lunes, 16 de febrero de 2015

El voto de Madrid


Parece mentira que después de todo lo que ha sucedido desde que el PP alcanzara el poder, un treinta y nueve por ciento de los madrileños sigan prefiriendo, según las encuestas, esta opción de gobierno y que aproximadamente el mismo porcentaje continúe apostando por un personaje como Esperanza Aguirre.
Teniendo en cuenta que precisamente la Capital ha sido testigo durante estos casi cuatro años de todas las protestas que incontables colectivos han protagonizado en las calles y escuchado casi a diario las reclamaciones de la marea blanca, la marea verde, los ciudadanos dependientes, los enfermos de hepatitis C, los funcionarios de Justicia y de otros Organismos oficiales, los preferentistas, los desahuciados y otros muchos cuya contestación evidencia la enorme pérdida de derechos que hemos sufrido los españoles, resulta al menos chocante que ninguna de estas tropelías cometidas por los populares, en su afán de practicar una drástica política de recortes, haya sido suficiente para que los habitantes de este ámbito territorial se plantee siquiera, un voto de castigo, que aclare a Rajoy que no solo no lo está haciendo bien, sino que es el culpable de habernos colocado en la peor situación económica que hemos conocido, prácticamente desde la posguerra.
Hay quienes dicen que los pueblos suelen tener aquello que merecen y contemplando los resultados de estas encuestas, no va a quedar otro remedio que darles la razón, porque o bien una buena cantidad de madrileños disfruta de un estatus social muy privilegiado y por ello no se sienten identificados en nada con las víctimas que ha dejado esta crisis, o bien, los populares han conseguido atemorizarles hasta tal punto, que deben pensar que si les retiran su voto, todo lo que pueda sobrevenir en el futuro terminaría siendo catastrófico, como predican desde sus cómodos púlpitos, los líderes de esta formación conservadora.
Nada de lo que ha ocurrido en Madrid parece afectar a este treinta y nueve por ciento del electorado, ni siquiera los gravísimos casos de corrupción acaecidos dentro de su Comunidad, empezando por la extensa tela de araña tejida por la Gurtel y siguiendo por la estafa de Bankia, o la presunta financiación ilegal del PP y el asunto de los sobres en negro, que como todos recordamos, han sucedido  apenas a unos pasos del lugar de residencia de estos pertinaces votantes de una derecha que de este modo, nunca abandonaría el poder.
Tampoco es precisamente boyante el estado en que han dejado los populares la Comunidad ni el Ayuntamiento y sin embargo, esta buena cantidad de ciudadanos, debe preferir un continuismo de lo que han venido viviendo hasta ahora que apostar por un cambio radical que mejore el estado de pobreza que aflige a las mayorías y una recuperación de todas las pérdidas de derechos civiles y sociales que el PP se ha encargado de hacer desaparecer de un plumazo, a golpe de Decreto.
Claro que entre este treinta y nueve por ciento, debe haber sin duda una gran parte de personas mayores, a las que la sola idea de que alguien pueda tocar a la baja la cuantía de las pensiones, debe aterrorizar hasta tal punto, que no les queda otro remedio que aferrarse al discurso de los que se consideran a sí mismos como las únicas opciones serias, capaces de gestionar los gastos del Estado y garantes de que las prestaciones destinadas a la tercera edad queden aseguradas para todos, al menos mientras ellos gobiernen.
Por eso, es imprescindible prestar una mayor atención a este numeroso colectivo y absolutamente necesario, sobre todo para los nuevos partidos, explicar detalladamente lo que ha venido ocurriendo hasta ahora con la tramitación del montante de las pensiones, que por cierto, han bajado con el PP considerablemente, si se atiende al poder adquisitivo del que gozan a dia de hoy, los pensionistas.
Faltan en los Mítines de Podemos, Ciudadanos y otros Partidos que apuestan por el cambio, voces de ciudadanos mayores experimentados que manifiesten a las personas de su edad, versiones menos catastrofistas que las que PP y PSOE ofrecen únicamente para conservar las posiciones de poder de que gozan con el bipartidismo.
Y escasea también, en los mayores, una mayor solidaridad con la gente de otras  edades, con los jóvenes, afectados por más de un cincuenta por ciento de paro y por el grueso de la edad intermedia, sumido en una vorágine laboral de condiciones insostenibles, porque precisamente en sus manos está el desarrollo futuro del país, y no en las de los que ya vienen de vuelta.

Puede que el ejemplo de Madrid, quede finalmente relegado a una prueba testimonial de lo que la estrategia del miedo puede hacer con una masa de electores, pero no estaría mal tener en cuenta los resultados que arrojan estas encuestas y luchar mucho más por hacer entender a la sociedad que nada puede ser peor que lo que tenemos ahora, si no queremos dejar pasar de largo la oportunidad de cambio que se nos brinda y terminar, por otro largo periodo de tiempo, sumidos en este espantoso oscurantismo.

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