miércoles, 6 de mayo de 2015

Pelotas en movimiento


En una semana en la que el fútbol sorbe el seso de la población, como si ya no hubiera problemas por los que preocuparse y a todos nos fuera la vida en que real Madrid y Barcelona jugaran la final de no sé qué copa europea, la vida política continúa fluyendo por derroteros muy similares a los que nos tiene acostumbrados en los últimos tiempos y sólo algunas noticias dignas de reseñar, acaparan la atención de los impenitentes curiosos.
Mientras Podemos presentaba su Programa Electoral para las Municipales, Susana Díaz perdía en primera vuelta, la votación para ser elegida Presidenta de la Junta de Andalucía y nuevas grabaciones relacionadas con Alfonso Rus, contradecían contundentemente su increíble alegato de inocencia.
Pero jugaba el Real Madrid y una gran parte de la gente se sentaba delante del televisor para ver el Partido, buscando quizá, una vía de entretenimiento por la que escapar de la espantosa imagen de sus propias vivencias.
Probablemente por esta razón y no por otra,  la aparición del Programa de Podemos no contó con la repercusión mediática que esperaban sus líderes y no será hasta hoy, una vez estudiado y analizado el contenido de sus propuestas, cuando los analistas se atrevan a aventurar una opinión sobre el contenido de las mismas y a manifestar su apoyo u oposición, según las normas impuestas por la propia ideología.
También se pasó por alto el hecho de que finalmente Esperanza Aguirre vaya a sentarse en el banquillo, acusada de un delito de faltas y hasta que el juez no haya tenido en cuenta el informe presentado por el agente de movilidad, al  que la es Presidenta arrolló con su coche.
Tampoco tuvo audiencia la retransmisión de la votación por la investidura en el Parlamento de Andalucía y hasta dio la impresión de que sus señorías estaban ansiosos por terminar, seguramente deseosos de llegar a casa para ver el partido.
La fiebre futbolera, que ya hemos denominado a veces como el actual opio del pueblo, obró otra vez la magia de minimizar cualquier otro acontecimiento y hasta la densidad del tráfico en las ciudades, se resintió, como se resentirá seguramente hoy, a la hora que juegue el Barcelona.
A una se le cae el alma a los pies cuando en una situación tan difícil como la que padecemos, los periódicos dedican las portadas a los resultados de los partidos y hasta las Editoriales, normalmente firmadas por las mejores plumas del periodismo, cambian por un día el análisis que suelen hacer sobre lo que está ocurriendo en el país, por un comentario generalmente gozoso, sobre tal o cual gol, marcado por alguno de estos ídolos millonarios de pantalón corto, que se llevan ahora.
Verán, ganen o pierdan Barcelona o Madrid, la precariedad de nuestro mercado laboral seguirá siendo, si una revolución no lo remedia, exactamente igual mañana, los bancos continuaran desahuciando a los que incumplan el pago de su hipoteca y todos nos eternizaremos en las largas listas de espera que tiene la seguridad social, a causa de los recortes impuestos.

Así que si Mesi o Ronaldo marcan o no, la puta situación que padecemos, nos estará esperando tras la puerta, en cuanto terminen los encuentros, por lo que nunca podré comprender la ola de excitación que se desata por doquier, en cuanto una maldita pelota se pone en movimiento.

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