domingo, 15 de septiembre de 2013

¿Lo sabe Wert?


Ahora que la Ley Wert  está dejando fuera del sistema de Becas a todos aquellos estudiantes españoles que no alcancen una nota media de seis y medio, la aparición de los resultados de las encuestas que califican la actuación de los líderes políticos, no deja otro remedio que establecer una comparación, teniendo en cuenta que somos los ciudadanos quienes, con nuestros fondos, “becamos” la permanencia de estos últimos en las Instituciones del Estado, al menos durante los cuatro años que dura una legislatura y en algunos casos, de manera casi vitalicia, a juzgar por el tiempo que permanecen en sus puestos.
Resulta vergonzoso que mientras se establecen diferencias clasistas entre los estudiantes sin recursos y los que disponen de ellos, que solo necesitan un cinco para pasar de curso, los dirigentes de los principales Partidos del País obtengan, según la opinión pública, notas que no llegan al tres y sin embargo, continúen ejerciendo sus cargos y aspirando a hacerlo en elecciones venideras, sin que algún mecanismo legal posibilite a la ciudadanía exigir su dimisión inmediata, al no haber alcanzado una media digna en el cumplimiento de sus funciones, que sería lo deseable, para cualquiera que dependa económicamente de la contribución de los ciudadanos a través de los impuestos y cuya misión específica debiera ser, exclusivamente, procurar el bien de las mayorías.
Volviendo a la comparación, si se tuvieran en cuenta los números que aportan los resultados de las últimas encuestas, ni uno solo de nuestros políticos merecería, según Wert, que el Estado continuase financiando el desarrollo de su carrera, incluida la  del propio Ministro de Educación, que obtiene la calificación más baja de las otorgadas, a saber, sin llegar al uno y medio.
Y sin embargo, una y otra vez, personajes como Rajoy o Rubalcaba, que distan mucho de acercarse siquiera al cinco que los ricos necesitan para pasar de curso, se atreven a encabezar las listas electorales de cuántas elecciones generales se celebran, pretendiendo vender lo indefendible como triunfo y los errores como algo que tuvieron que hacer por exigencia de un guión que ellos mismos escribieron, a espaldas de todos nosotros.
¿Sabe Wert que su Presidente de Gobierno dista mucho de ser un político de los que él gustaría de llamar “de excelencia” y que sus notas corresponden a ese grupo de mediocres que, de aplicarse aquí su Ley, habrían de financiarse por sus medios la permanencia, al no estar a la altura de lo que les exige la sociedad?.
¿Sabe que todos los miembros del Gobierno a que pertenece ni siquiera llegan al tres, en las calificaciones que les otorga el pueblo soberano y que, por tanto, ninguno de ellos se haría, según su criterio, con ninguna de las becas que las Arcas públicas otorgan, a partir de este año?
Y si lo sabe…¿Cómo puede mirar a la cara de los miles de universitarios españoles a los que este año ha dejado fuera del sistema de becas, negándoles la posibilidad de continuar sus estudios y convirtiendo el principio de igualdad, en un mero recuerdo de un pasado cercano?.
Al fin y al cabo, invertir en  educación es, claramente, invertir en futuro, pero invertir en políticos cuya labor trae como resultado seis millones de desempleados y una pérdida de derechos sin precedentes, es, a todas luces, un inaceptable despilfarro que además, con la corrupción que padecemos, nos acerca peligrosamente a la bancarrota.

     

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