martes, 26 de julio de 2011

La vida sigue igual

Se van esfumando aquellos poderes que se atribuía a sí mismo el PP antes de las Municipales y para asombro de los que utilizaron el voto de castigo contra el gobierno, nada ha cambiado en los territorios ganados por la derecha, e incluso tiene visos de poder empeorar.
La varita mágica que esgrimió el señor Rajoy, prometiendo una pronta resolución de los problemas a los incautos ciudadanos que quisieron oírle, parece haber perdido su capacidad de hacer milagros y deja a su dueño en bastante mal lugar, si se tiene en cuenta que las elecciones generales están, como quién dice, a la vuelta de la esquina.
La caída sin honor de Camps en Valencia, ha contribuido en gran modo a mostrar el enorme problema de corrupción que padece una gran mayoría de militantes de la derecha, cuya lista va aumentando día a día, haciendo tambalearse la imagen de supuesta honradez que pretenden dar de cara a la galería.
Así que es para ellos primordial ese adelanto electoral que con tanta insistencia reclaman, porque de prolongarse el mandato de Zapatero, aún podrían aparecer nuevos casos parecidos al Gurtel, ensuciando sin compasión el expediente de más de un peso pesado popular y poniendo el acceso al poder, francamente difícil.
El hecho de que no se atrevan a presentar una moción de censura, resulta así mismo, bastante sospechoso. Uno no sabe nunca si no lo hacen por miedo a fracasar o porque en el fondo subyace un sustrato de preocupación por encontrar un vacío en las arcas del Estado, similar al que dicen haber descubierto en Comunidades como Castilla-La Mancha, según sus propias fuentes.
También cuenta en su contra el paso del tiempo, pues si no se dan prisa en dar al pueblo resultados de su gestión en forma de puestos de trabajo y ayudas sociales, la ilusión que vendieron desde los púlpitos del territorio nacional, quedará enterrada entre las deudas de los Ayuntamientos y los papeles de los procesos incoados contra sus correligionarios corruptos.
Ahora, por ejemplo, se nos pide ayuda para Caja Mediterranea, curiosamente situada geográficamente en uno de sus feudos de poder, y la ciudadanía vuelve a ver con indignación cómo se van los fondos generales en socorrer a la banca y no en frenar las cifras de parados que siguen soportando estoicamente, la indignidad de su modo de vida cotidiana.
Y todavía se atreve a decir Rajoy que si llega a ser Presidente, prestará mucha más atención a los mandatos europeos, como si el sacrificio aportado por las clases trabajadoras no hubiera existido y nos amenazara con mayor austeridad y nuevas medidas en nuestra contra.
Pronosticar tiempos peores, sería quedarse corto, sobre todo si se analizan ciertas actitudes demostradas ya por los recién llegados a las instituciones municipales, como por ejemplo su férrea oposición a que los alcaldes dejen de ser, a la vez, parlamentarios, para ahorrar uno de sus sueldos.
Hay que sentirlo por los infelices que creyeron que todo cambiaría al día siguiente de la toma de posesión de los puestos y dejar claro que las derechas, jamás hicieron nada a favor de las clases humildes.

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