miércoles, 30 de marzo de 2011

El arma del terror

Desde que comenzó la transición democrática, el problema vasco viene siendo una constante en el cruce de improperios que emiten los partidos políticos contra sus contrincantes, a la vez que un arma poderosa capaz de derribar gobiernos e inclinar la balanza electoral como castigo a los que cometieron el error de caer en su bien planteado juego. Se le vino encima a Gonzalez el problema del Gal como una pesada losa que acabó por aplastarle, condenando su largo periodo gubernativo a un olvido propiciado por el entonces principiante Aznar que, no obstante, tampoco dudó en negociar con ETA, deseando ávidamente encontrar una salida que lo encumbrara como el mejor presidente español conocido hasta el momento. No pudo ser entonces, ni tampoco cuando el atentado de Barajas puso fin al intento de Zapatero que, sin embargo, podrá al menos presumir de que durante su mandato, las acciones delictivas cometidas por el terrorismo se han reducido considerablemente. Ahora acusa el Partido Popular al ministro Rubalcaba de filtrar información a ciertos comandos activos de la banda y de haber continuado las negociaciones después de haber informado en el Congreso que la tregua quedaba rota. Llaman a esto “alta traición” y piden la cabeza del superministro, argumentando que su actuación se ha basado en mentiras y recordándole sus propias palabras tras los asesinatos islamistas de Madrid, cuy autoría se encargaron de negar hasta el último momento. Se empecinan sus representantes en cargar sobre un peligroso enemigo político que suena cada vez mas como sucesor de Zapatero, tratando desesperadamente de que ni siquiera tenga la oportunidad de presentarse a unas elecciones que pensaban ganar por goleada, debido a los errores económicos cometidos en esta última legislatura. Además, si el problema del terrorismo llegara a solucionarse bajo el mandato socialista, quizá los resultados de los comicios no caerían con tanta facilidad del lado de los populares, ya que se habría resuelto uno de los asuntos que mas preocupan a la nación desde que se instaló entre nosotros un sistema que nos da la oportunidad de decidir sobre nuestros futuros gobernantes. Sería bastante perjudicial para la derecha española perder ahora la oportunidad de poder utilizar el terrorismo contra sus más cercanos contrincantes y desde luego, si eso sucediera, ya no podrían colgarse la medalla de haber reducido a cenizas los restos de la banda terrorista y perderían el prestigio que tal acción otorgaría a quien resolviera el conflicto. Todos los presidentes, sin excepción, han negociado con ETA de una u otra manera, todos lo hicieron, pienso, con la voluntad de llegar a un acuerdo y utilizaron, seguramente, ardides que nunca sabremos para llegar a un fin de las hostilidades. Todos cometieron errores garrafales en las negociaciones y todos, finalmente y hasta ahora, fracasaron en los intentos. El mismo Aznar, acercó a los presos al país vasco, sólo unos días después del asesinato de Miguel Ángel Blanco, al que se negó a canjear sin ceder a las exigencias terroristas que pretendían obtener esa proximidad de los suyos a cárceles de su territorio. No sé si finalmente podrá probarse la implicación de Rubalcaba en las filtraciones a las que se refiere la oposición, pero, francamente, a veces el fin justifica los medios. Así lo entiende el pueblo y así lo entenderán, sobre todo, los amenazados que han de convivir a diario con sus propios verdugos y que desean con vehemencia que su situación cambie para siempre. Pero el asunto traerá cola, sobre todo si los populares ven la oportunidad de deshacerse del ministro y acabar a la vez con su gestión en materia de terrorismo para retrasar un desenlace que se imagina cercano, pero que quisieran por todos los medios, protagonizar en la cúspide del estrellato político. Más valdría a los seguidores de Rajoy ofrecer alternativas creíbles sobre la creación rápida de puestos de trabajo y dejar de utilizar el terror como arma, en un juego vilmente desconsiderado, sobre todo para los familiares de las víctimas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario