miércoles, 25 de febrero de 2015

De repente...la realidad


El desprecio de Mariano Rajoy, en el debate del Estado de la Nación, hacia sus adversarios políticos y la forma en que se dirigió a ellos en sus réplicas, expresando de obra y palabra una absoluta intransigencia con las críticas que le llegan desde todos los ángulos, quizá haya constatado la evidencia de que sus días de mandato están llegando a su fin y que va a necesitar algo más que unas pocas promesas de nuevo cuño para mantenerse en la vida pública, aunque sea como jefe de la oposición, fuera de la bancada azul que ocupa desde hace algo más de tres años.
La imagen terrible de la realidad, que ha estado tratando de ignorar , prácticamente desde que llegó a la Moncloa, se presentó con toda su crudeza ayer ante él, en cada una de las intervenciones de todos los grupos parlamentarios, colocándole en una incomodísima posición difícil de mantener, cuando se trata a toda costa de maquillar lo que verdaderamente está sucediendo en la Sociedad, armado únicamente con el espejismo de un triunfalismo exagerado que no se corresponde con los resultados conseguidos en esta legislatura, por las políticas de los conservadores.
El discurso de Rajoy, tuvo dos momentos álgidos a lo largo de la tarde, cuando cargó las tintas primero contra el actual jefe de la oposición Pedro Sánchez al que espetó a no volver más por el Parlamento calificando su intervención de patética y más tarde, cuando haciendo gala de un evidente cinismo, trató de hacer aparecer a Rosa Díez como una especie de intrusa indocumentada, mofándose abiertamente y sin pudor del  número de diputados con que cuenta su Formación en el Hemiciclo.
Alterado y despectivo como pocas veces, quizá por la falta de costumbre   en enfrentarse presencialmente a los problemas, Mariano Rajoy perdió los nervios traspasando todas las líneas del respeto hacia todos los que, naturalmente, se opusieron a él, demostrando que fuera de los espacios que prepara para sus intervenciones su propio Partido, no tiene empaque para aceptar la crítica, ni merece ocupar por su talla humana, el cargo de Presidente.
El ataque personal recibido ha venido de perlas a un Pedro Sánchez demasiado absorto en las luchas internas que se mantienen a diario en el PSOE  y puede que por primera vez, haya podido contar con la simpatía de los ciudadanos, aunque no sea más que por la empatía que provoca ver como un poderoso se ceba incalificablemente con quién considera inferior, sin admitir que en la controversia está, precisamente, la grandeza de la Democracia.
En el caso de Rosa Díez, que estuvo bastante brillante en su exposición, aunque como todos sabemos, nunca ha sido precisamente santo de la devoción de Rajoy, se añade además, o al menos esa fue la impresión que se tuvo, una especie de discriminación por cuestiones de sexo, como si  el discurso de una mujer hubiera de ser, necesariamente peor, que el de cualquiera de los hombres.
Si a esto se añade la inquina que manifestó el Presidente hacia los representantes electos de Formaciones pequeñas en el Parlamento, se podría decir que UPD pudo también salir reforzada del debate de ayer, proporcionando a su líder una nueva oportunidad de crecer, de cara a las elecciones Municipales.
Es posible que al final del Debate, los suyos hayan hecho creer a Rajoy que ha salido victorioso del enfrentamiento, pero poniendo los pies en la realidad, se puede afirmar con toda certeza que el Presidente fue estrepitosamente derrotado por una especie de improvisada coalición de todas las fuerzas presentes en el Parlamento, por una vez, unidas ante la imposibilidad de continuar por la vía propuesta por el PP, si se quiere conseguir que el país pueda por fin arrancar para recuperarse de algún modo, del daño infringido por los conservadores, en una legislatura que para todos, parece interminable.


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