domingo, 18 de febrero de 2018

Lágrimas y sonrisas



Un fin de semana teñido por una serie de tragedias en las que  muchas personas han perdido la vida, unas a manos de NiKolas Cruz, el estudiante que armado con un fusil de asalto perpetró una matanza en un Instituto de Florida,  otras en el terremoto de más de siete grados de magnitud que ha hecho temblar la tierra en México y en los dos accidentes aéreos que se han sucedido en Rusia e Irán, nos ha recordado, como suele ocurrir en tantas ocasiones, la terrible fugacidad de nuestra existencia, dejando un rastro de dolor irrecuperable,  en las familias de los que han sido víctimas, de la mano del hombre, de fallos por causas aún desconocidas o simplemente, de los elementos.
 Aún impactados por lo ocurrido en estos tres días y muy fundamentalmente por este nuevo caso de hipotética locura, que ha llevado a un joven estudiante a disparar y asesinar, a quemarropa, a sus propios compañeros, uno no puede, sino preguntarse por qué razón sigue vigente en el país más poderoso del mundo una Ley que permite el uso de cualquier tipo de armas, a cualquiera que pueda pagarlas, en alguno de los muchos negocios habilitados para tal fin y cuántos inocentes más tendrán que morir, para que algún Presidente se atreva a enfrentarse sin tregua a este poderosísimo lobby instalado en su territorio con total naturalidad, aunque para ello se haya de renunciar a las jugosas ganancias que proporciona a sus defensores a ultranza, pero que vulnera, de manera innegable, el derecho fundamental a la vida, que debe asistir a todos los ciudadanos en general,  donde quiera que se encuentren.
Todos recordamos que Obama lo intentó, pero que fracasó estrepitosamente en su propósito y que Trump, que ha sido clamorosamente abucheado en la visita que ha realizado, también durante este fin de semana a Florida, se ha puesto, en numerosas ocasiones, del lado  de los que defienden la permanencia de esta Ley, tal como le recordaba una de las estudiantes supervivientes de la matanza, hace sólo unas horas, en un discurso conmovedor en el que tachaba su actitud, de auténtica vergüenza.
Poco o nada va a importar al actual Presidente norteamericano, tan cercano a los de la Asociación de los amigos del rifle, que se ha hecho famosa por justificar la tenencia de armas, como un medio necesario para la defensa personal, este nuevo caso de extrema violencia, que ha sacudido  la médula espinal de todas las personas de bien, no sólo en aquél territorio, sino en el mundo entero y mucho dudamos de que las presiones, cada vez mayores, que puedan surgir en relación con asuntos parecidos a éste, puedan hacer cambiar de opinión, a quién tantas veces ha presumido, de actitudes claramente retrógradas en éste y en otros muchos asuntos y que con toda seguridad, no querrá cruzarse en el camino de los que negocian con la venta de armas, arriesgando el apoyo económico que de ellos debe haber recibido, en su camino hacia la Presidencia.
Así que las familias de los fallecidos en Florida habrán de conformarse con unas pocas palabras de aliento y la pérdida de los suyos, como la perdida de otros muchos que cayeron antes que ellos, en sucesos similares, habrá sido otra vez, inútil,  ante el intocable poder que genera el Dios del dinero.
Todos estos hechos, que se han sucedido uno a otro con extrema celeridad, nos han hecho apartar la mirada del panorama político nacional, que sigue revuelto y sin visos de ser atemperado, al menos por el momento, pues nuestros políticos andan enredados en una serie de enfrentamientos continuados que levantan ampollas en la sociedad en general y en una continua batalla personal en la que todos tratan de defenderse de las acusaciones vertidas por sus oponentes en su contra, buscando una manera de escapar de los fantasmas que les persiguen a título particular y ofreciendo ruedas de prensa en las que ofrecen a los que les quieran oír, el run run manido y reiterativo de discursos demasiado trillados que ya nadie se cree, por lo mucho que hemos aprendido durante estos años, aguzando el entendimiento.
Así que tampoco nos ha sorprendido, cuando nos hemos despertado esta mañana, que Anna Gabriel, la que fuera líder del CUP, haya conseguido, en medio del fragor de la pasada semana, instalarse en Suiza y menos aún, que se esté planteando no acudir a la cita que tiene pendiente con la justicia española, asesorada por un abogado, del estilo del que se ha hecho imprescindible para Puigdemont, para desesperación de quiénes continúan chupando cárcel, como Junqueras, Forn o los Jordis, que deben estar de sus antiguos compañeros de viaje, hasta el mismísimo pelo.
Muy al contrario, nos ha parecido hasta natural, que visto lo visto, cada cual haga de su capa un sayo y escape como pueda de la situación a la que se han visto abocados, tras su declaración de independencia, pues la evidencia del fracaso real de sus intenciones, les ha dejado en una situación ciertamente arriesgada para poder conservar la libertad y la vigilancia de la que presume el Ministro Zoido, perdónenme, no debe ser tan férrea, cuando se consiguen cruzar las fronteras que nos separan de Europa, con facilidad tan extrema.
Así que mientras en otras partes de mundo se llora a los muertos, en este país que tan bien definiera Berlanga, en su extensa filmografía, continuamos contemplando el panorama carnavalesco que se nos ofrece en directo, cada minuto, de cada uno de los días y nos dolemos, porque nadie nos lo puede impedir, de la poca valía profesional que ofrecen la mayoría de nuestros mal llamados representantes políticos, ya que no sólo no son capaces de resolver, ni uno solo de los problemas que nos afligen, sino que además, debe hacer tiempo que nos tomaron por idiotas, sin darse cuenta de que a pesar de nuestra humildad, aprendemos de todas y cada una de las jugadas que pretenden colarnos por la banda  y las anotamos en la cabeza, para que no se nos olviden cuando llegue un nuevo periodo electoral y tengamos que decidir a quién otorgamos ese bastón de mando que todos quieren, pero que ninguno de ellos merece.

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