martes, 17 de febrero de 2015

Una imputación decisiva


Finalmente, Griñán y Chaves son imputados por el Tribunal Supremo en el asunto de los ERE de Andalucía, colocando al PSOE en uno de los momentos más difíciles de cuantos han ocurrido en su historia y precisamente mientras continúa una lucha interna encarnizada por hacerse con la candidatura para la Presidencia de la Comunidad de Madrid, a pesar de que los resultados de las encuestas no han mejorado para esta formación en absoluto, tras la salida precipitada de Tomás Gómez.
Ahora dice Pedro Sánchez, tras haber despedido de manera intempestiva a Gómez, por una mera sospecha, que para que su Partido actúe contra los dos ex Presidentes andaluces tendría que haber una apertura de juicio oral, tal vez sin darse cuenta de lo mucho que contradice su discurso del anterior fin de semana, cuando se jactaba de aplicar las más estrictas normas de limpieza, frente a la indiscutible negligencia en estos asuntos que viene practicando el Partido Popular.
Va a ser esta agonía del PSOE mucho peor, si cabe, que la que sin duda van a sufrir los populares, porque habiendo tenido en las manos la posibilidad de cambiar las cosas durante las varias legislaturas en que detentaron el poder, decidieron elegir un camino que no les ha llevado más que a un distanciamiento paulatino de la ciudadanía, que desgraciadamente, no parece tener vuelta atrás, probablemente sin recordar que los votantes de la izquierda gozan de un espíritu mucho más crítico con aquellos en quienes depositan su confianza y no son nada proclives a perdonar veleidades cuando piensan que se traiciona de facto una ideología o se hacen concesiones a los mandatos de un capital, tradicionalmente enemigo del pensamiento que debe mover a una formación que se llama a sí misma Socialista.
Ya se lo demostraron a Zapatero cuando pusieron en práctica la abstención que permitió a Rajoy obtener la mayoría absoluta que ahora nos tiraniza y lo volverán a demostrar otra vez en cuanto tengan la ocasión, con la salvedad de que ahora pueden apostar por otra Formación mucho más cercana a los principios de su pensamiento y que ha irrumpido como un torrente en el panorama político español, convulsionándolo todo a su paso y con la firme voluntad de hacer cambiar la obsoleta manera de gobernar, en la que llevan anclados tantos años, los señores del bipartidismo.
No cuenta el PSOE con la fidelidad casi suicida que caracteriza a los votantes de la derecha y las imperdonables manchas de corrupción que están salpicando a muchos de sus miembros, le han hecho ganarse a pulso, que también sus líderes sean considerados como integrantes de La Casta.
Para un Partido tradicionalmente de izquierdas, un caso como el de los ERE de Andalucía, con cientos de presuntas implicaciones en asuntos sucios de dinero, supone un baldón del que resultará difícil desprenderse y que no crea Susana Díaz que tiene ganada la Presidencia de la Comunidad, porque podría equivocarse estrepitosamente.
Tampoco es cierto que el PP sea el peor enemigo que tiene el PSOE en estos momentos, sino que con toda probabilidad, los peores demonios que acechan a esta Formación centenaria, siento decirlo, provienen efectivamente de sus propias filas, a las que habría que regenerar de manera absoluta y sin concesiones, si se pretende mantener un estatus electoral al menos discreto y no caer en un negro abismo de indiferencia, que podría ser, si nada lo remedia, el fin de su vida política.
Corren malos tiempos para el más veterano de los Partidos españoles y no será Pedro Sánchez precisamente, quién lidere un resurgimiento para él, en este año de múltiples comicios.
A veces, hay que tocar fondo para comprender y purgar los propios errores y créanme, en estas ocasiones, la soberbia y la obcecación en mantener determinadas posiciones, no ayudan nada a remediar la naturaleza de los fracasos.

  

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