El cierre de la Televisión pública griega, pone el broche a
la incongruencia que las exigencias de los usureros europeos vienen aplicando
en los países del sur del Continente y se suma a la sentencia de muerte que se ha firmado contra la libertad de expresión, en
un intento claro de que los ciudadanos no puedan saber, de ninguna manera, la
verdad de lo que está ocurriendo con ellos.
Por muchos recortes que sean necesarios, e incluso teniendo
en cuenta el despilfarro que normalmente se da en los medios de comunicación
que se encuentran bajo la tutela del Estado, privar a la sociedad de su derecho
a la información, que en la mayor parte de los casos recibe a través de las
televisiones, deja en la más absoluta de las inopias a todas aquellas personas
que por la situación económica que les ha traído la crisis, no pueden siquiera
permitirse el lujo de comprar un periódico.
Cierto es que los ignorantes resultan mucho más fáciles de
manejar que los instruidos y que conviene a los que tienen las riendas del
poder contar con una mayoría a la que poder esclavizar en el ámbito laboral
para exprimirla a su antojo y de ahí el empeño generalizado por ir haciendo
desaparecer de manera paulatina, educación, información y cualquier cosa que
pudiera ayudar a los oprimidos a intentar liberarse de las
cadenas con que los atan los que dominan la economía, una vez que ya han
conseguido aterrorizarlos con su amplia gama de medidas de recortes,
propiciadas por la sumisión de los Gobiernos, incapaces de defender los
derechos de todos nosotros.
Precisamente por eso, este ocaso heleno que deja a la cuna de
la Democracia en una situación desesperada y desgarradora, debe servir para ir
despertando de una vez las conciencias y no permitir que el ejemplo cunda como
la pólvora por otros territorios, convirtiéndolos en posesiones de estos
señores feudales del SXXI, que campan por ellos, sin ningún respeto por los
seres humanos que los habitan.
Afortunadamente, los trabajadores de la TV griega, han
encontrado en Internet una manera de seguir emitiendo, ahora sin cobrar por
ello, y no se han dejado amilanar por esta maniobra premeditada de descrédito y
manipulación de los medios.
Se suman así a otra serie de gente que nos atrevemos a
utilizar la red para expresar la verdad de lo que sentimos, sin que nos afecte
la ceguera colectiva que quieren implantar a nuestro alrededor y conservando el
orgullo de mantener la independencia, desde todos los lugares del mundo y
especialmente, desde Europa.
Bienvenidos sean, sobre todo para que los habitantes de
Grecia puedan huir del silencio que se les impone y sean capaces de discernir,
con conocimiento de causa, si quieren o no otorgar su beneplácito a las
políticas que está practicando su gobierno, como otros, manejado por las
directrices del capitalismo europeo y en contra del bienestar general, como
sería su obligación primera.
Por solidaridad y por todo cuánto debemos a la cultura
helena, nuestros corazones están con ellos y nuestra lucha, además de nuestra,
también es la suya. No podía ser de otra manera, siendo como somos, las mismas
víctimas.

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