jueves, 22 de enero de 2015

Indicios de venganza


Sólo un día le ha costado a la familia de Bárcenas recaudar los doscientos mil euros de la finanza, a pesar de que su propio hijo ha reconocido ante los medios que no han contado con la colaboración de ningún amigo y que el dinero ha salido, exclusivamente, de su entorno más íntimo.
Parece por tanto, que esta misma tarde podremos ver al ex tesorero del PP en la calle y que a partir de ahora, cualquier cosa podría pasar, aunque el hijo ha reconocido también que hace tiempo que no mantienen relaciones con nadie del que fue su entorno político, utilizando un tono en el que se adivinaba cierta animadversión hacia los líderes conservadores.
Saber qué hará Bárcenas a partir de ahora y cuáles serán los pasos que dará mientras espera que se celebre su juicio, constituye un reto para todos los profesionales de los medios de comunicación que han venido siguiendo este caso y aunque ya se elucubra con que tiene milimétricamente estudiadas las líneas de su propia defensa, de momento, el juez Ruz le ha concedido otros tres días para encontrar un nuevo abogado, en un repentino acto de comprensión que resulta, al menos, un poco sospechoso.
No cuadra su benevolencia con la teoría de que el gobierno ha podido mover ciertos hilos para acelerar su liberación, a cambio de silencio, una vez que el Magistrado ha demostrado que no está dispuesto a obedecer los mandatos de nadie y tras la declaración del ex tesorero ayer, en la que le oímos reconocer abiertamente la existencia de una caja B en el PP, más parece que puede encontrarse dispuesto a colaborar más estrechamente con la justicia, quizá, revelando nueva información relevante, que pudiera ayudar a esclarecer hasta qué punto la trama formaba parte de la normalidad entre la cúpula del PP y quiénes se beneficiaron, al igual que él, de ella.
Acorralado por la soledad en que le han dejado sus ex compañeros, a Bárcenas no le queda otra salida más que la de confesar lo que sabe, teniendo, eso sí, extremo cuidado en no complicarse a sí mismo en nuevos delitos que pudieran añadirse a los que se le imputan y de ahí, haber negado ayer que el dinero negro recibido, lo fuera, a cambio de posteriores concesiones de grandes obras públicas, aunque todos sabemos que existieron.
El pulso que tendrá que librar ahora con los líderes del PP, no va a resultar nada fácil, ya que Rajoy parece dispuesto a terminar esta legislatura de la manera que sea y sólo la fuerza de unas pruebas determinantes de su propia implicación en la trama corrupta, podría precipitar una dimisión que la oposición está pidiendo a gritos y más ahora, que ni siquiera se digna a comentar el hecho de que la fiscalía acuse al PP, de financiarse ilegalmente, con el dinero de las millonarias donaciones.
Sin embargo, a Bárcenas, en estos momentos, no debe preocuparle en absoluto lo que pase con los que fueron sus compañeros y sin duda ha de estar, necesariamente, más empeñado en encontrar una vía que suavice lo más posible el negro futuro que se le viene encima, que en considerar si arrastra en su caída a otros muchos a los que él considera cómplices y que desde hace tiempo decidieron darle la espalda, abandonándole a su suerte, en este escabroso asunto.
Mucho dependerá lo que decida de los consejos familiares que pueda recibir a partir de ahora y por tanto, parece crucial la opinión que sobre el caso pueda tener su esposa Rosalía, a la que siempre procuró mantener al margen de sus actividades, sin conseguirlo.
Los lazos que durante mucho tiempo pudieron atar a esta familia con el Partido Popular, parecen haberse roto para siempre y la experiencia enseña que las reacciones de un hombre desesperado pueden resultar absolutamente imprevisibles.
Al hijo de Bárcenas, la verdad, se le adivinaba esta mañana cierta sed  de venganza, mientras se refería a los ex correligionarios de su padre como “esta gente”.
El tono despectivo con que respondía ante los medios, podría dar una idea de lo que querría que hiciera su padre.
Los españoles también queremos lo mismo.



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