martes, 29 de septiembre de 2015

Rizando el rizo


A sólo dos días de la celebración de  Elecciones, el Tribunal  Superior de Justicia  de Cataluña imputa a Artur Mas, por la convocatoria del nueve de Noviembre, acusándole de un delito de desobediencia, prevaricación, malversación de caudales públicos y usurpación de funciones y, probablemente, aupándole a la categoría de primer mártir de la causa independentista.
El triunfo de Junts pel si, unido a los pésimos resultados obtenidos por el PP en los comicios, habría podido ser el detonante de que esta decisión, pospuesta durante casi un año, se tome precisamente ahora, quizá con la intención de recordar a los Partidos secesionistas catalanes, que Rajoy todavía tiene la sartén por el mango y que no está dispuesto a dar un solo paso atrás, en su concepción del conflicto.
Habiendo comprobado que un amplio sector del electorado catalán del PP ha ofrecido en bandeja de plata su voto a Ciudadanos, los asesores del Presidente, que no brillan precisamente por su lucidez, a la vista de los resultados que obtienen, han debido pensar que la debacle  habrá tenido que ver con el  hecho de no haber actuado durante la campaña con suficiente dureza y deben haber propuesto a Rajoy que la única salida que le queda no es otra, que la de esconderse tras el amparo de la Ley, en esta última etapa de su ajetreado mandato.
Pero Rajoy no solo ha sufrido una considerable pérdida de votos en Cataluña, sino que con su manera de hacer y ser, parece haberse grajeado la antipatía de muchísimos españoles, los mismos que hoy miramos atónitos esta decisión judicial, que con toda probabilidad forzará a la CUP a reconsiderar su postura en la Investidura y que, por ende, volverá convertir a Mas, otra vez, en Presidente de la Generalitat catalana.
Nada ayuda más a un líder defensor de una causa, que ser acosado por la justicia por motivos de ideología y más aún, si por las razones que fueren, acaba pisando  la cárcel, aunque sea por poco tiempo.
La imputación de Mas, será sin duda, interpretada en Cataluña como una nueva medida represiva contra la libertad de expresión y ya veremos si no acaba costando a Rajoy, el puesto.
El tirón de orejas lanzado por un Aznar furioso contra quien fuera por él designado para sucederle en la Presidencia , puede haber sido también, una de las causas que hayan acelerado esta imputación. Como demostración de que Rajoy tiene, cuando hace falta, esos redaños que le niegan los detractores de su propio Partido.
Ya dijimos hace tiempo que los peores enemigos los tiene este Presidente en sus propias filas y que le convendría más escuchar los discursos que llegan de fuera, que los cantos de sirena que susurran en sus oídos asesores y compañeros, quizá deseosos de sustituirle.
Llevar a Mas ante los tribunales, aquí y ahora, supone uno de los peores errores cometidos en toda la legislatura conservadora y  da a los nacionalistas catalanes, alas inmensas para continuar defendiendo el proceso que iniciaron hace tiempo y con varios mártires a la cabeza.
Ya veremos, cómo se complica la situación en los próximos días, pero no sería de extrañar que la respuesta de los nacionalistas catalanes fuera, sin hacerse esperar, mucho más contundente y feroz, de lo que en principio estaba previsto.
Ahora se les ha ofrecido un motivo de envergadura, para creerse en posesión de la verdad y otra vez, cómo no, se lo debemos a la soberbia de nuestro Señor Presidente.


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