive estos días y debiendo esforzarse en que la legislatura llegue a ser lo más larga posible, por miedo a lo que pudiera ocurrir si se celebraran nuevas elecciones, ha entregado a la vez, el relevo de la oposición a Podemos, pletórico por asumir el papel que le ha llegado como llovido del cielo, sin haber necesitado siquiera, luchar para lograr el temido sorpasso.
Las caras de los partidarios del no, la vergüenza de líderes como Patxi López, agazapado en su escaño, sin  querer participar en la esperpéntica  pantomima protagonizada por sus compañeros, demostraban con toda crudeza, la extensión de la herida que se ha abierto en este Partido centenario, que huye desesperadamente hacia adelante, sin rumbo ni destino.
Todos, a excepción del PSOE, han hecho hoy exactamente lo que se esperaba de ellos. Y todos, a excepción del PSOE, tienen claro que si Mariano Rajoy vuelve el sábado a ser Presidente del Gobierno, es, exclusivamente, porque Susana Díaz y González le sirven en bandeja y sin contraposición alguna, la llave de este reino.





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