Incluso antes de que pudiera comprobarse la repercusión que iba
a tener la convocatoria de Podemos, aunque contando ya con la previsión de que
la respuesta a su llamada fuera la que después se materializó en el Centro de
Madrid, empezaron a aparecer mensajes amenazadores en las redes sociales, de
ésos que ocultos tras el anonimato, animan a quiénes puedan tener sus
facultades mentales en mal estado, a colocar bombas en sitios estratégicos y en
este caso, en la Puerta del Sol, que
como todos sabemos, era precisamente el punto en que concluyó la Marcha por el Cambio.
Que en este País nuestro siempre ha habido descerebrados que
encuentran únicamente en la violencia una vía para dar curso a sus retorcidos
sentimientos, no es nada de nuevo y de ello podríamos hablar largo y tendido,
esos luchadores a los que hacía alusión Errejón en su discurso, que ya tuvimos
que lidiar con ellos, muchas veces de manera literal, en los duros años del
franquismo.
Las nuevas tecnologías, sin embargo, ofrecen a estos
individuos la cobertura perfecta para mantenerse en esa sombra que tan bien juega
a favor de sus propósitos y naturalmente, las han adoptado como suyas, sin
entender que precisamente la Red es un espacio absolutamente plural, que debe
permanecer, por el bien de todos, lo más lejos posible de cualquier insinuación
de carácter violento, sobre todo si lo que se potencia, es como en este caso,
una acción que pudiera haber causado la desaparición de una multitud de
inocentes.
Las Fuerzas de Seguridad del Estado, están tardando en
averiguar la procedencia de estos mensajes, sobre todo si se tiene en cuenta
que históricamente ya hemos tenido que lamentar, en algunas ocasiones, que determinados
personajes llevaran a cabo acciones que terminaron con la muerte de varias
personas, como por ejemplo, en el caso de la Matanza de Atocha, que algunos vivimos
con auténtico estupor, en aquella etapa de terror que nos tocó soportar, al
principio de la llegada de la Democracia.
Es evidente que hay quien no evoluciona nunca y que el mero
hecho de tener que aceptar que un Partido como Podemos pueda convertirse en
ganador de las Elecciones Generales, genera una inquina insoportable en los que
permanecen anquilosados en posiciones de extrema derecha, sin haber sido
capaces de avanzar ni un solo milímetro en la ideología que ya mantenían hace
cuarenta años y que de nada les ha servido, si se mira bien, sino para vivir
inmersos en un odio cerval hacia lo que el cómputo general de los ciudadanos ha
aceptado como algo natural, en el desarrollo de los tiempos.
Pero hay que contar con que quienes pertenecen a estas isletas
de intolerancia ni quieren ni pueden actuar con la lógica que lo haría
cualquiera con un mínimo nivel de inteligencia y por tanto, conviene estar
prevenidos contra lo que pudiera degenerar hacia extremismos mucho más graves,
cosa que corresponde en su totalidad, a las Fuerzas de Seguridad del Estado.
Porque si se consienten estas actitudes, considerándolas como
ejemplo de lo que sería la libertad de expresión y no se entienden como lo que
son, es decir, una incitación a cometer actos de terrorismo, se estaría
incurriendo en un grave error del que tal vez, algún día, no quedaría más
remedio que arrepentirse.
¿Pueden imaginar qué hubiera sucedido si alguien, siguiendo
el consejo de estos energúmenos, hubiera colocado el sábado una bomba en la
Puerta del Sol?
Puede que para ellos, cito literalmente, se hubiera
“terminado de golpe con toda la escoria”, pero para los ciudadanos de bien, el
resultado no habría sido otro que el de una matanza similar a la ocurrida en
los trenes de Madrid en 2004 y por tanto, un acto terrorista en toda regla,
aunque su autor se tratara de un loco que se hubiera limitado a seguir las
indicaciones de un mensaje de twiter.

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