Los resultados de las últimas encuestas, en las que el PSOE
adelanta en intención de voto al PP, remontando la enorme diferencia que les
separaba, a pesar de la pésima gestión
que está haciendo Rubalcaba como líder de la oposición, vienen a demostrarle a
Rajoy que ni las cosas marchan tan bien como pretende hacernos creer desde su
púlpito, ni los españoles estamos, en absoluto, de acuerdo con la línea
política que ha decidido seguir, ni le perdonamos el total incumplimiento de
promesas electorales que utilizó como medio para llegar al poder y que luego,
fueron barridas por el viento.
La trama Gurtel y el apéndice Bárcenas en particular, han
terminado de segar cualquier resquicio de credibilidad que pudiera quedarle y
la presencia real de casi seis millones de desempleados se ha convertido en un
fantasma que le persigue recordándole el estrepitoso fracaso de su Reforma
Laboral y de su plan de recortes, que nos han llevado hasta los mismos umbrales
de la pobreza.
Puede hacerlo aún peor, si se le ocurre demostrar su ya
manifiesto apoyo a Obama, enviando a soldados españoles a participar en la
inminente contienda en Siria, como ya hiciera su compañero de Partido Aznar en
el caso de Irak y que causó una contundente respuesta por parte de los
españoles y la posterior pérdida de elecciones, a raíz de los atentados de los
trenes de Madrid.
Sin embargo, la posición actual del PSOE no parece una buena
perspectiva de futuro y no debe la formación de Rubalcaba pensar que cuenta con
la confianza del pueblo español, como para otorgarle un respaldo mayoritario a
la hora de formar gobierno.
A decir verdad, todo hace prever que la etapa del
bipartidismo se da por concluida y que los resultados de las próximas
elecciones, europeas, municipales o generales, más bien propiciaran que sean
las coaliciones y no un solo partido, las que se encarguen de dirigir los
destinos de nuestro lacerado País.
Es verdad que es un avance que el PP ya no pueda argumentar
que la mayoría absoluta que obtuvo le otorga poderes para actuar como mejor le
parezca, pues esto sería considerar que la intención de voto sigue siendo la
misma y la técnica de mentir nunca ha funcionado a ninguna de las formaciones
políticas que nos han gobernado desde la llegada de la Democracia, pero aún
faltan dos años para terminar la legislatura y si el asunto Bárcenas no fuerza
una dimisión que aparte a Rajoy de su cargo, hay tiempo suficiente para que los
mandatos europeos acaben por cumplirse a rajatabla, para desdoro de todos
nosotros.
Tampoco puede ahora el PSOE convertir su ventaja en bandera y
creer que ha vencido en la encarnizada batalla por el poder que mantiene con
los populares, si Rubalcaba sigue empecinado en mantenerse como líder de su
Partido y no desaparecen del panorama político todos los rostros que cooperaron
con Zapatero, cuando rebajando el sueldo a los funcionarios, abrió la peligrosa
puerta que ha dado lugar a tantos y tantos desmanes en el mundo laboral y a la
colosal pérdida de derechos que hemos sufrido los españoles.
También para ellos los dos años serán igual de largos y el
caso de los ERE, que ya costado la cabeza del Presidente andaluz, podría
empezar en breve a cobrarse otras víctimas de relevancia, empujándoles de nuevo
al abismo en que cayeron, en las últimas elecciones legislativas.
La prensa destaca hoy que los Movimientos del 15M se están
planteando presentarse a las elecciones europeas y es este un factor muy
importante a tener en cuenta, a juzgar por las simpatías que despiertan, a
nivel de calle.
Si los partidos minoritarios juegan bien sus cartas, habrá
cambios de relevancia en el nuevo
hemiciclo y quizá podamos dejar atrás, de una vez, el terrible fantasma de la
corrupción que ha podrido a todos los niveles, el panorama político español.
Si yo fuera Rajoy, empezaría a plantearme otra línea de
actuación, con urgencia.

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