Se marcha Monedero, diciendo sentirse traicionado en su
manera de entender la política e insinuando que la cúpula de Podemos empieza a
parecérsele a esa Casta a la que nunca quisiera pertenecer, provocando una
división de opiniones entre los votantes de su Partido y probablemente, una
profunda decepción en quien caminara siempre a su lado, Pablo Iglesias.
Ha tenido Monedero, en el corto espacio de tiempo que ha
ejercido de líder, la facultad de provocar odio o amor en partes iguales entre
la concurrencia, lo uno, por ser considerado demasiado radical en sus
afirmaciones y ataques hacia el bipartidismo y lo otro, porque existen muchas
personas que prefieren los discursos acalorados, sobre todo si se les cuenta la
verdad y se les da una idea de cómo terminar con las injusticias que están
padeciendo.
Parece haber vencido en esta lucha, la moderación y al menos,
hay que reconocerle a Monedero la elegancia de haberse retirado por decisión
propia, demostrando que nada le importa la consecución del poder y que aún hay
gente capaz de ser fiel a lo que considera sus principios.
La más que evidente diferencia entre Iglesias, Errejón y
Monedero, puede haber sido durante los últimos tiempos, una de las causas de
mayor discusión en los Círculos de Podemos, por considerar un sector de la
Formación que los problemas que el número tres había tenido con Hacienda y la
vehemencia de sus intervenciones en los mítines, no hacía otra cosa que restar
posibilidades de acercarse al triunfo, en las próximas Elecciones Generales.
Pero de todo tiene que haber en todas partes y más, si como
siempre aseguran los líderes de Podemos, sus militantes y simpatizantes no
tienen la obligación de estar ligados a una determinada ideología, aunque la
mayoría de la población piensa que ésta en particular, siempre tuvo mucho que
ver con la de izquierdas.
Seguramente, las quejas de Monedero son una consecuencia
inevitable de esa negación permanente de pertenencia a la izquierda y su
desencanto, la impotencia de no poder decir, por ser inconveniente, cuál es su
verdadera procedencia.
Y en principio, podría tener razón, porque habiendo salido
Podemos de los Movimientos del 15M, que surgieron como contundente respuesta a
las políticas adoptadas por Zapatero, habría que entender que quienes
participaron activamente en las asambleas ciudadanas de entonces, se
posicionaban en una franja ideológica más a la izquierda de la de aquellos
gobernantes, o bien, en grupos ácratas que también tuvieron un enorme
protagonismo, pero que no luchan por el poder, según lo entienden los amantes
del gobierno de los Partidos.
Lo que ocurre es que para tener opciones de gobierno hay que
hacer concesiones y a veces, hay que sopesar si merece la pena conservar un
cierto punto de radicalidad, si de verdad se quiere cambiar una realidad
determinada.
Algunos, quizá puedan pensar que conceder podría restar
autenticidad a la pureza de su pensamiento y otros, que en toda lucha es
necesario dejar cosas en el camino, si el fin a lograr justifica del todo esas
pérdidas.
Juzguen ustedes quiénes podrían tener razón, pero decidan lo
que decidan, no me negarán que se echará de menos a Monedero, al que también
tendremos siempre que agradecer que fuera capaz de remover determinadas
conciencias, con su particular manera de hablar el lenguaje sencillo del
pueblo.

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