Con el huracán desatado en el PSOE, tras la destitución de
Tomás Gómez y la reticencia de Mariano
Rajoy a desvelar el nombre de quién será su candidato para la Alcaldía de
Madrid, un torrente de savia empieza a fortalecer las perspectivas electorales
de Podemos, que con toda seguridad sabrá aprovechar en su beneficio, todo este
ambiente de insano desconcierto.
Las actitudes claramente antidemocráticas de los dos Partidos
mayoritarios, el PSOE por haber utilizado un método bastante discutible para el
despido de Gómez y el PP por dejar la elección de su candidato exclusivamente
en manos de Rajoy, favorecen la postura de todos aquellos que vienen
considerando hace tiempo que este
régimen dista mucho de ser un ejemplo de cumplimiento estricto de lo que marca
nuestra Constitución y que ha llegado la hora de abrir nuevas vías, si no
queremos perder todo aquello por lo que tanto se luchó en los años de la
transición y que ha dejado de funcionar, como evidencian los acontecimientos
que vivimos.
Nada que tenga que ver con maneras tiránicas puede ayudar a
que los ciudadanos tengan buena imagen de los señores del bipartidismo y más
parece que sus líderes se hayan empeñado últimamente en cavar su propia tumba
política que en intentar salvar la poca credibilidad que les queda, tras la
nefasta gestión que han protagonizado, en el transcurso de las dos últimas
legislaturas.
Cansados de asistir atónitos a guerras de Partido, a que las
luchas internas por alcanzar puestos de poder, coloquen en segundo plano los
problemas reales del pueblo, los ciudadanos de Madrid, lógicamente, habrán de
atender a aquellos que se posicionen abiertamente a su lado, apartándose lo más
que puedan de quienes anteponen los temas netamente políticos, a las necesidades
reales y graves que desgraciadamente acucian sin perdón, también a este ámbito
territorial en el que se desarrollan sus vidas.
Que el Partido de Pablo Iglesias ha logrado una conexión
especial con la gente no es ningún secreto y que la intención de muchos
españoles es la de votar en todos los futuros comicios a Podemos, es una
evidencia innegable, que viene avalada además, por los aforos que consigue en
cada una de las convocatorias que hace y muy particularmente en el caso de
Madrid, donde como sabemos, cuenta con muchísimos seguidores.
Pero es que además, todos los acontecimientos recientes, la
insistencia cansina de PP y PSOE en seguir haciendo políticas cada vez más
distantes de la ciudadanía, potencian que la subida del nuevo Partido se esté
haciendo imparable y existen muchísimas posibilidades de que los candidatos que
finalmente presenten se hagan con el Gobierno de la Alcaldía y la Presidencia
de la Comunidad de la capital de España.
Y no es que Podemos esté haciendo realmente nada impactante para
que su consolidación se convierta en un hecho, sino que como siempre, son los
otros los que se empecinan en perder lo que una vez ganaron sin haber
comprendido aún que la inteligencia de los ciudadanos no tolera que se coloque
la ambición personal y partidista, por encima de los problemas del país.
Parece mentira que después de tantos años, los profesionales
de la política sigan incurriendo una y otra vez en los mismos errores. Debe ser
que el poder no solo es capaz de corromper en el campo de la economía, sino
también en el de los sentimientos, transformando a los que una vez fueron
personas normales, en monstruos de hielo que solo ansían perpetuarse en una
élite que sin embargo y afortunadamente, sigue teniendo los pies de barro.

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