Las continuas sorpresas que ofrece el caso Bárcenas copan las
portadas de la actualidad, sin dejar que ningún otro tema le haga sombra, a los
ojos de la opinión de los españoles, muy a pesar de Mariano Rajoy, que sigue
empeñado en hablar solo de economía, en un momento en que lo que más interesa
es que se aclaren los casos de corrupción que han contribuido fuertemente a la
ruina de nuestro País.
El borrado de los discos duros de los ordenadores de
Bárcenas, que se hallaban bajo la custodia de María Dolores de Cospedal, según
palabras propias, y la desaparición de las imágenes grabadas en la sede de
Génova, que mostraban claramente la identidad de quienes frecuentaban la casa
central del PP, vienen a echar más leña al enorme fuego creado en torno a los
líderes conservadores, con el Presidente del Gobierno a la cabeza y son la
comidilla de los demás grupos en el Congreso, impotentes para hacer frente a
esta trama rocambolesca, a causa de la mayoría absoluta que impide que ninguna
de sus propuestas salga adelante.
Izquierda Unida parece dispuesta a ampliar las denuncias
interpuestas en este caso, en el que actúa como acusación particular, alegando
ahora destrucción de pruebas fundamentales para el esclarecimiento del asunto,
y quiere llegar hasta el final, liderando al resto de las formaciones políticas
y esperando que su insistencia acabe dando frutos, si es que el juez Ruz
llegara a considerar que ha existido delito, al producirse el borrado de los
discos y las imágenes, estando el caso Bárcenas sub iúdice, como todos sabemos.
Entretanto, Rita Barberá y Francisco Camps, están a punto de
ser imputados por el juez Castro en el caso de Urdangarín, que también sigue
aportando carne al asador informativo, al conocerse ahora que el Rey prestó a
su hija Cristina la nada desdeñable cantidad de un millón, doscientos mil
euros, para hacer posible la compra de la casa de Pedralbes, en la que hasta
ahora vivía con ese marido que tantos secretos ocultaba y al que no quedará más
remedio que comparecer ante la justicia para explicar cómo ganaba con tanta
facilidad un dinero, en muchos casos, perteneciente al resto de los españoles.
Es por tanto bastante natural, que la ciudadanía se empeñe
encarecidamente en que se le explique a dónde han ido a parar los millones que
se le han ido sustrayendo por parte de unos y de otros y que, en parte, han
tenido también que ver en tener que endeudarse hasta las cejas en un rescate,
que está costando sangre, sudor y lágrimas devolver y que es el responsable de
muchos de los recortes que se están llevando a cabo en servicios tan
indispensables, como la sanidad o la Educación.
Todos nos hemos dado cuenta de que a nuestro Presidente le
interesa de manera personal que miremos para otro lado, queriendo convencernos
de una inexistente realidad que según él, es un espléndido comienzo para salir
de la crisis, pero la época en que los españoles todavía creían en las palabras
de sus políticos hace ya tiempo que pasó y el incumplimiento del programa
electoral que han protagonizado Rajoy y los suyos durante los dos últimos años
y las gravísimas acusaciones de corrupción que penden sobre sus cabezas, hacen
imposible confiar en nada que venga de los líderes del PP, si no consiguen
antes, terminar con el paro y explicar qué pasó realmente, entre las paredes de
Génova.

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