A sólo una semana de la celebración de Elecciones
Municipales, los principales líderes de los Partidos afilan sus espadas y su
oratoria para atraer al mayor número de votantes posibles, sabiendo como saben
que en esta ocasión hay en juego mucho más que en todas las ocasiones anteriores
y que hasta se juegan un modelo de gobierno que bien podría cambiar
radicalmente, si Podemos o Ciudadanos consiguen ascender lo suficiente como
para terminar de una vez con el bipartidismo.
Sacan todos a la palestra a los que consideran más
importantes, incluidos ex presidentes o viejas glorias de aquellas que tuvieron
un gran tirón en su momento y hacen gala de su mejor mordacidad al referirse a
los contrincantes, exhibiendo cuántos más trapos sucios mejor, con tal de no
perder ni uno sólo de los votos que ya consideraban como suyos y a ser posible,
conseguir atraer a cuántos más indecisos
puedan, ya que en sus manos parece estar el resultado final de la batalla que se
libra.
Tira el PP de Áznar, sin que parezcan importarle las
sospechas que sobre él recaen desde que aparecieron publicados los papeles de
Naseiro y le coloca en primera línea de fuego, eso sí, sin hacerle coincidir
con Rajoy en ninguna de sus apariciones y convirtiéndole en un reclamo para lograr
una unidad, bastante deteriorada en los últimos tiempos.
Entretanto, Pedro Sánchez se erige en adalid de los más
desfavorecidos y lanza su crítica feroz casi exclusivamente contra los
populares, olvidando que una gran parte de la culpa de la situación actual es
tan suya como de los primeros y cuidándose mucho de atacar directamente a
Ciudadanos o Podemos, a los que debe tratar con especial mimo, si quiere que
Susana Díaz pueda gobernar en Andalucía.
Lo más interesante de la campaña son, sin lugar a dudas, los
mítines de los nuevos, seguramente porque el hecho de no tener vergüenzas que
esconder concede la prebenda de poder manifestar libremente la totalidad de lo
que uno piensa, sintiéndose como están además, amparados por los brillantes
resultados que les adjudican las encuestas y que van in crescendo en los
últimos días, sin que ni PP ni PSOE puedan hacer nada por evitarlo.
Adanes, los llama Rajoy, en un intento desesperado por
hacerles aparecer ante la población como unos advenedizos sin preparación en esto
de la política y procurando hacer ver que la veteranía en su caso, constituye
un valor a tener en cuenta, claro que obviando la naturaleza terrible de los
efectos que han traído a esta Sociedad, las medidas adoptadas por su gobierno.
Quiere olvidar que los “adanes” al menos, pueden todavía
presumir de no haberse visto inmersos en ningún caso de corrupción, e incluso
que su preparación personal sobrepasa con mucho la suya propia y la de una gran
parte de los políticos de la vieja escuela.
Se ha quedado anclado en aquella primera impresión que
tuvieron los populares de los participantes en las manifestaciones del 15M, a
los que llamaron en tono despectivo perroflautas y unas cuantas lindezas más y
no se da cuenta de que la población española es suficientemente madura como
para discernir por sí misma en quién o quiénes desea depositar su confianza,
sin que esto tenga que ver con los estereotipos que hasta ahora se tenían de
cómo debían ser los políticos, ni mucho menos, con la indumentaria que
adorne a estos nuevos líderes que ya se
encuentran perfectamente instalados entre nosotros.
En fin, ya saben que en estos momentos, todo son estrategias
y que la reflexión corresponde individualmente a cada uno de nosotros para
después poder votar libremente, en conciencia, a quiénes consideremos oportuno.
Mientras los titanes se baten en duelo, los ciudadanos solemos
recurrir a seguir los designios que nos dicta nuestra propia razón. He ahí la
grandeza de la soberanía popular.

No hay comentarios:
Publicar un comentario