La relación de Bárcenas con la presunta financiación ilegal
del PP amenaza con diluirse en el tiempo, si siguen ocurriendo cosas
inexplicables que compliquen la investigación judicial y que de algún modo
posibiliten que, al menos hasta después de las elecciones Municipales, Mariano
Rajoy y su gente conserven la poca credibilidad que les queda.
Por raro que parezca, el sumario de la destrucción de los
ordenadores del ex tesorero, compuesto por más de mil folios, ha desaparecido
sin dejar rastro de los juzgados y aunque parece que su recuperación es
posible, la maquinaria judicial va a tener que acelerar la marcha para que todo
vuelva a estar en su sitio antes de Mayo, cosa poco improbable, conociendo los
tiempos que suele manejar la justicia.
La desaparición no ha debido hacer ninguna gracia al Juez
Ruz, que tiene las horas contadas en su puesto y que pretendía terminar sus
conclusiones antes de tener que abandonarlo en marzo, por lo que podría decirse
que el suceso ha llegado oportunamente para favorecer los intereses del PP y no
hay español que no se haya percatado de esta extrañísima coincidencia.
Sugerir que alguien interesado pudiera estar detrás de esta
pérdida, sería quizá aventurar demasiado, pero la certeza de que existe la
sospecha resulta evidente y varios medios de comunicación ya se han hecho eco
de este argumento, aunque claro, sin pruebas concluyentes que puedan demostrar
la culpa de nadie.
Lo que sí se puede afirmar es que si el Juez Ruz termina sus
conclusiones y finalmente decide relacionar al PP directamente con lo que
aparece en los papeles del ex tesorero, las posibilidades electorales de Rajoy
se verán intensamente mermadas y la pérdida del mando en muchos Ayuntamientos
podría ser el primer síntoma de una decadencia que seguramente quedaría aún más
patente cuando se celebren las Elecciones generales.
Las ínfulas triunfalistas del Presidente del Gobierno, que
curiosamente hace solo unos días podíamos oír a través de los informativos, no
serían seguramente las mismas si la información que maneja Ruz pudiera
finalmente probarse y quedara en evidencia que el tema de la financiación
ilegal y los sobres en negro fueron un hecho, corroborando la versión que
Bárcenas ofreció desde el principio y que todos los líderes del PP se han
afanado en desmentir reiterativamente.
La azarosa casualidad de esta desaparición consigue, al
menos, restar momentáneamente, hierro al asunto y permite a los conservadores
gozar durante un poco más de tiempo de cierta tranquilidad, precisamente en
periodo electoral, que quizá sea cuando más la necesitan.
Y aunque la inteligencia de los españoles da para mucho más
de lo que suponen nuestros impresentables políticos, aún quedará algún iluso
capaz de defender que la comisión de un delito está en el aire, hasta que no la
ratifique una sentencia.
En esta lucha por cada uno de los votos que han emprendido
los representantes del bipartidismo, el hecho de no ceder ninguno a la
abstención, o lo que es peor, a alguno de los nuevos Partidos, se ha convertido
en un objetivo a lograr, incluso por encima de todas las leyes de la ética.
Ahora habrá que oír la versión que sobre esta desaparición
ofrecen los competidores electorales del PP y no les quepa la menor duda, de
que sabrán aprovechar al máximo las múltiples posibilidades que la película les
ofrece.
La trama está servida. Sólo falta que los actores salten al
escenario.

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