miércoles, 26 de octubre de 2016

Mañana de tensa espera


Con  las espadas afiladas y enrocados en sus respectivas posiciones, que no parece vayan a cambiar, los diputados socialistas esperan que comience la primera Sesión de Investidura que protagonizará hoy Mariano Rajoy, provocando una situación hasta ahora desconocida en el ámbito de la política española y que pone de manifiesto la enorme brecha que se ha abierto entre  sus líderes de la vieja guardia y una nueva hornada de dirigentes, mucho más identificada con los principios de la izquierda y contraria, por tanto, a llegar a ninguna clase de pacto con el Partido Popular, ni siquiera para facilitar la formación de gobierno.
La opinión pública , que no hace otra cosa estos días que comentar esta inexplicable debacle que se está produciendo delante de sus ojos y que ha dejado estupefactos a jóvenes y mayores, por lo inusual que resulta, parece posicionarse  claramente al lado de los partidarios del no y no duda en afirmar que si llegaran a celebrarse nuevas elecciones, ni siquiera se plantearía votar a este PSOE dirigido por la gestora que ha sido capaz de abandonar sin pestañear los principios fundamentales que lo rigen, para colocarse, sin contraprestación alguna, al lado de un PP fuertemente señalado por la corrupción y a favor de seguir aplicando nuevos recortes, en cuanto vuelva a hacerse con el poder, aunque sea en minoría.
Feliz debe sentirse Mariano Rajoy, cuando afirma que no dudará en defender durante su turno de intervención a estos socialistas que le prestan su apoyo, pues al intuir que Podemos no dejará pasar la oportunidad  de criticar con dureza el camino elegido por los que debieran haber sido sus socios en otro gobierno, no le cabe otra opción que defender la postura de los abstencionistas que le permitirán investirse y hasta que se olviden determinadas cosas que concurren alrededor de su Partido, como ciertos juicios que estos días se celebran.
Mucho han cambiado las cosas desde que Pedro Sánchez calificara a éste que hoy les defiende de indecente y por alguna extraña razón, ahora que ha llegado el momento de la verdad, a todos nos parece que esta solución, quizá estaba pactada desde el primer momento.
No debe ser fácil para las viejas glorias renunciar a las bondades que durante años les ha ofrecido la permanencia del bipartidismo y mucho menos, tener que compartir escenario, en total igualdad de condiciones, con un buen número de recién llegados que han puesto las Instituciones y la manera de ejercer la política  patas arriba, llegando a convertirse, en solo dos años de existencia, en otra alternativa de poder, que en nada coincide con las premisas establecidas tradicionalmente, por los Partidos mayoritarios.
Todos aguardamos hoy con expectación el contenido del discurso que pronunciará, por tercera vez, Mariano Rajoy en el Parlamento, pero estamos seguros que al haber cambiado radicalmente la situación y no contar con mayoría, su tono será mucho más comedido y en general, nada agresivo con aquellos que le apoyan en su proyecto de Gobierno.
Ha llegado el momento de la tregua y el idilio entre PP, PSOE y Ciudadanos que empezará a hacerse público esta tarde y al que auguramos cierta estabilidad, a la vista de lo que estamos conociendo, pone en marcha una etapa de incertidumbre en la que sólo nos queda la esperanza de que Podemos haga una oposición contundente, capaz de defender nuestros derechos más fundamentales, en este Parlamento compuesto ahora, por tradicionalistas y transformadores.
Sólo  nos cabe la esperanza de que al tener estas tres Formaciones ambición de poder, pronto empiecen a discrepar entre ellas, acortando la duración de la legislatura y mostrando ante la ciudadanía, su imagen verdadera.
Unas horas antes de que comience la sesión, los españoles lamentamos profundamente que haya quedado en el más absoluto de los olvidos, el proyecto del cambio y el progreso.




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