martes, 11 de junio de 2013

La ignorancia del senador


El Presidente del Senado, Pio García Escudero, que desde que salieron a la luz los papeles de Bárcenas, había reconocido haber recibido del PP un préstamo de 24.000 euros, se había cuidado muy bien de mencionar que sin embargo, no había incluido en su Declaración de la Renta tal préstamo, convirtiendo de este modo su cuantía, en lo que cualquier parte del mundo se denominaría como “dinero negro”, por mucho que se pretenda argumentar cualquier otra cosa.
Alega en su defensa, que desconocía que hubiera que declarar los préstamos como dinero recibido, a pesar de que por el cargo que ocupa, no puede tratarse precisamente de un ignorante, aunque ahora esta táctica de parecerlo, se haya puesto tan de moda entre todos aquellos que en algún momento se topan de frente con la acción de la Justicia, como hemos podido comprobar a diario, en casos como el del ex tesorero del PP o el de Urdangarín, por mencionar un par de ejemplos.
En el caso hipotético de que tal desconocimiento fuera real, uno no tiene por menos que preguntarse, qué hace un individuo de tales características ocupando uno de los puestos de mayor responsabilidad en el País y cómo la formación a la que pertenece ha podido consentir tal incongruencia, habiendo como hay, tantos españoles perfectamente preparados, en una lista del paro, que da sobradamente para elegir, al que mejor convenga para ocupar el puesto.
Tampoco queda claro si con tan altas dosis de ignorancia se pueden llevar a cabo con precisión todas las labores que este cargo conlleva y que obliga a estar manejando constantemente conceptos jurídicos de mucha más envergadura, de cuyo manejo depende muchas veces, el destino de los españoles  y que incluso podrían lesionar gravemente lo que pudiera ocurrirnos, si se cometen equivocaciones de este calado o no se sabe simplemente qué camino tomar en determinados asuntos.
El PP, naturalmente, ha acudido rápidamente en ayuda de su correligionario, aduciendo que de haber declarado el señor García Escudero este préstamo, habría tenido que pagar menos a las arcas del Estado, pero es que al no haber hecho tal cosa, tampoco se puede probar fehacientemente que la cantidad que recibió fuera la que dice y no otra mucho mayor, como podría sospecharse, si uno se detiene a pensar un momento en lo que puede haber detrás de este entramado de sobres y sobresueldos.
Disfrazar la verdad, haciendo juegos malabares con las palabras , para tratar de restar importancia a la gravedad de los acontecimientos, no prueba en absoluto la inocencia de la multitud de implicados en casos de corrupción que se están destapando, aunque ninguno de ellos pague su culpa, por la lentitud absolutamente inexplicable con que se mueve la Justicia.
Pero es que además, este tipo de defensas, ponen continuamente en tela de juicio la inteligencia de la Sociedad, dando por supuesto que la mayoría de los españoles somos fáciles de engañar, si las palabras son pronunciadas, desde un púlpito, por un político.
Eso no es, en absoluto, cierto. Afortunadamente, los españoles ya no tenemos el nivel cultural que teníamos en la posguerra, ni somos analfabetos a los que se puede mentir, utilizando la ambigüedad de los términos.
Tampoco ser político es ya una garantía de honradez, como podía ocurrir en otros tiempos, ya que la actitud demostrada por quienes se dedican a esta profesión, cada vez se halla más alejada del concepto de moralidad, entendido literalmente.
Y aunque la actitud de los fiscales no ayuda nada al esclarecimiento de las cosas, empeñados como están, en no encontrar indicios de corrupción en ninguno de los casos que tengan que ver con el Partido en el Gobierno, nadie puede evitar que el pensamiento general sea el que es, ni que la mayoría de las veces, esta corrupción esté claramente probada, para todos los que miramos desde fuera.
Claro que algunos jueces deben estar absolutamente hartos de no poder continuar sus investigaciones, desde el momento en que no cuentan con el apoyo incondicional de una fiscalía que nadie entiende, pero, con todo, alguno quedará dispuesto a seguir adelante para demostrar la culpabilidad de ciertos individuos, a los que todos estamos deseando ver entre rejas, o al menos, sentados en el banquillo que les iguale a todos aquellos que no tienen la suerte de ocupar un cargo de responsabilidad en las Instituciones del Estado.


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