Accede al fin el Señor Presidente a ser entrevistado en su feudo de TVE, probablemente movido por los malísimos resultados que le auguran todas las encuestas, en los próximos comicios vascos y gallegos, y en parte también, porque es difícil ocultarse eternamente de la mirada curiosa del pueblo, una vez que se ha llegado con la ayuda de los votos, al más alto cargo político que se puede ocupar, haya o no haya crisis en el momento en que se llega y dado que la época en que vivimos, no se concibe sin hacer uso de las comunicaciones, por mucho que uno en ello se empeñe.
Tras haber sellado durante meses la entrada a su concha de privacidad, Rajoy se pone al fin delante de las cámaras, en lo que promete ser una entrevista milimétricamente urdida para su lucimiento personal y en la que, seguramente tratará de convencer a los sufridos ciudadanos que ahora tiene bajo su tiránico dominio, de que la clase de política que está llevando a cabo, acompañado de la insufrible cohorte de tecnócratas que le acompaña, es exactamente la que se precisa en esta tesitura económica, aunque por nuestra natural ignorancia, ninguno de nosotros seamos aún capaces de ver los beneficios que nos reporta y nuestra indignación vaya in crescendo, cada día que pasamos bajo la dureza de su mandato.
Nunca sabremos si la desconexión de los medios que practica se da también en el sentido de vuelta y Don Mariano se halla en la más supina ignorancia de lo que sucede en la calle y de hasta qué punto su pueblo hace tiempo que decidió no creer una sola palabrea de lo que dice, retirándole así cualquier voto de confianza que hubiera podido darle, sin duda enajenado, en algún momento de su azarosa vida.
Pero si en verdad la burbuja en la que se ha instalado goza de una total insonorización, probablemente esta misma noche, en el camino que le separa de dondequiera que se vaya a realizar la entrevista, se dará la oportunidad de que empiece a entender la cruda realidad con la que se enfrenta, ya que alguno de los colectivos afectados por sus desastrosos recortes, sin duda aprovechará el itinerario para manifestar su protesta, sin que ninguno de los santos a los que tanta devoción demuestra el señor Presidente, pueda hacer nada por evitarlo.
Sin embargo, todos estamos deseando saber cuál será la estrategia a seguir en las próximas campañas electorales, ahora que el devenir de nuestra historia se ha encargado de demostrar que cuántas promesas nos hizo en las Generales eran del todo falsas, y que la verdadera intención que le mueve es la de servir con probada fidelidad las directrices marcadas por el Dios del Dinero, que gobierna despóticamente los destinos de esta nación, a través de las manos de sus profetas europeos y que nada bueno llevan en sus escrituras para nuestro pueblo, como hemos podido desgraciadamente comprobar, en carne propia.
Porque no parece verosímil que pueda atreverse con la táctica de retomar el viejo discurso social que esgrimía como bandera cuando aún no había llegado al poder y que atrajo a los incautos como moscas a la miel prometida, aunque después haya resultado que el discurso estaba escrito en el viento y con él se marchó, en cuanto la mayoría concedida por las urnas, permitió actuar libremente, sin ningún tipo de oposición que frenara las intenciones que se ocultaban en el interior del paquete.
Más bien debemos esperar que esta noche se emprenda el camino fácil de la lágrima y que se nos ponga delante la imagen de un Presidente abatido, abrumado por el peso de la historia que le ha tocado vivir y de las decisiones terribles que se ha visto obligado a tomar, a costa de su propio sacrificio.
Pero la inteligencia del pueblo español es, muy a pesar de los conservadores, infinitamente mayor de lo que se cree y la fatalidad de los capítulos que hemos tenido que protagonizar en los últimos tiempos, ha agudizado sobremanera el ingenio.
Por tanto, la credibilidad que otorgaremos a lo que esta noche veamos será la que es, es decir, absolutamente ninguna, teniendo en cuenta que cualquier amago de esperanza en el cambio que alguno de nosotros hubiera podido tener, quedó hace tiempo enterrado entre la maraña de recortes que sobre nuestros sueldos y nuestras prestaciones sociales se han practicado desde las filas del PP, abriendo nuestros ojos para siempre, a cualquier otro intento de manipulación que provenga de estas siglas, o de cualquiera de sus cabezas visibles, y menos aún si es Rajoy el que habla.
El hartazgo y la desesperación que da la caída en picado de un país, que nada hizo para merecer la tortura infinita de tan nefastos gobernantes, nos ha llevado de la mano al corazón del cinismo y esta noche, con perdón, lo más que puede arrancar de nosotros el Presidente, es una sonora carcajada que ponga en evidencia su ridículo ó una estrepitosa pitada que exija su inmediata dimisión, lo único que podría hacernos felices, a estas alturas del cuento.

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