domingo, 8 de febrero de 2015

Cine para todos


En plena guerra electoral y mientras los líderes políticos se esfuerzan por ofrecer a los ciudadanos una imagen mejor que la de sus contrincantes, la Gala de los Goya irrumpe con su enorme dosis de glamur derritiendo la gélida noche de Febrero, ofreciéndonos a todos unas cuantas pinceladas de relax, que no nos vienen nada mal para evadirnos de nuestras cotidianas penurias, centrando nuestras miradas, únicamente, en lo que alguien dio en llamar hace tiempo, Séptimo Arte.
Agrada ver que la enorme subida del IVA  aplicado por el gobierno popular a los espectáculos no ha podido con este y que la familia del cine ha obtenido en 2014 un  éxito arrollador para los tiempos que corren, apoyados más bien en el arma indiscutible de su talento que en las ayudas que pudieran venirle por parte de un Ministerio que para más señas, está en manos de Wert, del que tantas veces hemos hablado y nunca para bien, en ninguna de sus funciones.
Sin embargo, tenemos en este país unos artistas nada proclives al desaliento, combativos donde los haya y no dispuestos a sucumbir ante la manipulación de los gobiernos, capaces de sacar medios de dónde no los hay y hasta de ofrecer a los espectadores toda una suerte de magníficas películas, incluso en el momento en que nadie con dos dedos de frente hubiera apostado porque pudiera salir nada bueno, de un arte acosado, vilipendiado e insultado reiterativamente desde las altas instancias de un poder, que no acepta que los intelectuales hayan naturalmente de estar, siempre y sin excepción, a favor del progreso.
La Gala de anoche, fue la demostración flagrante de que a este PP nada le sale según sus previsiones y a pesar de que fue este uno de los eventos más suaves en los comentarios sobre la situación política, tampoco faltaron perlas dirigidas literalmente contra nuestros gobernantes y muy especialmente, contra el Ministro Wert, que este año sí, se encontraba entre los asistentes al acto.
Comenzar con un elenco de actores y actrices relevantes, de todas las edades, sobre el escenario, cantando a coro Resistiré, pudo dar al ilustre Wert una idea de que con estos profesionales, ni ha podido ni podrá, por muchas trabas que ponga al desarrollo normal de su trabajo.
Y aún hubo de soportar la rotundidad del triunfo de La isla mínima, diez goyas consiguió la cinta de Alberto Rodriguez, que terminó de colocar a los profesionales andaluces en lo más alto, aún procediendo de una de las pocas Comunidades autónomas, en las que no gobierna el PP.
Poco se le dijo para la mala labor que ha hecho y sólo el Presidente de la Academia y el irreverente Almodovar , se atrevieron a desafiar cara a cara al Ministro y su séquito, el uno, quejándose abiertamente de la imposición del IVA y el otro, aclarándole personalmente, que no se contaba entre sus amigos.
Pero como la Gala no iba dirigida a las Instituciones políticas, sino al público en general, se ha de decir que fundamentalmente, cumplió sus objetivos.
Lujo, colorido, exhibición de alta costura en los cuerpos de la gente más guapa de España…y una explosión de fuerza frente al oscurantismo que se nos pretende imponer desde arriba, pero que no ha conseguido robarnos la ilusión de sentarnos de vez en cuando en una sala de Cine y ver una de esas películas nuestras, que surgen como por arte de magia, transportándonos a otra dimensión, aunque solo sea por breves momentos.

Me quedo, con la interpretación de Miguel Poveda del poema de Miguel Hernández “Para la libertad”. Tan vigente y estremecedor, como cuando se escribiera…

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