martes, 26 de febrero de 2013

Viviendo con su enemigo



El culebrón Bárcenas, cuyo guión parece deparar cada día una nueva sorpresa, nos trae esta tarde la noticia de que su protagonista ha decidido demandar al Partido Popular, por un despido improcedente, fechado nada menos que el 31 de Enero del presente año y no en 2010, como se han encargado de difundir por activa y por pasiva, relevantes miembros de la formación conservadora, cada vez que se les ha preguntado por este asunto.
Ayer mismo, Cospedal protagonizaba un ridículo episodio ante la prensa, defendiendo la desvinculación del ex tesorero con la formación política a la que representa que no sirvió más que para aumentar las numerosas sospechas que sobre este asunto se tienen, si no para confirmar la certeza de que se ha venido incurriendo en una serie de delitos, tanto en relación con el cuestionado despido, como en el tiempo de filiación a la Seguridad Social que se concedió a Bárcenas.
Pero si la historia del imputado es cierta, todas las piezas de este rompecabezas empiezan a encajar con una precisión  absoluta y se explica inmediatamente la negativa del PP a presentar el finiquito, pues de hacerlo, quedaría claro que han estado mintiendo reiteradamente al país, durante casi dos años.
Habría que añadir que mientras ocupaba su despacho de Génova, Bárcenas percibía, esta vez en dinero legal, un salario de más de 21.000 euros mensuales, que vendrían a contradecir de manera rotunda las ansias de imponer austeridad que demuestra el discurso del Presidente de la Nación, cada vez que se digna a deleitarnos con su presencia, ya sea ante las cámaras de televisión o en el Parlamento.
Bárcenas parece dispuesto a librar una larga y dura batalla, ahora que se ha liberado  del lastre de la disciplina partidista y ya le da igual adoptar posturas radicalmente contradictorias a las de los líderes de la formación a la que perteneció, aunque esto tiene cierta lógica, tras haber comprobado que le han dejado en la más absoluta soledad y que ya nadie quiere ni pronunciar su nombre.
Entretanto, Rajoy aún anda pensándose si se querellará o no contra su ex empleado, probablemente bastante asustado por el cariz que puedan tomar a partir de ahora los acontecimientos y, claro está, por si finalmente un día de estos aparecen los originales de la famosa agenda secreta y se le vienen abajo, de repente, todos los argumentos que hubiera previsto sobre el asunto de los sobresueldos, viéndose obligado a una rendición dimisionaria, en la que aún podría alegar que se marcha por no hacer daño al Partido que dirige, aunque sin admitir culpabilidad alguna en esta enrevesada historia.
¿Qué más guarda Bárcenas en su más que repleta chistera?. Esta incógnita será revelada sin lugar a dudas, por capítulos, pero dada la importancia de su antiguo cargo, es de suponer que posea ingentes cantidades de información sobre lo sucedido en los sótanos del PP, e incluso sobre las circunstancias personales de todos y cada uno de sus miembros más relevantes, ya que durante veinte años no se sospechó de su presente deslealtad y por sus manos pasaron infinidad de documentos de distinta índole.
Tanto temer a conspiraciones externas, arengadas desde las filas de los partidos  de izquierdas y ahora resulta que la única verdad es que estaban viviendo con su verdadero enemigo.

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