Mientras Grecia intenta recuperarse de la agonía económica
tratando de alcanzar acuerdos, la Elecciones Municipales se convierten en una
prioridad para los Partidos Políticos españoles y los resultados de las últimas
encuestas darían una idea aproximada de
lo que podría ocurrir, aunque los sondeos siempre hay que tomarlos con
reservas.
La lucha por Madrid trae en jaque a los populares, que no
terminan de aceptar que parece haber llegado el momento de que termine allí su
soberanía, que hace solo unos meses consideraban como algo intocable, a juzgar
por las batallas internas que libran las agrupaciones socialistas de la
Capital, pero la irrupción casi inaudita de Ciudadanos y Podemos en el panorama
político del país, ha abierto nuevos frentes contra los que combatir, muy a
pesar de todos aquellos que en un principio, no les concedieron la menor
importancia.
Aún sin candidatos, el PP se apresura a encontrar cualquier
tipo de brecha por la que atacar a sus contrincantes directos, pero la premura
de tiempo y la desilusión generalizada de la sociedad con su gestión, no le
concede la potestad de triunfar en esta empresa que con toda seguridad, no
alcanzará en las Municipales, los resultados que esperaban.
Dice Metroscopia que si nada lo remedia el PP perderá treinta
y cuatro diputados y coloca a Podemos pisándole los talones, a cierta distancia
de un PSOE que al final, presentará a Gabilondo, aunque la otra sorpresa a
tener en cuenta tiene que ver con los veintiún diputados, que se estima
obtendrá Ciudadanos.
De este modo y si los pronósticos se cumplen, la necesidad de
alcanzar acuerdos para gobernar Madrid será un hecho y habrán terminado los tiempos en que
Gallardón, Aguirre, Botella o Ignacio
González, campaban a sus anchas en la Capital sin tener que pedir explicaciones
a nadie para hacer y deshacer a su antojo, encargando obras faraónicas a
quienes les daba la real gana e intentado privatizaciones encubiertas de
Escuelas y Hospitales, desoyendo la indignación general de unos ciudadanos
maniatados, ante la tiranía de su mandato.
Y lo peor para los de Mariano Rajoy, es que Madrid era
considerado desde siempre uno de sus feudos y que, por tanto, los resultados
que obtengan en otros lugares del País, han de ser, necesariamente, mucho
peores que los que se esperan en la Capital, dónde junto con Valencia, cuentan
con muchos y leales adeptos.
Además, los días de la blanda oposición del PSOE parecen
también agotados y lo más probable es que a partir de ahora, hayan de
encontrarse frontalmente con los representantes de Podemos, con los que está
claro que les será muchísimo más difícil dialogar, dada la enorme distancia
ideológica que les separa de ellos.
Los resultados de las Municipales, serán un ensayo de
importancia superlativa para lo que pueda ocurrir unos meses después, en unas
Generales que todos esperamos con impaciencia.
Supondrán también un reto para Podemos, que habrá de afanarse
con vehemencia en empezar a cumplir las promesas que durante meses han ido
haciendo a los ciudadanos en mítines y calles, demostrando que sus diferencias
con la manera de gobernar que ha caracterizado a “La Casta”, son verdaderamente
evidentes y no palabrería electoral, como tratan de hacer creer, los que les
acusan de populismo.
El partido de Iglesias se juega, de cara a las generales,
mucho más que cualquiera de los otros que componen el marco político y sólo de
su actuación dependerá que mantengan o no la ilusión que han despertado en la
Sociedad y que puede ser la baza principal para conseguir un grandioso triunfo.
De sus pactos con otros, de los acuerdos que puedan alcanzar
en los Ayuntamientos, depende en gran parte su futuro.
El de los populares, como todos intuimos, se adivina cada día
más negro.

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