jueves, 26 de septiembre de 2013

Esperando que llueva


Con un pronóstico de precipitaciones intensas para el fin de semana y el anuncio de un Otoño que llega, habiéndose gestado caliente durante todo el Verano, la perspectiva de escribir sobre la impresentable imagen que España proyecta en la mente de muchos europeos, se hace incómoda, atosigante y fastidiosa, empujándome a la tentación de escapar por la ventana, siguiendo el camino de las nubes.
Escudriñando en mi interior , en un intento a la desesperada por edulcorar la realidad que nos rodea, me pierdo en disquisiciones absurdas que mas que reportarme la iluminación de una idea, convierten en empalagosos los pensamientos, rozando una mediocridad que consigue despertar los fantasmas del miedo.
Pero siempre fue así en todos los otoños y solo necesito adecuar el sistema a la nueva estación y reciclar la sangre que ebulle por mis venas para surgir después, en forma de simples palabras, si es que logro enlazarlas, de modo que logren despertar el interés de algún lector de infinita paciencia.
Habrá tiempo de bandear los temporales, evitando que su fuerza descomunal nos arrastre y de ser contundente con los que nos roban la verdad y que han conseguido hacer de nuestras vidas, lugares inciertos en los que habitamos sin conocer apenas la felicidad.

Pero hoy es hoy, ahora, este momento y no existe otra cosa que mi soledad nocturna y la firme decisión de esperar despierta hasta que llueva.

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