Unas trescientas mil personas respondieron el Sábado a la
llamada de Podemos y colapsaron el centro de Madrid demostrando que las
previsiones electorales que las encuestas conceden a la formación ciudadana de
Pablo Iglesias podrían quedarse incluso cortas, a juzgar por la empatía que
existe entre el mensaje que lanza el nuevo líder y una ciudadanía hastiada de
la podredumbre que corroe el panorama político español.
El espíritu del 15M, que planeó en todo momento sobre la
celebración, no sólo por el emblemático lugar en que se celebraba, sino también
porque una gran parte de los asistentes ya habían estado en la Puerta del Sol
durante aquellas primeras asambleas, puede por fin materializarse, si nada lo
remedia, en opción de poder y parece que nada podrá frenar esta explosión de compromiso que
han asumido los españoles, cansados de esperar que los Partidos tradicionales
gobiernen en función de lo que verdaderamente preocupa a los electores.
La imagen, que puede ser la que debamos acostumbrarnos a ver
con naturalidad de cara al futuro, no ha podido agradar, naturalmente, a los
señores del bipartidismo, que cada vez más alejados de la realidad, no pueden
permitirse otra opción que la de amenazarnos con la estrategia de un miedo que
sin embargo, no tiene visos de triunfar entre los millones de españoles que ya
han decidido dar un paso adelante en su concepción de cómo deberían ser los
políticos que quieren al frente de las Instituciones de su Estado.
Los ataques, los enredos, las invenciones y el vade retro
entonado por PP y PSOE, no han podido frenar los arrolladores deseos de la
gente por participar en un proyecto que mueve a la esperanza y la asistencia
masiva a la convocatoria de la Marcha por el cambio, deja claro que para los
españoles la negra etapa que han vivido durante los años de crisis ha de quedar
atrás, aunque hayan de construir desde cero un Sistema distinto al que hasta
ahora conocíamos y que tan malos resultados ha ofrecido para todos, en los
últimos años.
Oír a estos jóvenes líderes dirigirse de igual a igual a sus
interlocutores, tener la absoluta seguridad de que conocen y comparten la
innumerable lista de problemas que hemos venido padeciendo bajo la tiranía del
dinero y contemplar la ilusión con que se enfrentan al durísimo reto que se les
viene encima, resulta ser el bálsamo que necesitábamos para empezar a pensar
que no todo está perdido y sobre todo, que lo que haya de acaecer se encuentra,
precisamente, en nuestras manos.
A partir de esta fecha, nadie podrá decir que Podemos es una
Utopía, ni considerar que la importancia que esta Formación tendrá en las múltiples
elecciones que vendrán este año, será
mínima.
Las trescientas mil personas que abarrotaron el Sábado el
centro de Madrid, suponen la mayor entrada conocida que haya habido en un mitin
de cualquier formación política en el territorio español y nada ni nadie podrá poner en duda la
contundencia de este argumento.
Podemos ha devuelto a los españoles las ganas de participar
en los asuntos del Estado, en esas cosas públicas que la corrupción de los
Partidos tradicionales se han encargado de pudrir, con el inasumible descaro de
manejarlas sólo en su propio beneficio y
está tan clara la línea que separa al equipo de Pablo Iglesias de los
líderes del llamado Bipartidísmo, que no hay más que mirar alrededor y contar,
con cifras reales, la gente que acude a escucharles.
No les va a quedar otra que abandonar a la fuerza todas sus
posiciones de privilegio y desde luego, no porque ellos quieran, sino porque les vamos a empujar nosotros.

No hay comentarios:
Publicar un comentario