jueves, 27 de junio de 2013

Mis ojos, otra vez


Siguiendo el Protocolo médico que me manda la Sanidad Pública española, entro en quirófano el próximo Lunes, para que me extirpen la única catarata que me queda y con la ilusión de que los profesionales consigan con este ojo, el mismo éxito que obtuvieron con el primero, devolviéndome el cincuenta por ciento de la luz que me falta y  ofreciéndome con ello la oportunidad de tirar las gafas que he necesitado, durante los últimos cuatro o cinco años de mi vida.
Igual que la vez anterior, me acompaña la tranquilidad de saber que estoy en buenas manos y lo único que me preocupa un poco es que durante al menos unos días, no podré escribir esta columna que tantas satisfacciones me da, por lo que apelo de nuevo a la paciencia de mis lectores, que comprenderán perfectamente, que la salud es lo primero.
Ya me gustaría a mí que la situación del País en que vivo tuviera una solución tan fácil como esta sencilla operación que me devolverá la suerte de ver y que pudiéramos compartir el periodo de convalecencia, pero me temo que mis días de reposo no serán suficientes para, a mi vuelta, poder dar mejores noticias y que el periodo que tengo por delante me servirá, únicamente, para reflexionar en soledad sobre los asuntos que vayan surgiendo alrededor nuestro, para retomarlos con nueva visión, nuevos ánimos y más ahínco.
Verán, esto de escribir es una droga dura de la que resulta imposible desprenderse y la abstinencia causa auténticos estragos en quien por la razón que fuere, se ve privado de este tormentoso placer, que supone el reto diario de sentarse ante el pavoroso vacío del papel en blanco, aunque ahora el folio sea virtual y hayamos abandonado el regusto de poder arrugarlo y tirarlo a la papelera, cuando no nos sale una frase, o simplemente, consideramos que hemos escrito una tontería-
Así que con toda seguridad, me esperan unos días de impaciencia en los que cambiará mi humor y me convertiré en un ser intratable, del que querrán huir todos aquellos que se han impuesto la obligación de cuidarme y a los que no quedará otro remedio que soportar el mal aburrimiento que siempre he tenido y que se agravará, sin duda, en cuanto no tenga nada que hacer.
En cuanto pueda, volveré a las andadas y espero que la necesidad acumulada de escribir, terminará dando apetecibles frutos en forma de artículo, que premien la paciencia de los que me esperaron y asombren, al menos un poco, a los que lleguen a este blog por primera vez, desde cualquier parte del mundo.
Disculpen las molestias-





No hay comentarios:

Publicar un comentario