jueves, 6 de octubre de 2016

Sin condiciones


Mucho le debe convenir al PP huir rápidamente de los efectos colaterales de la Gurtel, cuando nada exige al PSOE, a cambio de su rendición, llegando a desaprovechar incluso la oportunidad de oro que le brinda la situación en que se encuentran los socialista, que para no tener, no tienen en estos momentos, ni siquiera un líder que les guie.
Y mucho le conviene al PSOE acelerar una pronta respuesta, que sin duda será positiva, aunque las voces discordantes de los partidarios de Sánchez, ya hayan amenazado con romper la disciplina de voto, pues una vez complicada tan estrepitosamente su entorno, no le cabe otra salida que acceder a lo que se le pida, con tal de no tener que enfrentarse a la severidad de los electores, que en unas terceras elecciones, sin duda otorgarían sus votos a otras Formaciones, que respondieran más a los cánones que se entienden como propios de la izquierda.
Poco o nada nos conviene a los ciudadanos, sin embargo, volver a tener a Rajoy como Presidente, pues si ya tuvimos durante su anterior mandato que soportar sus políticas de recortes, directamente relacionadas con nuestra pérdida de derechos, no podemos, sino pensar que una vez alcanzado el poder, después de tantos meses de mandato en funciones, no tardará en volver al redil que se vio obligado a abandonar por la fragmentación del Parlamento y que no es otro que el de seguir a pies juntillas las órdenes que lleguen de Bruselas, que como todos sabemos, se basan en nuevos ajustes que nos coloquen aún más lejos de  un mercado laboral que dignifique nuestro modo de vida.
Quiere el señor Rajoy, como no podía ser de otra manera, celebrar la nueva Sesión de Investidura, a finales de este mes de Octubre, sin que le importe negociar, ya lo ha dicho, con la Gestora que ahora mismo decide los destinos de unos socialistas, que desde luego, debieran preferir por encima de todas las cosas, solucionar antes de nada sus propios problemas y decidir cosas tan importantes como si se dividen o no, ahora que ha quedado claro que en el Partido existen dos corrientes, absolutamente antagónicas.
Pero cederán, porque saben que si consultan a su militancia, quiero decir, a la poca que les quede, cuando sus bases digieran los acontecimientos que han venido ocurriendo en los últimos días, lo más probable es que las ínfulas pactistas de Díaz y los suyos, resulten sencillamente pulverizadas, por una voluntad que en nada coincide con la de los excelsos barones que aman, por encima de todas las cosas, el cómodo estatus  que disfrutan, desde hace tanto tiempo.
Toda su credibilidad, no obstante, quedará para siempre enterrada bajo la lectura de los resultados de esta Investidura que viene y habrán perdido, no sé si de manera consciente o por mera fatalidad, cualquier posibilidad de poner en práctica una oposición que convenza a una Sociedad, que no olvidará nunca que el señor Rajoy llegó al poder, con la inestimable ayuda de los que  habían sido, hasta ahora, sus más directos enemigos.
Puede que la derecha esté dispuesta a perdonar, un año tras otro lo que ya de por sí resulta imperdonable, pero la izquierda, implacable tradicionalmente con los errores cometidos por los suyos, jamás volverá a confiar en quienes se posicionaron en la otra parte del arco político, emprendiendo el camino sin retorno de no se sabe qué ideología y renunciando así, a defender los que debieran ser sus principios, en una suerte de incomprensible rendición, que acabarán pagando en las urnas, en forma de estrepitoso fracaso.
Ya pueden estar satisfechos Rajoy y Rivera. Todas sus expectativas, se han cumplido.


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