Poco le ha durado al PP la alegría por la fractura del PSOE,
pues con el comienzo del juicio por la Gurtel, se vuelven a abrir heridas que
durante los años que ha durado la investigación, se han tratado de suturar por
todos los medios y que aunque de momento no han tenido las consecuencias que
podría esperarse, sobre las perspectivas electorales en el país, sí que
pudieran, ahora que se conocerán los hechos en su totalidad, pasar la debida
factura a unos líderes, que milagrosamente han venido escapando de las
responsabilidades políticas que les corresponderían, por esta interminable
sucesión de delitos.
Nunca me cansaré de repetir que los españoles nos hemos
acostumbrado a convivir con la corrupción, como si necesariamente fuera
inherente a la práctica profesional de la política y que mientras en otros
países este tipo de transgresiones se consideran imperdonables, en este
nuestro, hasta llegamos a envidiar, en nuestro fuero interno, las inmensas
posibilidades que tienen los altos cargos de obtener dinero de manera ilegal,
mientras lamentamos vernos obligados a ser honrados, a causa de la extrema
vigilancia a que somos sometidos, por Hacienda.
Y sin embargo, lo natural sería que esa misma honradez que se
nos exige a los ciudadanos, fuera escrupulosamente requerida a todos y cada uno
de aquellos que dicen representar nuestros intereses en las instituciones, pues
los fondos que han de manejar por las necesidades de sus cargos, no son, sino
el patrimonio común , destinado a que todos y cada uno de los días se ponga en
marcha una nación que a ser posible, procure el bienestar de los que la
habitamos, en todas las áreas de nuestras vidas.
En su lugar y a juzgar por los resultados de las últimas
elecciones, mantenemos mayoritariamente en sus cargos a los integrantes de un
Partido que se mueve bajo la sombra de
la sospecha y del que, probablemente y a través del juicio que se inicia hoy,
iremos conociendo muchas más cosas de las que ya sabemos y que no servirán,
precisamente, para ofrecernos una visión idílica de cómo se han venido haciendo
las cosas en las trastiendas de sus sedes y de cómo se han financiado, a lo
largo de los años, las faraónicas campañas electorales que se han celebrado a
lo largo y ancho del país, mientras se nos exigía a los demás, una austeridad
extrema.
Contemplar las primeras imágenes de ese enorme banquillo de
acusados de la trama Gurtel, reconociendo rostros cuya innegable popularidad
proviene directamente de los puestos que ocuparon, supuestamente para defendernos,
no puede por menos que causar, al menos en muchos de nosotros, una gran dosis
de indignación, que sólo se vería mitigada si todos ellos devolvieran el
montante total de lo que defraudaron y fueran inhabilitados, de por vida, para
ocupar cualquier cargo en el mundo de la política.
Y sin embargo, Mariano Rajoy y los suyos, se desligan con
inusitada desfachatez de los hechos, utilizando el torpe alegato de que ninguno
de ellos es ya militante de su Partido, aunque obviando deliberadamente
mencionar que cuando se cometieron los delitos, todos ellos lo eran y que por
tanto, resultaría increíble que sus “hazañas” fueran, como se pretende,
absolutamente desconocidas, para la cúpula dirigente.
No se puede olvidar que algunos de ellos, como Bárcenas,
compartían edificio con el señor Presidente y que muchas de las tropelías que
se juzgan fueron reiterativamente cometidas en las mismas narices de todos los
que se proclaman inocentes, por lo que no cabe otra lógica que apelar a que se
exijan las responsabilidades políticas pertinentes, en relación con las
acciones cometidas por su gente de confianza.
No va a poder el PP, ahora que ha empezado el macro juicio,
evitar el enfrentamiento con la prensa, ni tampoco las críticas que de la
oposición más dura le lleguen, mientras Rajoy espera para ser investido y
aunque la debilidad del PSOE supondrá para los populares un respiro, en este
aspecto, no se puede olvidar que en el Parlamento actual, conviven múltiples
Formaciones, que no desaprovecharán esta oportunidad, para obtener rendimiento.
Mientras los negociadores se ponen en marcha para conseguir
un acuerdo de investidura, los acontecimientos que depare el juicio de la
Gurtel, en los próximos días, no cabe duda
que condicionarán también el desarrollo de la historia inmediata.
Hay que tener redaños para pactar con quiénes tantas
explicaciones tienen que dar, sobre la corrupción, en este país nuestro y
tampoco se puede olvidar que la mayoría de los ciudadanos no votamos al PP,
aunque para desgracia nuestra, estemos hoy por hoy, tan divididos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario