martes, 11 de octubre de 2016

La culpa manifiesta


Se pone en marcha la maquinaria para que Rajoy intente una nueva sesión de investidura, esta vez, con la aquiescencia tácita de un PSOE, herido de muerte, al que perjudicaría severamente la celebración de nuevos Comicios y al que no queda otra salida que propiciar la abstención, para asegurarse su propia supervivencia.
Aunque aún no se haya celebrado el esperado comité federal, en el que se decidirá la postura definitiva de los socialistas, todo el mundo da por sentada la colaboración total o parcial que dará a Rajoy la oportunidad de repetir en la Presidencia de la nación, por lo que la decisión que se tome, se considera, a día de hoy, un mero trámite, que por cierto, tiene muy enfadada a una gran parte de una militancia, que nunca pensó que pudiera darse una alianza con la derecha y menos aún, después de las políticas llevadas a cabo durante la legislatura anterior, por los conservadores.
Y aunque muchos ya han anunciado que están dispuestos a romper la disciplina de voto el día de la Sesión, la posición en que puede quedar el PSOE, en los meses siguientes, ha de ser necesariamente, por lo menos incómoda, pues el resto de las Fuerzas políticas que forman el arco parlamentario y que mantienen la postura del no, no olvidarán fácilmente que fue con la abstención socialista, como Martiano Rajoy consiguió llegar al gobierno.
No hay más que ver el resultado que ofrecen las primeras encuestas, en las que Podemos no solo adelanta al PSOE, en la opinión de los españoles, sino que crece más de cuatro puntos en intención de voto, convirtiéndose en líder indiscutible de la futura oposición y rompiendo, probablemente para siempre, las leyes del bipartidismo.
Ya puede estar satisfecha la vieja guardia del PSOE. Finalmente, con su actitud, han dinamitado a su Partido y además, de una manera que hace prácticamente imposible recomponer una unidad, que ya desde hace tiempo se consideraba bastante quebradiza, a causa de las  sucias guerras internas que mantenían dos sectores ideológicamente encontrados, que ahora se han destapado con toda claridad, ante una opinión pública incapaz de perdonar determinadas traiciones, como ya hemos visto otras veces.
Si alguna vez llegan a celebrarse primarias, cosa que no parece entrar en los planes de la gestora, ni de los barones adscritos a ella, se podrá finalmente dilucidar si el PSOE puede seguir considerándose como un Partido de la izquierda, o si por el contrario está decidido a abandonar, por mayoría, la corriente ideológica en que siempre se basó una trayectoria, rota ahora simplemente ,por la desmedida ambición personal de algunos de sus líderes.
Consciente o inconscientemente, esta debacle inducida por la mano de los poderosos barones, no puede, sino beneficiar grandemente a un PP, al que hubiera sido relativamente fácil desterrar, si se hubieran firmado determinados acuerdos.
Lo ocurrido entre los socialistas, no sólo destroza a su Partido, sino que impone a los españoles el inmerecido calvario que supone que Mariano Rajoy vuelva a ser Presidente de Gobierno.
Una gran parte de nuestra sociedad, no va a olvidar nunca que unos pocos se atrevieron a arrebatarle sus sueños.
Cuando empiecen de nuevo los recortes y se limiten, aún más si cabe, nuestros derechos, todo el mundo sin excepción, tendrá muy claro quiénes han sido los culpables de su sufrimiento.




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