La irrupción en escena del líder laboralista inglés, Jeremy
Corbyn, con su intención de abandonar
las teorías socialdemócratas que han defendido los Partidos socialistas
europeos en los últimos años, se suma a las corrientes de indignación surgidas,
sobre todo en el sur del Continente, añadiendo interés al panorama político que
las derechas se han encargado de ensombrecer, a base de recortes económicos y
merma de derechos sociales.
Soplan nuevos vientos cargados de intenciones de cambio,
ahora también en la tradicional Inglaterra y la era de la globalización, que
tantos y graves problemas ha acarreado a los ciudadanos desde que comenzara la
crisis, parece a punto de tocar a su fin, empujada por masas ingentes de
descontentos, que han empezado a canalizar su impotencia, a través de la fuerza
verbal de los líderes de nuevos Partidos, que rompen radicalmente con la manera
de entender la gestión de lo Público, ofreciendo una participación activa, al
pueblo soberano.
Los españoles fuimos los primeros en asistir a este giro, a
través de las manifestaciones del 15M, de las que después salieron líderes como
Pablo Iglesias o Ada Colau, que ahora gozan de un enorme número de seguidores y
que tendrán mucho que decir, en cuanto tengan representación real en el Parlamento.
Pero el triunfo de Jeremy Corbyn, entre los laboralistas
ingleses, podría considerarse como la corroboración final de que esos
movimientos provenientes de la indignación ciudadana se están convirtiendo en
imparables y de que todos los días aparecen nuevas voces que se suman a las que
ya reclamaban un cambio absoluto en la forma clásica gobernar, hartas de
soportar la hegemonía de los factores económicos sobre las personas y la estela
de imperdonable corrupción que ha acompañado a una multitud de políticos de peso, en los últimos años.
Inglaterra, que siempre fie considerada como un bastión en la
toma decisiones políticas que mueven el
mundo, parecía en esta historia, haberse quedado a la zaga de lo que ocurría,
fundamentalmente en los países del sur de Europa, sobre todo desde que Cámeron
empezara incluso a plantear la necesidad de convocar un Referendum sobre la
permanencia o no de los suyos, en la Unión Europea.
Jeremy Corbyn, representa pues, un soplo de aire fresco en el
ambiente enrarecido que se respiraba en su Nación y abre una puerta a la
esperanza de que, por fin, se pueda conseguir dar un giro de ciento ochenta
grados, a la terrible situación que viven los ciudadanos de este Continente.
El que pudo ser pionero, Tsipras, fracasó al encontrarse en
soledad frente a los gigantes económicos de la Unión, pero si de aquí a un
tiempo prudencial, las nuevas Formaciones van ocupando un número grande de
escaños en los Parlamentos, a Merkel y los suyos no les va a quedar otro
remedio que avenirse a las decisiones que vayan tomando las mayorías y
abandonar las prácticas tiránicas que han destrozado la vida a cientos de miles
de personas, en todo el periplo europeo.
Se abre pues formalmente y con la aquiescencia también de
Inglaterra, un periodo de trepidante interés, por los acontecimientos que
puedan sobrevenir en los próximos meses.
Bienvenido sea Corbyn y ojalá que entre todos logremos hacer
tambalearse la idea que ahora se tiene de Comunidad, para poder asentar otra
nueva, en la que se cuente para todo, con la opinión de los pueblos.

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