domingo, 9 de septiembre de 2012

El sueño americano de Mas




No se resigna el Presidente catalán a haber perdido la batalla del Eurovegas contra Madrid y en una especie de locura quijotesca, ha empezado a vislumbrar sus propios molinos de viento, en esto del negocio del juego.

Ya ha elegido la zona más idónea para el proyecto, que se ubicaría cerca de Port Aventura, bajo el nombre de Barcelona World, en una especie de mezcolanza idiomática, un tanto rayana en la horteridad y bastante lejana de la defensa a ultranza de su identidad, que tan ardientemente ha defendido Mas, desde su llegada al poder de la Generalitat.

Para esta idea, se avanzaría una inversión de cuatro mil millones de euros, cuya procedencia aún no aclarada, choca diametralmente con la solicitud de rescate autonómico que ha hecho Cataluña en los últimos días y con las constantes manifestaciones de falta de liquidez que se han venido esgrimiendo desde aquella Comunidad, a la vez que se reclamaban al gobierno central una mayor autonomía fiscal y sendos anticipos, con los que paliar la penuria que ha llevado a los catalanes a tener que soportar terribles recortes, que dificultan gravemente su modo de vida y les priva de servicios fundamentales, relacionados directamente con su educación y salud.

Se ha hablado incluso de que dicho proyecto podría estar capitaneado por Enrique Bañuelos, que hizo una enorme fortuna en los tiempos de la burbuja inmobiliaria y que, desde luego, como todos sus compañeros de viaje en este tipo de negocios, podría considerarse también directamente responsable de la crisis que padecemos, sin que nadie pueda certificar que gestione con mayor acierto, esto que ahora se propone, como contestación al “éxito” de Esperanza Aguirre, para la Comunidad que regenta.

De pronto, el enorme sentimiento nacionalista que representa Mas, ha debido sin duda verse afectado por las conversaciones mantenidas durante la negociación con el magnate americano que barajó la posibilidad de situar Eurovegas en territorio catalán, tiñendo su política de aquellos principios que movieron a los colonos a viajar al Oeste, buscando realizar el sueño de la riqueza, aunque hubieran de sortear un camino sembrado de dificultades, por el que transitar hasta su destino.

Repentinamente, las arcas de la hacienda catalana, no solo se pueden permitir disponer de un cuantioso capital, sino que además se arriesgarán a invertirlo, por supuesto apoyadas por un banco de corte autóctono, en negocios relacionados mayoritariamente con el mismo juego, lujo y diversión que se instalarán en la capital de España, para goce y disfrute del mismo personal, es decir, de los paupérrimos habitantes de una Iberia, que lucha denodadamente por salvarse de los restos del naufragio económico en que la dejó la llegada de la crisis y la mala gestión de unos políticos, que tal vez acaben llevándola a la ruina.

Quién aconseja al señor Mas acciones como éstas, es uno de los enigmas que recorren la mente de los sufridos habitantes de Cataluña, mientras soportan el duro camino de los recortes impuestos por su gobierno, alegando una perentoria necesidad de hacerlos, dada la desastrosa situación económica a que se enfrenta, en su intento de capear los efectos de los últimos tiempos.

No se entiende que el ahorro exigido a los ciudadanos cerrando Ambulatorios por las tardes, rebajando el sueldo a los funcionarios o despidiendo a profesores interinos y personal laboral del ámbito público, se vayan a invertir al final en un Macro Casino, poniendo en manos de la diosa fortuna el éxito de la empresa, nunca mejor utilizado el término, en su sentido más estricto.

Desde fuera de Cataluña, la verdad, la impresión es la de que al señor Mas le ha sentado terriblemente mal haber sucumbido ante un personaje como Esperanza Aguirre y que su proposición no es más que una manera de continuar la guerra personal que con ella y con Madrid mantiene, tratando a la desesperada de arruinar, dividiendo, lo poco o mucho que Eurovegas pudiera dejar en manos de su enemiga.

Pero tal cosa dice mucho de la talla política del catalán y de la extraña forma que tiene de gobernar aquello que le confió la voluntad de su pueblo, augurando un negro futuro a su Comunidad, si pone por encima de los intereses de todos, un estúpido orgullo personal, totalmente propio de un colegial herido en el patio de la escuela.

No queda más que compadecer a la pobre Cataluña, si esta es la catadura de quienes la gobiernan, porque los sueños americanos, todo el mundo lo sabe, sólo consiguieron enriquecer a unos pocos. La inmensa mayoría quedó herida de muerte por el camino, o sucumbió víctima de una ambición del todo inalcanzable, terrorífica y siniestra.



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