domingo, 22 de febrero de 2015

Adiós, Madrid


Mientras Grecia intenta recuperarse de la agonía económica tratando de alcanzar acuerdos, la Elecciones Municipales se convierten en una prioridad para los Partidos Políticos españoles y los resultados de las últimas encuestas  darían una idea aproximada de lo que podría ocurrir, aunque los sondeos siempre hay que tomarlos con reservas.
La lucha por Madrid trae en jaque a los populares, que no terminan de aceptar que parece haber llegado el momento de que termine allí su soberanía, que hace solo unos meses consideraban como algo intocable, a juzgar por las batallas internas que libran las agrupaciones socialistas de la Capital, pero la irrupción casi inaudita de Ciudadanos y Podemos en el panorama político del país, ha abierto nuevos frentes contra los que combatir, muy a pesar de todos aquellos que en un principio, no les concedieron la menor importancia.
Aún sin candidatos, el PP se apresura a encontrar cualquier tipo de brecha por la que atacar a sus contrincantes directos, pero la premura de tiempo y la desilusión generalizada de la sociedad con su gestión, no le concede la potestad de triunfar en esta empresa que con toda seguridad, no alcanzará en las Municipales, los resultados que esperaban.
Dice Metroscopia que si nada lo remedia el PP perderá treinta y cuatro diputados y coloca a Podemos pisándole los talones, a cierta distancia de un PSOE que al final, presentará a Gabilondo, aunque la otra sorpresa a tener en cuenta tiene que ver con los veintiún diputados, que se estima obtendrá Ciudadanos.
De este modo y si los pronósticos se cumplen, la necesidad de alcanzar acuerdos para gobernar Madrid será un hecho  y habrán terminado los tiempos en que Gallardón, Aguirre,  Botella o Ignacio González, campaban a sus anchas en la Capital sin tener que pedir explicaciones a nadie para hacer y deshacer a su antojo, encargando obras faraónicas a quienes les daba la real gana e intentado privatizaciones encubiertas de Escuelas y Hospitales, desoyendo la indignación general de unos ciudadanos maniatados, ante la tiranía de su mandato.
Y lo peor para los de Mariano Rajoy, es que Madrid era considerado desde siempre uno de sus feudos y que, por tanto, los resultados que obtengan en otros lugares del País, han de ser, necesariamente, mucho peores que los que se esperan en la Capital, dónde junto con Valencia, cuentan con muchos y leales adeptos.
Además, los días de la blanda oposición del PSOE parecen también agotados y lo más probable es que a partir de ahora, hayan de encontrarse frontalmente con los representantes de Podemos, con los que está claro que les será muchísimo más difícil dialogar, dada la enorme distancia ideológica que les separa de ellos.
Los resultados de las Municipales, serán un ensayo de importancia superlativa para lo que pueda ocurrir unos meses después, en unas Generales que todos esperamos con impaciencia.
Supondrán también un reto para Podemos, que habrá de afanarse con vehemencia en empezar a cumplir las promesas que durante meses han ido haciendo a los ciudadanos en mítines y calles, demostrando que sus diferencias con la manera de gobernar que ha caracterizado a “La Casta”, son verdaderamente evidentes y no palabrería electoral, como tratan de hacer creer, los que les acusan de populismo.
El partido de Iglesias se juega, de cara a las generales, mucho más que cualquiera de los otros que componen el marco político y sólo de su actuación dependerá que mantengan o no la ilusión que han despertado en la Sociedad y que puede ser la baza principal para conseguir un grandioso triunfo.
De sus pactos con otros, de los acuerdos que puedan alcanzar en los Ayuntamientos, depende en gran parte su futuro.
El de los populares, como todos intuimos, se adivina cada día más negro.


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