Se ponen en práctica los preceptos de la Ley Wert y aparece
en Madrid un libro de texto para alumnos de 11 a 12 años, en el que no sólo se
elogia descaradamente la labor de Esperanza Aguirre, atribuyéndole la
construcción de ocho hospitales y más de ochenta Colegios, sino que se declara que la guerra civil española
se asocia mucho más con la Segunda
República, que con la Dictadura de Franco.
Trae también el citado libro, un ejercicio en el que los
alumnos han de situar cronológicamente a varios Ministros de Educación, dándose
la circunstancia de que todos los que aparecen en la página, pertenecen
exclusivamente al PP, como si los que lo fueron en los gobiernos socialistas no
hubieran existido jamás, o se quisiera que los alumnos ni siquiera aprendieran
sus nombres.
Naturalmente, las Asociaciones de Padres no han tardado en
pedir la retirada de la que de otro modo
sería la guía en la Asignatura de Ciencias Sociales, durante todo el curso,
denunciando que se evidencia en el texto una clara intención de adoctrinar y
una manera de entender la historia que podría falsear la verdad, en el
aprendizaje de estos alumnos.
Ya habíamos advertido en numerosas ocasiones, que el
auténtico fondo de esta Ley Wert, que fue aprobada con el voto en contra de
toda la oposición parlamentaria en pleno y que ha sido protestada en infinidad
de ocasiones por todas las partes presentes en materias educativas, no era otro
que hacer de nuestro niños y jóvenes, seguidores leales de la ideología del PP
y desconocedores de la verdadera realidad acaecida antes y ahora, en este País
en el que vivimos.
Aquellos temores, se van materializando , como demuestra
claramente la aparición de este libro y sumándose al encarecimiento paulatino
de las tasas en la Enseñanza y a la obligatoriedad de las clases de Religión
Católica para todos los alumnos, vuelven a convertir la Educación en sectaria y
oscura, asemejándola a la que nos vimos obligados a recibir los mayores, en los
durísimos años de la dictadura franquista.
Este adoctrinamiento tácito, anula para nuestros hijos,
cualquier posibilidad de ser educados en libertad y de una manera responsable
para poder después, decidir por sí mismos, qué rumbo dar a su pensamiento en un
futuro y cercena, además, la natural evolución que debe seguir un alumno en los
años que pasa en las aulas u obligándole a complementar las materias aprendidas
en ellas, fuera del ámbito estrictamente académico.
Y como muchos de nosotros aún recordamos perfectamente el
oscurantismo de aquellos tiempos en que éramos niños, parece imprescindible
conseguir que esta nefasta Ley sea retirada a la mayor brevedad posible, antes
de que pueda producir estragos irreparables para nuestros descendientes.
Habrá pues, que recordar a todos los Partidos que se
opusieron contundentemente a la aprobación de esta Ley y muy especialmente a
los que ganen las próximas Elecciones Generales, que sea puesta fuera de
circulación en cuanto tomen posesión del poder, sin dilación alguna y con
auténtico carácter de urgencia.
Los colectivos de Padres y Profesores, ya han iniciado un
calendario de lucha, en este recién iniciado curso, a este
respecto.
El libro de Sociales, añade una baza más a la defensa de sus
argumentos.

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