Coincidiendo con el abandono de su abogado defensor, a
Bárcenas se le concede hoy la libertad provisional, bajo fianza de doscientos
mil euros, al considerarse, según se dice en el auto, que no existe riesgo de
fuga y contando con que el ex tesorero cumplirá todas las exigencias que en
dicho auto se le imponen.
Esta concesión, que se había negado sistemáticamente, a pesar
de haberse solicitado por parte de la defensa en varias ocasiones, se otorga
cuando la causa se encuentra en un momento crucial, sin que se sepan
abiertamente cuáles son las razones de este cambio de opinión, aunque se podría
intuir la posibilidad de que forme parte de un acuerdo secreto, a cambio de
poder obtener cierta información de importancia, de la mucha que se supone que
ha silenciado, hasta ahora, este peculiar personaje.
Decíamos ayer que el nerviosismo de Bárcenas en los últimos
días, tras conocer la petición de penas de la fiscalía no podía ser más
evidente y que quizá podría estar dispuesto por ello a dar algunos pasos más,
en un intento desesperado por no convertirse, junto a su esposa, en el único
responsable de esta trama de corrupción, mientras el grueso de la cúpula del PP
consigue una total impunidad, probablemente, por falta de pruebas palpables que
demuestren su implicación en el delito.
Estos supuestos acuerdos, que suelen ser habituales entre
jueces y delincuentes y que, por ahora constituye en el caso que nos ocupa sólo
una presunción, de haberse producido, podía resultar fundamental para el esclarecimiento total del
caso, colocando a todos y cada uno de los personajes relacionados con él,
exactamente en el sitio que les corresponde.
Seguramente, Bárcenas se ha cansado de esperar ayuda de
quienes consideraba sus íntimos y las últimas declaraciones de los líderes del
PP, desligándose descaradamente del entramado, podría haberse convertido en la
gota que colmara el vaso de la paciencia del ex tesorero, moviéndole a destapar
la caja de los secretos que tan celosamente ha guardado desde que ingresara en
prisión, hace ahora diecinueve meses.
Con las cuentas embargadas por la justicia, Bárcenas va a
necesitar sin embargo, el apoyo de algún amigo para poder hacer frente al pago
de esta fianza y está claro que no podrá recurrir a ninguno de sus antiguos
correligionarios, estando como están, los destinos de muchos de ellos, incluido
el del Presidente del Gobierno, en sus manos.
Cómo deben andar las cosas en Génova, tras conocer esta
inesperada resolución, es un enigma, cuya respuesta nunca conoceremos, pero la
situación no ha de ser precisamente agradable para los líderes de la Formación
conservadora.
En periodo electoral y con el fantasma de Podemos jadeando
sobre su nuca, que Bárcenas ofreciera a la justicia nuevas pruebas de peso
sobre la implicación de muchos de los miembros de la cúpula del PP, en un tema
de corrupción como éste, es una hecatombe que podría acarrear un maremoto de
nefastas consecuencias e incluso forzar la dimisión de todo el gobierno, si ya
no quedara otro remedio.
Sin embargo, para el Juez Ruz, conseguir devanar por completo
la enmarañada madeja del caso que trae entre manos, constituiría un triunfo de
tal envergadura, que ya ni siquiera importaría tener que abandonar en el mes de
Marzo, si deja sobre el tapete todas las cartas levantadas y a su sucesor no le
queda otra salida más que sentar en el banquillo a quiénes haya lugar, llámense
cómo se llamen y ocupen el cargo que ocupen.
Pero todo esto son, en principios, elucubraciones de todos
aquellos que deseamos ardientemente que la justicia funcione en este país de
una manera real y que podrían resultar ser humo, como desgraciadamente ha
sucedido, en otras muchas ocasiones.
La pelota vuelve a estar en las manos del ex tesorero y sólo
el tiempo dirá si nuestras especulaciones terminan o no, siendo ciertas.

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