martes, 3 de septiembre de 2013

Borrando, borrando


Las continuas sorpresas que ofrece el caso Bárcenas copan las portadas de la actualidad, sin dejar que ningún otro tema le haga sombra, a los ojos de la opinión de los españoles, muy a pesar de Mariano Rajoy, que sigue empeñado en hablar solo de economía, en un momento en que lo que más interesa es que se aclaren los casos de corrupción que han contribuido fuertemente a la ruina de nuestro País.
El borrado de los discos duros de los ordenadores de Bárcenas, que se hallaban bajo la custodia de María Dolores de Cospedal, según palabras propias, y la desaparición de las imágenes grabadas en la sede de Génova, que mostraban claramente la identidad de quienes frecuentaban la casa central del PP, vienen a echar más leña al enorme fuego creado en torno a los líderes conservadores, con el Presidente del Gobierno a la cabeza y son la comidilla de los demás grupos en el Congreso, impotentes para hacer frente a esta trama rocambolesca, a causa de la mayoría absoluta que impide que ninguna de sus propuestas salga adelante.
Izquierda Unida parece dispuesta a ampliar las denuncias interpuestas en este caso, en el que actúa como acusación particular, alegando ahora destrucción de pruebas fundamentales para el esclarecimiento del asunto, y quiere llegar hasta el final, liderando al resto de las formaciones políticas y esperando que su insistencia acabe dando frutos, si es que el juez Ruz llegara a considerar que ha existido delito, al producirse el borrado de los discos y las imágenes, estando el caso Bárcenas sub iúdice, como todos sabemos.
Entretanto, Rita Barberá y Francisco Camps, están a punto de ser imputados por el juez Castro en el caso de Urdangarín, que también sigue aportando carne al asador informativo, al conocerse ahora que el Rey prestó a su hija Cristina la nada desdeñable cantidad de un millón, doscientos mil euros, para hacer posible la compra de la casa de Pedralbes, en la que hasta ahora vivía con ese marido que tantos secretos ocultaba y al que no quedará más remedio que comparecer ante la justicia para explicar cómo ganaba con tanta facilidad un dinero, en muchos casos, perteneciente al resto de los españoles.
Es por tanto bastante natural, que la ciudadanía se empeñe encarecidamente en que se le explique a dónde han ido a parar los millones que se le han ido sustrayendo por parte de unos y de otros y que, en parte, han tenido también que ver en tener que endeudarse hasta las cejas en un rescate, que está costando sangre, sudor y lágrimas devolver y que es el responsable de muchos de los recortes que se están llevando a cabo en servicios tan indispensables, como la sanidad o la Educación.
Todos nos hemos dado cuenta de que a nuestro Presidente le interesa de manera personal que miremos para otro lado, queriendo convencernos de una inexistente realidad que según él, es un espléndido comienzo para salir de la crisis, pero la época en que los españoles todavía creían en las palabras de sus políticos hace ya tiempo que pasó y el incumplimiento del programa electoral que han protagonizado Rajoy y los suyos durante los dos últimos años y las gravísimas acusaciones de corrupción que penden sobre sus cabezas, hacen imposible confiar en nada que venga de los líderes del PP, si no consiguen antes, terminar con el paro y explicar qué pasó realmente, entre las paredes de Génova.
  


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