martes, 20 de enero de 2015

Libertad para Bárcenas


Coincidiendo con el abandono de su abogado defensor, a Bárcenas se le concede hoy la libertad provisional, bajo fianza de doscientos mil euros, al considerarse, según se dice en el auto, que no existe riesgo de fuga y contando con que el ex tesorero cumplirá todas las exigencias que en dicho auto se le imponen.
Esta concesión, que se había negado sistemáticamente, a pesar de haberse solicitado por parte de la defensa en varias ocasiones, se otorga cuando la causa se encuentra en un momento crucial, sin que se sepan abiertamente cuáles son las razones de este cambio de opinión, aunque se podría intuir la posibilidad de que forme parte de un acuerdo secreto, a cambio de poder obtener cierta información de importancia, de la mucha que se supone que ha silenciado, hasta ahora, este peculiar personaje.
Decíamos ayer que el nerviosismo de Bárcenas en los últimos días, tras conocer la petición de penas de la fiscalía no podía ser más evidente y que quizá podría estar dispuesto por ello a dar algunos pasos más, en un intento desesperado por no convertirse, junto a su esposa, en el único responsable de esta trama de corrupción, mientras el grueso de la cúpula del PP consigue una total impunidad, probablemente, por falta de pruebas palpables que demuestren su implicación en el delito.
Estos supuestos acuerdos, que suelen ser habituales entre jueces y delincuentes y que, por ahora constituye en el caso que nos ocupa sólo una presunción, de haberse producido, podía resultar  fundamental para el esclarecimiento total del caso, colocando a todos y cada uno de los personajes relacionados con él, exactamente en el sitio que les corresponde.
Seguramente, Bárcenas se ha cansado de esperar ayuda de quienes consideraba sus íntimos y las últimas declaraciones de los líderes del PP, desligándose descaradamente del entramado, podría haberse convertido en la gota que colmara el vaso de la paciencia del ex tesorero, moviéndole a destapar la caja de los secretos que tan celosamente ha guardado desde que ingresara en prisión, hace ahora diecinueve meses.
Con las cuentas embargadas por la justicia, Bárcenas va a necesitar sin embargo, el apoyo de algún amigo para poder hacer frente al pago de esta fianza y está claro que no podrá recurrir a ninguno de sus antiguos correligionarios, estando como están, los destinos de muchos de ellos, incluido el del Presidente del Gobierno, en sus manos.
Cómo deben andar las cosas en Génova, tras conocer esta inesperada resolución, es un enigma, cuya respuesta nunca conoceremos, pero la situación no ha de ser precisamente agradable para los líderes de la Formación conservadora.
En periodo electoral y con el fantasma de Podemos jadeando sobre su nuca, que Bárcenas ofreciera a la justicia nuevas pruebas de peso sobre la implicación de muchos de los miembros de la cúpula del PP, en un tema de corrupción como éste, es una hecatombe que podría acarrear un maremoto de nefastas consecuencias e incluso forzar la dimisión de todo el gobierno, si ya no quedara otro remedio.
Sin embargo, para el Juez Ruz, conseguir devanar por completo la enmarañada madeja del caso que trae entre manos, constituiría un triunfo de tal envergadura, que ya ni siquiera importaría tener que abandonar en el mes de Marzo, si deja sobre el tapete todas las cartas levantadas y a su sucesor no le queda otra salida más que sentar en el banquillo a quiénes haya lugar, llámense cómo se llamen y ocupen el cargo que ocupen.
Pero todo esto son, en principios, elucubraciones de todos aquellos que deseamos ardientemente que la justicia funcione en este país de una manera real y que podrían resultar ser humo, como desgraciadamente ha sucedido, en otras muchas ocasiones.
La pelota vuelve a estar en las manos del ex tesorero y sólo el tiempo dirá si nuestras especulaciones terminan o no, siendo ciertas.


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