lunes, 8 de enero de 2018

Paro forzoso, gripe y vacaciones



Mi ordenador y yo, somos como esos matrimonios de larga duración que terminan por mimetizar costumbres y gestos, convirtiéndose en un tándem inseparable y llegando a enfermar y sanar a la vez, como si formaran parte de un todo indivisible.
Debo una explicación a mis lectores por esta larga ausencia, que comenzó con una avería de consideración que afectó seriamente al equipo con el que trabajo y que costó varias semanas resanar condenándome a un paro forzoso del que estaba a punto de salir, cuando se me echaron encima las navidades y me atacó el virus de una gripe que acabó complicándose con una afección bronquial, que me mantuvo en cama, casi todas las vacaciones.
Con la recomendación médica de guardar reposo y las fiestas encima, decidí, por una vez, optar por la mejor fórmula para recobrar la salud y dar a este viejo compañero con el que me gusta trabajar, un periodo de largo y merecido descanso que nos ha traído a los dos hasta el día de hoy, en el que siento la necesidad de retomar las riendas del trabajo de campo que me proporciona la oportunidad de estar en contacto con el mundo y me siento a escribir, por fin, convencida de que la mejoría se está consolidando a buen ritmo, en este comienzo de año, que todos deseamos mejor que el anterior, como no podría ser de otra manera.
Han ocurrido muchas cosas desde que nos vimos forzados a abandonar la actividad y  aunque he procurado estar informada de los acontecimientos que han ido conformando el panorama informativo de nuestro país, he de confesar que la fiebre y la desgana me han impedido un rendimiento pleno de mis pobres neuronas, restándome fuerzas para intentar un análisis en profundidad de todo cuanto ha venido ocurriendo.
Sin embargo, creo que todo podría sintetizarse poniendo un poco de buena voluntad y que el devenir de este tiempo de ocio forzado ha de quedar necesariamente reducido a tres o cuatro acontecimientos punteros, que han marcado la línea de la actualidad informativa, por encima de otras nimiedades que habrán, por esta vez, de obviarse, o les aburriría con un relato demasiado extenso.
El pilar  principal, ha de ser necesariamente, el resultado de las elecciones catalanas, que ha demostrado que cuánto se había hecho con anterioridad no ha servido de mucho, pues aunque Ciudadanos ha conseguido la hazaña de ganar los comicios, no alcanza los números necesarios para formar gobierno y el independentismo vuelve a tener en sus manos las riendas de la situación, aunque Puigdemont  continúa instalado en Bruselas y Junqueras y otros líderes catalanes, en prisión, por lo que va a costar bastante nombrar un President que inaugure una nueva etapa, que cierre la intervención del 155.
No podrían olvidarse, desde luego, los malos resultados obtenidos por PSC, PP y Podemos, desde luego por razones bien diferentes, pero que dejan muy claro que el mensaje lanzado por estos Partidos en Catalunya, no ha calado en el grueso de la sociedad y que habrán de hacer urgentemente una autocrítica feroz, si no quieren que su fracaso se traslade al resto del país, en cuanto a los electores se les dé la oportunidad de decidir, a qué carta quieren quedarse, después de todo lo sucedido el pasado año, para  desgracia nuestra.
De cómo afronten entre todos el futuro que viene, dependerá en gran parte, la naturaleza del destino de todos y no podemos ni debemos olvidar que los errores que se han cometido en el asunto de Catalunya han de asumirse, analizarse y corregirse a la mayor urgencia posible, para que no vuelvan a repetirse en próximas ocasiones, aunque éste tema, traerá aún mucha cola y tendremos ocasión de hablar sobre él, en las próximas semanas y meses, largamente.
Cerrábamos el año, con la sorprendente noticia de la repentina resolución del enrevesado caso de la  desgraciada desaparición de la joven Diana Quer, que finalmente ha concluido con la aparición de su cuerpo y la detención de su presunto asesino, dejando a su familia desolada y a la sociedad en general, con la sensación de que la desprotección que sufrimos las mujeres es infinitamente mayor de la que pensamos y que circular por la vía pública de noche, se ha convertido para nosotras en un riesgo de consecuencias impredecibles, al menos mientras no se erradique la plaga de este machismo exacerbado que nos aniquila sin razón, por una cuestión de género que no parece que vaya a tener la solución que nos gustaría a todas, al menos de momento.
 Con este regusto amargo, hemos empezado este año nuevo que se ha colado en nuestras vidas tiñendo de blanco una gran parte de nuestros pueblos y ciudades, poniendo fin a una sequía que había llegado a límites insospechados y recordándonos a todos que continuamos viviendo aquí, pues tampoco esta vez ha sido el gobierno de turno capaz de prever buenas medidas con las que afrontar estos temporales y a una buena parte de ciudadanos, se ha quedado atascada en medio de intensas nevadas, en sus coches y sin que nadie haya asumido, cómo no, responsabilidades por la espantosa gestión de estos hechos.
Les ruego, una vez más, benevolencia con esta larga ausencia y les reitero las gracias por ser fieles a lo que escribo, con sus luces y sombras correspondientes, para ustedes y también para mi disfrute personal, en este humilde blog que me hacen el honor de seguir, desde hace tantos años.
Vuelvo, con la voluntad de retomar el camino y espero, que a ustedes y a mí, las fuerzas y la salud, nos acompañen en este año que iniciamos con la misma ilusión de siempre y los ojos abiertos para observar esta historia que construimos entre todos, a base de buenos y malos momentos.


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