La incapacidad de los Partidos Políticos españoles para alcanzar
un acuerdo que haga frente a las exigencias europeas, queda
de manifiesto en cuanto el Gobierno se niega a atender las peticiones que cada
cual pone sobre la mesa como precio por su firma y deja en evidencia la enorme
fragilidad de estas negociaciones abiertas por el bipartidismo y las enormes
distancias que separan las aspiraciones de nuestros políticos, más preocupados
por obtener beneficios, casi siempre económicos, para las formaciones en las
que militan, que por el bien de los ciudadanos, como debiera ser prioritario,
en las difíciles circunstancias que atravesamos.
Ya decíamos el otro
día que era prácticamente imposible obtener un consenso que satisficiera a
todos y que esta urdimbre de vasto
calado, estaba tejida a la medida de los dos grandes, para poder conservar sus
aspiraciones de poder, sin que impertinentes recién llegados procedentes de
grupos hasta ahora minoritarios, les robaran sus intereses electorales,
acostumbrados como están, a turnarse cíclicamente en las labores de gobierno.
Los nacionalistas vascos y catalanes no han tardado en
descolgarse del acuerdo, probablemente soliviantados por el espíritu
“patriótico” que rezuman las declaraciones de Rajoy y Rubalcaba y que les
colocarían, de firmar, en una difícil posición en sus respectivos territorios, después
de haber proclamado tantas veces sus ínfulas de independencia.
Izquierda Unida, por su parte, ha dejado claro que su
ideología no le permite sumarse al pacto, por considerar que la postura que
llevarán a Europa quienes finalmente lo rubriquen, no cambiará en nada las
actuales políticas neocapitalistas que triunfan en el Viejo Continente, aunque
la razón de su negativa, bien podría ser la de no perder el apoyo de una
multitud de futuros votantes, ahora que las encuestas pronostican para este
Partido, una subida espectacular, que les daría algunas opciones de poder ser
la llave para la formación de un futuro gobierno.
Sólo UPD parece fluctuar sobre una cuerda floja, sin saber
hacia qué lado dirigirse, aunque quizá le falten arrestos para decir que no en
un asunto, que puede beneficiarles ante la opinión de los moderados centristas
que se han arrepentido de haber dado sus votos al PP y que podrían encontrar en
Rosa Díez, la líder que necesitan, para no tener que votar a la izquierda.
Todos estamos deseando saber qué términos contendrá el
acuerdo y aunque se dice que con toda probabilidad PSOE Y PP estamparán su
firma en él, en un par de días, la impaciencia hace estragos en los analistas
políticos, al intuir que la postura que se llevará a Europa no será, ni de
lejos, la que necesita el pueblo español para abandonar la ruinosa situación de
desempleo que sufre, estando como está Rajoy, tan empeñado en seguir adelante
con sus interminables recortes.
Mientras nos enteramos, de momento, ya se pronostica una
nueva subida del recibo de la luz y un alza del cincuenta por ciento en el
recibo del agua, que tiene visos de
cortar de raíz la buena costumbre de la ducha diaria, al convertirla en un lujo
inalcanzable , para una gran parte de los hogares españoles.
Y mientras unos pocos privilegiados se preparan para empezar
las vacaciones el próximo mes de Julio, otros, soportan cómo pueden los
primeros rigores del verano, convencidos de que este pacto no solucionará
ninguna de sus necesidades más urgentes, mientras no desaparezcan del panorama,
esta casta de impresentables políticos metidos a economistas de tres al cuarto
y dejen paso a otro tipo de gente, a la que de verdad, le preocupe, sacar del
agujero a este País, que es el nuestro.

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