jueves, 5 de febrero de 2015

Romper con el pasado


Se cansa Tania Sánchez de predicar en desierto sobre la necesidad de que IU expulse inmediatamente a los militantes que aceptaron y usaron las tarjetas negras de Bankia y abandona el Partido que la había elegido candidata para la Presidencia de la Comunidad de Madrid, en un momento en el que todas las encuestas auguran un descenso más que evidente en la intención del voto que le darán los españoles.
Se marcha, dice, con la intención de fundar algo nuevo, pero que pueda concurrir con las ideas de cambio que pululan en el ambiente de otras Formaciones, por lo que no se puede descartar que finalmente decida sumar fuerzas con Podemos, que parece coincidir y mucho, con la manera de pensar que manifiesta esta joven promesa de la política española.
Hace tiempo que los planteamientos de Izquierda Unida, ya lo hemos dicho en alguna ocasión, se habían quedado bastante obsoletos, en la opinión de los ciudadanos y resulta particularmente difícil para cualquier colectivo progresar en el campo de la política, si no se asume la necesidad de evolucionar con los tiempos.
Quizá por eso, Podemos le ha comido casi todo el terreno a esta Formación de la que nadie podrá decir que no ha luchado por los problemas de la gente, pero que adolece de continuar unas líneas de actuación ciertamente anticuadas y de mantener en sus filas como personas más relevantes, a una serie de dinosaurios anclados en los principios de un comunismo recalcitrante que pudieron venir muy bien durante los años de la Dictadura, pero que han quedado sepultado por nuevas corrientes de pensamiento, más acordes con la modernidad y menos anquilosadas, en sus mensajes y en sus símbolos.
La insultante juventud de los líderes de Podemos, la magnífica formación académica que poseen y la fuerza que da la libertad de no llevar sobre la espalda una historia de luces y sombras que al final le relacionan a uno más con lo que pasó tiempo atrás que con lo que está ocurriendo actualmente, ha terminado por fagocitarse cualquier aspiración de poder que pudiera albergar IU y más aún si se tiene en cuenta que su recién elegido líder, Garzón, carece de todo el  carisma que le sobra a  Pablo Iglesias.
Y habiendo como hay más de una coincidencia programática con el nuevo Partido, lo natural y lo que todos esperaban, es que IU se una a la carrera imparable de Podemos, desapareciendo después de haber cumplido con dignidad, su cometido en la historia de este país nuestro.
Cualquier otra posibilidad, huelga y empeñarse en mantener vivo algo que está, por circunstancias que todos conocemos, prácticamente muerto o consentir que un partido de solera quede relegado a una presencia prácticamente testimonial en el panorama político, hace flaco favor a quienes durante años han batallado dentro de él y sobre todo, a la imagen que de IU, tenemos todos los españoles.

Tania Sánchez parece haber entendido con claridad meridiana este planteamiento, pero no sería de extrañar que tras su marcha, otros muchos decidieran poner punto final a su permanencia bajo estas siglas, lo que quizá sería sin duda, lo mejor para todos.

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