La Reforma de las Administraciones que Soraya Sáenz de
Santamaría se ha tomado como un reto personal,
con el que trata de convencer a los españoles de que también se exigen
sacrificios a los políticos, no es más que una maniobra bien orquestada para
deshacerse del resto de los interinos que aún conservan su puesto de
trabajo y que el empleo público quede,
de momento, reservado a los funcionarios con plaza en propiedad, al menos hasta
nueva orden.
Desde que el PP se hizo con el poder, terminar con la
interinidad se convirtió en una prioridad, que se ha ido materializando con los
despidos masivos de estos trabajadores, primero en sectores como la enseñanza y
la Sanidad y después, por cualquiera de los otros puestos que tenían que ver
con organismos dedicados a lo Social, para finalmente y por medio de esta nueva
Reforma, poder acceder a los que ocupan puestos en Administraciones locales,
Autonomías y Ayuntamientos, que de otro modo escapaban a las competencias del
Gobierno Central y su redundante obcecación por terminar con este tipo de
empleados.
La medida, que continúa la línea de política de recortes que
para Mariano Rajoy parece ser la única manera de salir de la crisis, viene en
cambio, a volver a propiciar el aumento del desempleo, obviando que quizá, se
recortaría infinitamente más, si se decidiera suprimir, por ejemplo, el Senado,
o las desfasadas Diputaciones, que se han convertido en un asilo para políticos
retirados que se niegan a volver al mercado laboral y encuentran en ella un
modo de vida fácil, desde el que seguir disfrutando de sus incalculables
privilegios.
Decir que con esta Reforma se va a exigir sacrificios a la
clase política, no es más que un modo de maquillar la cruda realidad de que,
con toda probabilidad, estos señores serán reubicados en otras puestos en alguna otra
parte, mientras los interinos son
masivamente despedidos y lanzados, directamente, a las largas filas del
INEM-
Si una cosa buena ha dejado esta crisis, es que los españoles
hemos aprendido a base de golpes, a diferenciar perfectamente, lo que esconden
las bellas palabras de los políticos y lo que antes, cuando aún gozaban de
cierta credibilidad,
era creído a pies juntillas por la mayor
parte de la ciudadanía, ahora es inmediatamente cuestionado y escudriñado
milimétricamente, hasta descubrir lo que verdaderamente esconde bajo el manto
retórico que tan bien queda, delante de una cámara de televisión.
Ya resulta tremendamente sospechoso que este tipo de noticias
se den, no de cara a la prensa, exponiéndose quién las da, al acoso de las
lógicas preguntas de los informadores, sino a través de un plasma, sin que
exista posibilidad de réplica o intervención por parte de los periodistas, que
aún no se entiende como no organizan un plante, cada vez que se les convoca a
través de este antidemocrático sistema.
Puede que a los empresarios, la Banca, el FMI y los usureros
europeos, esta nueva reforma les parezca, como no, plausible, pero habría que
aclarar al PP y a la señora Sáenz de Santamaría en particular, que los
españoles no hemos creído una sola palabra de lo que nos dice y que los
interinos de las Administraciones locales, van a empezar a movilizarse ya, en
espera del masivo despido que se intuye en el discurso de la Ministra.
A pesar del rotundo fracaso del tipo de política que
practican los populares desde que se instalaron en la Moncloa, nada parece
servir para desviarles de esta nefasta línea, que está llevando al País a la
más estrepitosa de las ruinas.
Ni el pacto con el PSOE, ni la llamada de atención de Europa
sobre el paro, parecen haber cambiado absolutamente nada de lo que se cuece en
la mente de Mariano Rajoy.
Si lo que espera es un estallido social de incalculables
consecuencias, va por buen camino y yo diría, que está a punto de conseguirlo-

No hay comentarios:
Publicar un comentario