lunes, 18 de mayo de 2015

Duelo de titanes


A sólo una semana de la celebración de Elecciones Municipales, los principales líderes de los Partidos afilan sus espadas y su oratoria para atraer al mayor número de votantes posibles, sabiendo como saben que en esta ocasión hay en juego mucho más que en todas las ocasiones anteriores y que hasta se juegan un modelo de gobierno que bien podría cambiar radicalmente, si Podemos o Ciudadanos consiguen ascender lo suficiente como para terminar de una vez con el bipartidismo.
Sacan todos a la palestra a los que consideran más importantes, incluidos ex presidentes o viejas glorias de aquellas que tuvieron un gran tirón en su momento y hacen gala de su mejor mordacidad al referirse a los contrincantes, exhibiendo cuántos más trapos sucios mejor, con tal de no perder ni uno sólo de los votos que ya consideraban como suyos y a ser posible, conseguir atraer a cuántos más  indecisos puedan, ya que en sus manos parece estar el resultado final de la batalla que se libra.
Tira el PP de Áznar, sin que parezcan importarle las sospechas que sobre él recaen desde que aparecieron publicados los papeles de Naseiro y le coloca en primera línea de fuego, eso sí, sin hacerle coincidir con Rajoy en ninguna de sus apariciones y convirtiéndole en un reclamo para lograr una unidad, bastante deteriorada en los últimos tiempos.
Entretanto, Pedro Sánchez se erige en adalid de los más desfavorecidos y lanza su crítica feroz casi exclusivamente contra los populares, olvidando que una gran parte de la culpa de la situación actual es tan suya como de los primeros y cuidándose mucho de atacar directamente a Ciudadanos o Podemos, a los que debe tratar con especial mimo, si quiere que Susana Díaz pueda gobernar en Andalucía.
Lo más interesante de la campaña son, sin lugar a dudas, los mítines de los nuevos, seguramente porque el hecho de no tener vergüenzas que esconder concede la prebenda de poder manifestar libremente la totalidad de lo que uno piensa, sintiéndose como están además, amparados por los brillantes resultados que les adjudican las encuestas y que van in crescendo en los últimos días, sin que ni PP ni PSOE puedan hacer nada por evitarlo.
Adanes, los llama Rajoy, en un intento desesperado por hacerles aparecer ante la población como unos advenedizos sin preparación en esto de la política y procurando hacer ver que la veteranía en su caso, constituye un valor a tener en cuenta, claro que obviando la naturaleza terrible de los efectos que han traído a esta Sociedad, las medidas adoptadas por su gobierno.
Quiere olvidar que los “adanes” al menos, pueden todavía presumir de no haberse visto inmersos en ningún caso de corrupción, e incluso que su preparación personal sobrepasa con mucho la suya propia y la de una gran parte de los políticos de la vieja escuela.
Se ha quedado anclado en aquella primera impresión que tuvieron los populares de los participantes en las manifestaciones del 15M, a los que llamaron en tono despectivo perroflautas y unas cuantas lindezas más y no se da cuenta de que la población española es suficientemente madura como para discernir por sí misma en quién o quiénes desea depositar su confianza, sin que esto tenga que ver con los estereotipos que hasta ahora se tenían de cómo debían ser los políticos, ni mucho menos, con la indumentaria que adorne  a estos nuevos líderes que ya se encuentran perfectamente instalados entre nosotros.
En fin, ya saben que en estos momentos, todo son estrategias y que la reflexión corresponde individualmente a cada uno de nosotros para después poder votar libremente, en conciencia, a quiénes consideremos oportuno.
Mientras los titanes se baten en duelo, los ciudadanos solemos recurrir a seguir los designios que nos dicta nuestra propia razón. He ahí la grandeza de la soberanía popular.



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