Parece mentira que después de todo lo que ha sucedido desde
que el PP alcanzara el poder, un treinta y nueve por ciento de los madrileños
sigan prefiriendo, según las encuestas, esta opción de gobierno y que
aproximadamente el mismo porcentaje continúe apostando por un personaje como
Esperanza Aguirre.
Teniendo en cuenta que precisamente la Capital ha sido
testigo durante estos casi cuatro años de todas las protestas que incontables
colectivos han protagonizado en las calles y escuchado casi a diario las
reclamaciones de la marea blanca, la marea verde, los ciudadanos dependientes,
los enfermos de hepatitis C, los funcionarios de Justicia y de otros Organismos
oficiales, los preferentistas, los desahuciados y otros muchos cuya
contestación evidencia la enorme pérdida de derechos que hemos sufrido los
españoles, resulta al menos chocante que ninguna de estas tropelías cometidas
por los populares, en su afán de practicar una drástica política de recortes,
haya sido suficiente para que los habitantes de este ámbito territorial se
plantee siquiera, un voto de castigo, que aclare a Rajoy que no solo no lo está
haciendo bien, sino que es el culpable de habernos colocado en la peor
situación económica que hemos conocido, prácticamente desde la posguerra.
Hay quienes dicen que los pueblos suelen tener aquello que
merecen y contemplando los resultados de estas encuestas, no va a quedar otro
remedio que darles la razón, porque o bien una buena cantidad de madrileños
disfruta de un estatus social muy privilegiado y por ello no se sienten
identificados en nada con las víctimas que ha dejado esta crisis, o bien, los
populares han conseguido atemorizarles hasta tal punto, que deben pensar que si
les retiran su voto, todo lo que pueda sobrevenir en el futuro terminaría
siendo catastrófico, como predican desde sus cómodos púlpitos, los líderes de
esta formación conservadora.
Nada de lo que ha ocurrido en Madrid parece afectar a este
treinta y nueve por ciento del electorado, ni siquiera los gravísimos casos de
corrupción acaecidos dentro de su Comunidad, empezando por la extensa tela de
araña tejida por la Gurtel y siguiendo por la estafa de Bankia, o la presunta
financiación ilegal del PP y el asunto de los sobres en negro, que como todos
recordamos, han sucedido apenas a unos
pasos del lugar de residencia de estos pertinaces votantes de una derecha que
de este modo, nunca abandonaría el poder.
Tampoco es precisamente boyante el estado en que han dejado
los populares la Comunidad ni el Ayuntamiento y sin embargo, esta buena cantidad
de ciudadanos, debe preferir un continuismo de lo que han venido viviendo hasta
ahora que apostar por un cambio radical que mejore el estado de pobreza que
aflige a las mayorías y una recuperación de todas las pérdidas de derechos
civiles y sociales que el PP se ha encargado de hacer desaparecer de un
plumazo, a golpe de Decreto.
Claro que entre este treinta y nueve por ciento, debe haber
sin duda una gran parte de personas mayores, a las que la sola idea de que
alguien pueda tocar a la baja la cuantía de las pensiones, debe aterrorizar
hasta tal punto, que no les queda otro remedio que aferrarse al discurso de los
que se consideran a sí mismos como las únicas opciones serias, capaces de
gestionar los gastos del Estado y garantes de que las prestaciones destinadas a
la tercera edad queden aseguradas para todos, al menos mientras ellos
gobiernen.
Por eso, es imprescindible prestar una mayor atención a este
numeroso colectivo y absolutamente necesario, sobre todo para los nuevos
partidos, explicar detalladamente lo que ha venido ocurriendo hasta ahora con
la tramitación del montante de las pensiones, que por cierto, han bajado con el
PP considerablemente, si se atiende al poder adquisitivo del que gozan a dia de
hoy, los pensionistas.
Faltan en los Mítines de Podemos, Ciudadanos y otros Partidos
que apuestan por el cambio, voces de ciudadanos mayores experimentados que
manifiesten a las personas de su edad, versiones menos catastrofistas que las
que PP y PSOE ofrecen únicamente para conservar las posiciones de poder de que
gozan con el bipartidismo.
Y escasea también, en los mayores, una mayor solidaridad con
la gente de otras edades, con los
jóvenes, afectados por más de un cincuenta por ciento de paro y por el grueso
de la edad intermedia, sumido en una vorágine laboral de condiciones
insostenibles, porque precisamente en sus manos está el desarrollo futuro del
país, y no en las de los que ya vienen de vuelta.
Puede que el ejemplo de Madrid, quede finalmente relegado a
una prueba testimonial de lo que la estrategia del miedo puede hacer con una
masa de electores, pero no estaría mal tener en cuenta los resultados que
arrojan estas encuestas y luchar mucho más por hacer entender a la sociedad que
nada puede ser peor que lo que tenemos ahora, si no queremos dejar pasar de
largo la oportunidad de cambio que se nos brinda y terminar, por otro largo
periodo de tiempo, sumidos en este espantoso oscurantismo.

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