Cae ayer uno de los últimos reductos que aún quedan de ETA,
saldándose la intervención policial con la detención de los tres supuestos
encapuchados que anunciaron el cese de
la violencia y que parecen haber sido los encargados de tomar las últimas
decisiones importantes en esta Organización, en los últimos años.
Sin que se haya producido una rendición formal ni se hayan
entregado las armas y a pesar de que el gobierno español da hoy por finiquitada
la existencia de ETA, esta detención cierra, eso sí, el capítulo de una obra que sin embargo, sus
autores no dan por concluida, aunque el argumento ha sido reconducido por una
senda mucho menos violenta y se han dado pasos de suma importancia en la resolución
del llamado conflicto vasco.
Es verdad que la
voluntad de ambas partes, ha conseguido mejorar considerablemente la situación
que se vive en los espacios de Euskadi y
que incluso se han dado bastantes casos en los que se ha establecido contacto
para pedir perdón a los familiares de las víctimas de la violencia, pero
subyace aún, en una gran parte de la ciudadanía que puebla las grandes ciudades
y sobre todo, los pueblos que conforman este territorio, un sentimiento de que
para completar un proceso de paz, resultaría imprescindible un gesto del
Gobierno de Rajoy, iniciando un acercamiento de presos que siempre se negó,
pero que las familias reclaman por considerar
que también ellas están pagando, en cierto modo, las penas a que fueron
condenados los suyos.
Naturalmente que perdieron más aquellos que murieron y no se
puede ni se debe discutir que el sentimiento de dolor ha de ser, en su caso,
infinitamente más grande, pero en una negociación, para que funcione, todos han
de poner sobre la mesa concesiones, a veces hasta entonces impensables, si con
ellas se garantiza, por fin, una paz que nunca podrá darse por duradera,
mientras ETA no firme un documento que así lo acredite.
Así que estas detenciones sólo significan un avance en la
llamada vía policial y no concluyen definitivamente absolutamente nada, por
mucho que el Ministerio de Interior así lo afirme.
Los líderes de ETA han sido repuestos en cuestión de horas
durante muchísimos años, como todos sabemos, y no cabe la menor duda de que
ahora sucederá igual, si se tiene en cuenta que la ideología abertzale no solo
no ha desaparecido en Euskadi, sino que ha conseguido sentar a sus
representantes en todo tipo de Instituciones, legalmente.
Unos días de estancia en estas tierras, confirmaría a
cualquiera esto que digo y bastarían
para entender con toda claridad que la realidad del País vasco tiene mucho que
ver con un esfuerzo común por mantener ciertas normas de convivencia.
Sin embargo, haber llegado aquí constituye todo un triunfo y
que un numeroso grupo de personas se manifieste pacíficamente a favor del acercamiento
de presos, en la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria, por ejemplo, mientras
otro grupo numéricamente igual se mantiene al margen de tal evento, es ya en
sí, algo que hubiera resultado absolutamente impensable, hace relativamente poco tiempo.
Así que sólo depende de las intenciones de los interlocutores
que esta historia de sangre y violencia, pueda ser concluida del todo, sin que
se llegue nunca a reavivar lo que quiera que fuera que hizo saltar la chispa
que trajo la desolación y el miedo a tantísima gente.
No queda más que desear que la intolerancia y el odio entre
las partes, pueda ser transformado en entendimiento, por el bien de todos
nosotros, aunque no sea fácil el camino.

No hay comentarios:
Publicar un comentario