jueves, 13 de junio de 2013

El ocaso heleno


El cierre de la Televisión pública griega, pone el broche a la incongruencia que las exigencias de los usureros europeos vienen aplicando en los países del sur del Continente y se suma a la sentencia de muerte que se  ha firmado contra la libertad de expresión, en un intento claro de que los ciudadanos no puedan saber, de ninguna manera, la verdad de lo que está ocurriendo con ellos.
Por muchos recortes que sean necesarios, e incluso teniendo en cuenta el despilfarro que normalmente se da en los medios de comunicación que se encuentran bajo la tutela del Estado, privar a la sociedad de su derecho a la información, que en la mayor parte de los casos recibe a través de las televisiones, deja en la más absoluta de las inopias a todas aquellas personas que por la situación económica que les ha traído la crisis, no pueden siquiera permitirse el lujo de comprar un periódico.
Cierto es que los ignorantes resultan mucho más fáciles de manejar que los instruidos y que conviene a los que tienen las riendas del poder contar con una mayoría a la que poder esclavizar en el ámbito laboral para exprimirla a su antojo y de ahí el empeño generalizado por ir haciendo desaparecer de manera paulatina, educación, información y cualquier cosa que pudiera ayudar a   los oprimidos a intentar liberarse de las cadenas con que los atan los que dominan la economía, una vez que ya han conseguido aterrorizarlos con su amplia gama de medidas de recortes, propiciadas por la sumisión de los Gobiernos, incapaces de defender los derechos de todos nosotros.
Precisamente por eso, este ocaso heleno que deja a la cuna de la Democracia en una situación desesperada y desgarradora, debe servir para ir despertando de una vez las conciencias y no permitir que el ejemplo cunda como la pólvora por otros territorios, convirtiéndolos en posesiones de estos señores feudales del SXXI, que campan por ellos, sin ningún respeto por los seres humanos que los habitan.
Afortunadamente, los trabajadores de la TV griega, han encontrado en Internet una manera de seguir emitiendo, ahora sin cobrar por ello, y no se han dejado amilanar por esta maniobra premeditada de descrédito y manipulación de los medios.
Se suman así a otra serie de gente que nos atrevemos a utilizar la red para expresar la verdad de lo que sentimos, sin que nos afecte la ceguera colectiva que quieren implantar a nuestro alrededor y conservando el orgullo de mantener la independencia, desde todos los lugares del mundo y especialmente, desde Europa.
Bienvenidos sean, sobre todo para que los habitantes de Grecia puedan huir del silencio que se les impone y sean capaces de discernir, con conocimiento de causa, si quieren o no otorgar su beneplácito a las políticas que está practicando su gobierno, como otros, manejado por las directrices del capitalismo europeo y en contra del bienestar general, como sería su obligación primera.
Por solidaridad y por todo cuánto debemos a la cultura helena, nuestros corazones están con ellos y nuestra lucha, además de nuestra, también es la suya. No podía ser de otra manera, siendo como somos, las mismas víctimas.


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