lunes, 25 de febrero de 2013

Ante el juez



La luminosa idea de comerciar con arte, que según ha declarado el ex tesorero Bárcenas ante el juez, le ha proporcionado una inmensa fortuna que asciende a treinta y ocho millones de euros, parece haber sorteado todos los avatares de la crisis y colocado a los que se dedicaron a este negocio, en una inmejorable posición, capaz de augurarles toda una vida de comodidades, al margen de mercados o de cierres patronales inesperados y violentos.
Habiendo establecido como prioridad librarse del modo que sea de alguna pena de prisión, Bárcenas ha centrado la estrategia de su propia defensa en procurar reconocer sólo un  delito de fraude fiscal, cosa que al mismo tiempo exoneraría también de toda culpa al Partido Popular, si el magistrado diera credibilidad al discurso del imputado.
Pero el arte ha de ser obra de genios para convertir a sus dueños en millonarios y sólo a nivel de galerías de lujo suele comerciarse con trabajos de esta categoría, sin que hasta ahora haya trascendido que Bárcenas  tuviera algún tipo de relación con estos círculos, ya  que su única ocupación conocida era la de ocuparse de las finanzas del PP, en su despacho de la calle Génova.
Por tanto, va a ser difícil demostrar el repentino enriquecimiento del protagonista de esta historia y olvidar la traída y llevada agenda de la contabilidad B de los populares, teniendo en cuenta que los exámenes caligráficos parecen demostrar la autoría de la letra y que existen demasiadas  coincidencias que apuntan directamente a la cúpula conservadora, como parte importante de lo ocurrido durante los últimos veinte años en la oscura vida de este personaje novelesco.
La fiscalía tampoco está dispuesta a pasar por alto los otros delitos que se le imputan, ni a olvidar los indicios de que debajo de este tema subyace la que podría ser una de las tramas de corrupción de más envergadura, de cuántas se tejieron en este país, proclive a la picaresca y al engaño como pocos.
De momento se ha retirado el pasaporta a Bárcenas, dando por terminadas sus múltiples escapadas a lujosos destinos en el extranjero, cosa que al menos tranquiliza a los españoles de a pie, que no entienden como el ex tesorero permanece aún en el país y no ha aprovechado ya la libertad de que disponía para desaparecer sin dejar rastro.
Entretanto, siguen las investigaciones y cierta parte de la prensa se atreve a publicar que entre Bárcenas y Sepúlveda, ex marido de la Ministra Ana Mato, existen ciertos vínculos de sociedad, estableciendo un nuevo cabo por el que tirar de la madeja en esta rocambolesca historia, aunque sin salir de los círculos del PP, que ya no sabe qué camino tomar para intentar demostrar su dudosa inocencia.
Una titubeante Maria Dolores de Cospedal, intentaba hoy sin éxito, ofrecer a los periodistas una explicación que justificara los pagos a Bárcenas y su filiación a la Seguridad Social, hasta Diciembre del pasado año, mientras Rajoy continúa pensando aún si se querellará o no contra él, por todo lo sucedido desde que se produjo su imputación en este caso.
Queda ahora en manos de la justicia esta ocasión de oro para llegar hasta el fondo de esta enrevesada cuestión y decidir si habrá o no más imputaciones por este y otros más que evidentes indicios de delito.
Los ojos de los españoles están puestos en la actuación de quien se encarga de este caso y la esperanza de que por una vez, la ley  se cumpla, tiene en vilo a una opinión pública, cuya indignación iría en aumento, si esto no se resolviera de manera absolutamente contundente.

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