Mientras se publica este artículo y el mundo sigue su curso a
nuestro alrededor llevando nuestros destinos hacia lo desconocido, una joven
española de treinta y tres años, que eligió la Filosofía como fuente de
inspiración con la que asumir un proyecto de vida, presenta hoy una Tesis
Doctoral, que viene a culminar una brillantísima carrera construida sobre la
ilusión y la esperanza de poder transmitir a quienes la siguen, una base sobre
la que edificar las estructuras de su propio pensamiento.
Todo está preparado para que nada turbe el dulce momento y el
apoyo de los que le son incondicionales, en presencia o en esencia, suaviza la
seriedad académica del recinto, transmitiéndole un clima de calidez que haga
más llevadera la sensación de soledad ante el atril, sobre el que reposan todos
los años de dura investigación y las horas dedicadas al estudio que hoy traen
hasta aquí, a quien siempre soñó, precisamente con protagonizar este instante.
Es éste el triunfo de una vocación, decidida e incansable,
labrada sobre la enorme curiosidad que despiertan las eternas preguntas que
cada ser humano trata de contestar desde su propia perspectiva y que siguen
perturbando desde el principio de los tiempos, a todas las mentes inquietas que
en el mundo ha habido y habrá, sin que las conclusiones jamás se hayan
convertido en certeza, ni se hayan agotado aún los caminos que conducen a las
respuestas que a todos nos gustaría encontrar, cuando nos enfrentamos con la
desnudez de nuestra propia conciencia.
Esta aventura incierta de intentarlo, de profundizar en la
oscuridad hasta dar con un punto de luz
que destelle sobre las tinieblas, ayudándonos a soportar la dureza vital de los
caminos, convierte a los que se atreven a iniciarla, en pilares fundamentales
para una humanidad, cada vez más huérfana de
ideólogos capaces de adentrarse en la infinitud del pensamiento.
Hay que agradecer pues, a estos líderes que revolucionan la
historia, sin que la inmediatez de una
recompensa venga a satisfacer su ego premiando la dedicación a la utopía, la
osadía de ser pioneros en la colonización de regiones inexploradas, en las que otros muchos se
podrán asentar, cuando los primeros frutos de la siembra demuestren que la
fertilidad de la tierra existía, aunque nadie se había cuidado de abonarla para
obtener de ella el máximo rendimiento.
El talento, usado para este fin, coloca en una posición de
privilegio a su dueño y derriba cualquier frontera permitiendo a la imaginación
desarrollar un vuelo esperanzador, sin cadenas que lo aten a los prejuicios.
Quien más indaga, quien más logra aproximarse al
conocimiento, en definitiva, quien más ejercita la capacidad de pensar, es el
que alcanza la enorme fortuna de ser más libre.
La joven que hoy lee su Tesis Doctoral, lo comprendió hace
tiempo y yo lo sé porque soy su madre y llevo toda la vida deseando que pudiera
cumplir sus sueños.
Para Clara.

Qué niña más grande tienes. Ojalá hubiese podido estar ahí. Enhorabuena a todos.
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