jueves, 29 de enero de 2015

Reacción en cadena


No tardan los poderosos en responder al triunfo de Tsipras, haciéndole ver por medio de la marcha de los mercados, que no están dispuestos a tolerar que nadie arruine el productivo negocio que tienen montado en Europa.
Baja nueve puntos la bolsa griega y la prima de riesgo, esa que ha entrado a formar parte de nuestras familias y a la que todos consideramos un pariente odioso, se dispara por encima de los mil puntos, en cuanto el Banco Central Europeo cierra el flujo de dinero que llegaba al país heleno, provocando que los ahorradores empiecen a retirar sus depósitos de los bancos, por miedo a que se produzca un corralito.
La avaricia no da ni un día de tregua al equipo de Tsipras y de paso, avisa a España de lo que nos podría ocurrir si  votamos a Podemos, poniendo en marcha todos los mecanismos de una técnica de terror, que podría, si nos dejamos amedrentar, dar los frutos deseados para los que nos mandan y gobiernan.
Les da lo mismo, llevar a un país a la quiebra, abandonándolo en la estacada simplemente por una cuestión de ideología, aplicando una forma de fascismo severo, que demuestra claramente la importancia real que tenemos los ciudadanos, para esta cohorte de indeseables.
Ya no pueden los países, en este continente nuestro, ni votar en libertad, sin ser inmediatamente amenazados por unas instituciones sin rostro cuya única pretensión es la de manejar nuestros destinos y cuyas actuaciones están sirviendo en bandeja de plata la verdadera visión que de ellos debiéramos tener, todos los que vivimos bajo su tiránico mandato.
Estas acciones contra Grecia, que podrían considerarse un auténtico golpe de Estado de carácter financiero y que ni siquiera han dado a Tsipras la posibilidad de ponerse a gobernar, respaldado por la mayoría de los votantes helenos, dejan entrever, aunque ninguno de los individuos que están detrás de ellas lo confiesen, que ni están dispuestos a perdonar ni un solo euro de la deuda que los anteriores gobiernos griegos adquirieron, ni a tolerar que los ciudadanos puedan volver a recuperar la dignidad que perdieron y mucho menos, si para ello se crecen, contradiciendo las órdenes recibidas.
Y sin embargo, todos tenemos claro que Tsipras estaba probablemente esperando este tipo de reacciones, por lo que es más que previsible que ya tenga un plan alternativo con el que combatir tales vilezas, por lo que los próximos días serán cruciales para lo que pueda suceder en el futuro de Grecia y también de cualquier otro país, que se atreva a intentar cambiar las normas establecidas por los magnates europeos.
Puede que no quede otro remedio que abandonar el euro, plantando cara de forma contundente a las intolerables presiones llegadas desde los centros de poder y puede que Tsipras se decida finalmente a hacerlo, si continúan conduciéndole a un callejón sin salida y no le dejan otra opción para poner en marcha su Gobierno.
Pero si esto sucediera, el precedente griego bien pudiera animar a otros socios de la Comunidad a seguir el ejemplo, sobre todo si como se está viendo, se atenta contra la propia soberanía de los países, castigando tan duramente lo que la voluntad de los pueblos decide  en las urnas.
Porque la intromisión en los asuntos internos de los estados miembros de la Comunidad, no puede ser  en absoluto considerada legal, por muy disfrazada que venga de reacción económica de los mercados, ya que los mercados no son entes etéreos que funcionan de manera sobrenatural, sino que son manejados por la avaricia de los hombres.
No se puede entonces permitir que se tuerza la voluntad de los ciudadanos, ni hacer como que no pasa nada, tolerando que se maniate a Grecia impidiéndole llevar a cabo un cambio que para sus propios intereses es absolutamente necesario.
Rendirse ahora, dar un paso atrás, votar a los mismos de siempre, en nuestro caso, sería como renunciar de pronto a la única posibilidad que nos queda de disfrutar de un futuro digno.
Y la pregunta es: ¿puede Europa enfrentarse a una rebelión generalizada de los países del Sur, si todos decidieran seguir el camino iniciado por Grecia?




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