jueves, 19 de septiembre de 2013

Tener que elegir


Muchos de los catalanes que formaron parte de la cadena humana por la independencia, en la última Diada celebrada hace unos días, habrán empezado a arrepentirse de haber participado en el acto, cuando el President de la Generalitat, Artur Mas, ha anunciado que los funcionarios que se encuentran bajo la competencia de su Comunidad, tampoco recibirán una de sus pagas extraordinarias, en el 2014.
La lucha por la soberanía de Cataluña, de la que Mas ha hecho su más importante batalla y que a muchos nos parece, como ya hemos dicho, una espesa cortina de humo tras la que ocultar el enorme peso de sus propios errores, busca desesperadamente una masa humana en la que apoyarse, mientras, en la línea de su política, continúa aplicando un sinfín de recortes en los derechos sociales, que acerca peligrosamente la ideología de Covergencia y Unió a la del Partido Popular que gobierna en España y del que constantemente se critican su anticatalanismo y su modo de hacer las cosas, aunque en el fondo, lo que hace Mas en su feudo, se asemeja bastante a la realidad que se vive detrás de sus fronteras.
El hurto descarado de los derechos que también los catalanes obtuvieron tras años de encarnizada lucha, no otorga a Mas la autoridad moral necesaria para garantizar un modelo de Nación ideal, si consiguiera finalmente la Independencia, sino que le coloca, igual que a Rajoy, a la cabeza de un neocapitalismo feroz que ataca directamente al corazón de las clases humildes, vivan en España o en Cataluña, e independientemente del idioma que hablen o la idiosincrasia que defiendan.
Tampoco escapa Cataluña a la intolerable plaga de corrupción que nos azota y el propio partido de Mas, también se halla envuelto en graves imputaciones, de las que no se sabe cómo escapará, si finalmente llegara a probarse la culpa de gente tan importante como los propios hijos del ex President Pujol, directamente señalados por la justicia.
Sin posibilidad de entrar a formar parte de la Comunidad Europea, y por tanto también fuera del euro, por propia voluntad o por imposición de Bruselas, la Independencia catalana propugnada por Mas, traería consigo un aislamiento total, que en nada favorecería una mejora en el nivel de vida de los catalanes y que colocaría al gobierno de Mas  en una difícil situación, solo, contra la fuerza de la Unión y con pocas posibilidades de exportar sus productos, ni a España, ni a quienes apoyen la postura de la Nación que abandonan por voluntad propia y sin sopesar verdaderamente estos riesgos.
En el caso de que llegara a producirse la consulta, los catalanes habrán de hacer una crucial elección entre disfrutar de su idiosincrasia propia, en la pobreza, o seguir unidos a la península de la que abominan, aunque en un futuro, cambien los nombres de quienes la gobiernan y tendrán que hacerlo mirando de frente a los ojos de la realidad, con frialdad y sin visceralidad, eligiendo cada cual, aquello que más le merezca la pena.



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