domingo, 13 de septiembre de 2015

La llegada de Corbyn


La irrupción en escena del líder laboralista inglés, Jeremy Corbyn, con  su intención de abandonar las teorías socialdemócratas que han defendido los Partidos socialistas europeos en los últimos años, se suma a las corrientes de indignación surgidas, sobre todo en el sur del Continente, añadiendo interés al panorama político que las derechas se han encargado de ensombrecer, a base de recortes económicos y merma de derechos sociales.
Soplan nuevos vientos cargados de intenciones de cambio, ahora también en la tradicional Inglaterra y la era de la globalización, que tantos y graves problemas ha acarreado a los ciudadanos desde que comenzara la crisis, parece a punto de tocar a su fin, empujada por masas ingentes de descontentos, que han empezado a canalizar su impotencia, a través de la fuerza verbal de los líderes de nuevos Partidos, que rompen radicalmente con la manera de entender la gestión de lo Público, ofreciendo una participación activa, al pueblo soberano.
Los españoles fuimos los primeros en asistir a este giro, a través de las manifestaciones del 15M, de las que después salieron líderes como Pablo Iglesias o Ada Colau, que ahora gozan de un enorme número de seguidores y que tendrán mucho que decir, en cuanto tengan representación real en el Parlamento.
Pero el triunfo de Jeremy Corbyn, entre los laboralistas ingleses, podría considerarse como la corroboración final de que esos movimientos provenientes de la indignación ciudadana se están convirtiendo en imparables y de que todos los días aparecen nuevas voces que se suman a las que ya reclamaban un cambio absoluto en la forma clásica gobernar, hartas de soportar la hegemonía de los factores económicos sobre las personas y la estela de imperdonable corrupción que ha acompañado a una multitud de  políticos de peso, en los últimos años.
Inglaterra, que siempre fie considerada como un bastión en la toma  decisiones políticas que mueven el mundo, parecía en esta historia, haberse quedado a la zaga de lo que ocurría, fundamentalmente en los países del sur de Europa, sobre todo desde que Cámeron empezara incluso a plantear la necesidad de convocar un Referendum sobre la permanencia o no de los suyos, en la Unión Europea.
Jeremy Corbyn, representa pues, un soplo de aire fresco en el ambiente enrarecido que se respiraba en su Nación y abre una puerta a la esperanza de que, por fin, se pueda conseguir dar un giro de ciento ochenta grados, a la terrible situación que viven los ciudadanos de este Continente.
El que pudo ser pionero, Tsipras, fracasó al encontrarse en soledad frente a los gigantes económicos de la Unión, pero si de aquí a un tiempo prudencial, las nuevas Formaciones van ocupando un número grande de escaños en los Parlamentos, a Merkel y los suyos no les va a quedar otro remedio que avenirse a las decisiones que vayan tomando las mayorías y abandonar las prácticas tiránicas que han destrozado la vida a cientos de miles de personas, en todo el periplo europeo.
Se abre pues formalmente y con la aquiescencia también de Inglaterra, un periodo de trepidante interés, por los acontecimientos que puedan sobrevenir en los próximos meses.

Bienvenido sea Corbyn y ojalá que entre todos logremos hacer tambalearse la idea que ahora se tiene de Comunidad, para poder asentar otra nueva, en la que se cuente para todo, con la opinión de los pueblos.

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