martes, 18 de octubre de 2016

Consumatum est


Tira Susana Díaz de contactos, de presiones y de poder, para lanzar al PSOE de Andalucía como principal valedor de la abstención y aunque no aparece personalmente ante los medios para comunicar la decisión, resulta evidente que mueve desde la sombra los hilos que sostienen a la Gestora que impusieron sus adeptos, aquel nefasto sábado en Ferraz y que con toda seguridad, acabará por consumar lo que toda la izquierda española se temía, sin poder dar crédito a lo que estaba ocurriendo ante sus ojos y que ha supuesto un antes y un después, en la trayectoria del socialismo español.
Pide Javier Fernández a los suyos, sin ahorrar un ápice de dramatismo en su discurso, que se abstengan, para evitar un mal mayor y se lleva consigo el compromiso de una buena parte de los comparten con él la teoría catastrofista que idearon los populares para evitar los pactos con Podemos, aunque sin llegar a reconocer que entre su militancia, la sola idea de propiciar la llegada a la Presidencia de Rajoy, se está convirtiendo en un elemento de indignación, imposible de superar cuando se trata de vivir de acuerdo con unos principios.
La suerte, sin embargo, está echada y aunque la decisión parta exclusivamente de un Comité Federal que ha procurado estar compuesto mayoritariamente por abstencionistas, resultan imposibles de calcular las consecuencias que traerá en el futuro esta rendición incondicional, al Partido que acumula bajo sus siglas el mayor número de casos de corrupción conocidos en la historia de nuestra Democracia y los mayores recortes de derechos fundamentales infringidos jamás a unos ciudadanos, que aún luchan denodadamente por recuperarse de los últimos cuatro años de gobierno de los conservadores.
Ya han cesado, incluso, los ataques que solían dirigirse estos dos enemigos que todos considerábamo irreconciliables y ni siquiera el desarrollo del juicio de la Gurtel, ha logrado arrancar de los socialistas gestores algún tipo de crítica feroz, sobre lo que allí estamos escuchando estos días, como si la abstención que vendrá, llevara implícito el olvido de los sucesos que ahora se juzgan y que constituyen, como todos sabemos, una vergüenza nacional, imposible de perdonar por esta sociedad a la que pertenecemos.
Parece como si de pronto PP y PSOE hubieran descubierto milagrosamente las leyes del respeto y un tupido velo de silencio, hubiera cubierto las distancias que los separaban, tendiendo un puente de plata a la posibilidad de una asociación, que hasta hace poco, parecía impensable.
Y es precisamente esa tácita complicidad, ese acercamiento repentino, capaz de limar todas las asperezas, lo que no puede sino provocar en los ciudadanos  que sufriremos la continuidad del PP en el gobierno,  una nueva ola de indignación, al volver a considerar que nuestra voz sigue careciendo de toda importancia, cuando lo que se juega en la partida no es otra cosa que poder y los jugadores ni siquiera se acercan a lo que debiera ser, en verdad, un buen representante político.
 Volverán, a partir de que se consume la investidura, los tiempos en que las calles se conviertan en el único foro que nos quede para ser escuchados, las manifestaciones colectivas que muestren otra vez el descontento por los recortes que llegarán en cuanto Rajoy se asiente en la Moncloa y toda esa corriente de rabia que parecía haber quedado aletargada durante los meses que ha durado la ausencia de Gobierno y no podrá ya nunca más el PSOE, que con su abstención haya propiciado la continuidad conservadora, volver a  hablarnos de solidaridad con los humildes, pues le será imposible borrar de nuestra memoria, la traición que contra nosotros cometieron.
Sus días de oposición, terminarán en el mismo instante en el que total o parcialmente, por presencia o por ausencia, brinden su apoyo gratuito al candidato popular, que no ha tenido más que sentarse a esperar, para rematar a su más directo enemigo.
Sólo a Podemos corresponde desde ahora, asumir el difícil papel de lidiar en soledad contra esta casta irreductible, cuya labor no es otra que hacer imposible que se cumplan algunos de nuestros sueños.


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