jueves, 19 de febrero de 2015

Perder para ganar


La relación de Bárcenas con la presunta financiación ilegal del PP amenaza con diluirse en el tiempo, si siguen ocurriendo cosas inexplicables que compliquen la investigación judicial y que de algún modo posibiliten que, al menos hasta después de las elecciones Municipales, Mariano Rajoy y su gente conserven la poca credibilidad que les queda.
Por raro que parezca, el sumario de la destrucción de los ordenadores del ex tesorero, compuesto por más de mil folios, ha desaparecido sin dejar rastro de los juzgados y aunque parece que su recuperación es posible, la maquinaria judicial va a tener que acelerar la marcha para que todo vuelva a estar en su sitio antes de Mayo, cosa poco improbable, conociendo los tiempos que suele manejar la justicia.
La desaparición no ha debido hacer ninguna gracia al Juez Ruz, que tiene las horas contadas en su puesto y que pretendía terminar sus conclusiones antes de tener que abandonarlo en marzo, por lo que podría decirse que el suceso ha llegado oportunamente para favorecer los intereses del PP y no hay español que no se haya percatado de esta extrañísima coincidencia.
Sugerir que alguien interesado pudiera estar detrás de esta pérdida, sería quizá aventurar demasiado, pero la certeza de que existe la sospecha resulta evidente y varios medios de comunicación ya se han hecho eco de este argumento, aunque claro, sin pruebas concluyentes que puedan demostrar la culpa de nadie.
Lo que sí se puede afirmar es que si el Juez Ruz termina sus conclusiones y finalmente decide relacionar al PP directamente con lo que aparece en los papeles del ex tesorero, las posibilidades electorales de Rajoy se verán intensamente mermadas y la pérdida del mando en muchos Ayuntamientos podría ser el primer síntoma de una decadencia que seguramente quedaría aún más patente cuando se celebren las Elecciones generales.
Las ínfulas triunfalistas del Presidente del Gobierno, que curiosamente hace solo unos días podíamos oír a través de los informativos, no serían seguramente las mismas si la información que maneja Ruz pudiera finalmente probarse y quedara en evidencia que el tema de la financiación ilegal y los sobres en negro fueron un hecho, corroborando la versión que Bárcenas ofreció desde el principio y que todos los líderes del PP se han afanado en desmentir reiterativamente.
La azarosa casualidad de esta desaparición consigue, al menos, restar momentáneamente, hierro al asunto y permite a los conservadores gozar durante un poco más de tiempo de cierta tranquilidad, precisamente en periodo electoral, que quizá sea cuando más la necesitan.
Y aunque la inteligencia de los españoles da para mucho más de lo que suponen nuestros impresentables políticos, aún quedará algún iluso capaz de defender que la comisión de un delito está en el aire, hasta que no la ratifique una sentencia.
En esta lucha por cada uno de los votos que han emprendido los representantes del bipartidismo, el hecho de no ceder ninguno a la abstención, o lo que es peor, a alguno de los nuevos Partidos, se ha convertido en un objetivo a lograr, incluso por encima de todas las leyes de la ética.
Ahora habrá que oír la versión que sobre esta desaparición ofrecen los competidores electorales del PP y no les quepa la menor duda, de que sabrán aprovechar al máximo las múltiples posibilidades que la película les ofrece.
La trama está servida. Sólo falta que los actores salten al escenario.



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