Mi ordenador y yo, somos como esos matrimonios de larga
duración que terminan por mimetizar costumbres y gestos, convirtiéndose en un tándem
inseparable y llegando a enfermar y sanar a la vez, como si formaran parte de
un todo indivisible.
Debo una explicación a mis lectores por esta larga ausencia,
que comenzó con una avería de consideración que afectó seriamente al equipo con
el que trabajo y que costó varias semanas resanar condenándome a un paro forzoso
del que estaba a punto de salir, cuando se me echaron encima las navidades y me
atacó el virus de una gripe que acabó complicándose con una afección bronquial,
que me mantuvo en cama, casi todas las vacaciones.
Con la recomendación médica de guardar reposo y las fiestas
encima, decidí, por una vez, optar por la mejor fórmula para recobrar la salud
y dar a este viejo compañero con el que me gusta trabajar, un periodo de largo
y merecido descanso que nos ha traído a los dos hasta el día de hoy, en el que
siento la necesidad de retomar las riendas del trabajo de campo que me
proporciona la oportunidad de estar en contacto con el mundo y me siento a
escribir, por fin, convencida de que la mejoría se está consolidando a buen
ritmo, en este comienzo de año, que todos deseamos mejor que el anterior, como
no podría ser de otra manera.
Han ocurrido muchas cosas desde que nos vimos forzados a
abandonar la actividad y aunque he
procurado estar informada de los acontecimientos que han ido conformando el
panorama informativo de nuestro país, he de confesar que la fiebre y la desgana
me han impedido un rendimiento pleno de mis pobres neuronas, restándome fuerzas
para intentar un análisis en profundidad de todo cuanto ha venido ocurriendo.
Sin embargo, creo que todo podría sintetizarse poniendo un
poco de buena voluntad y que el devenir de este tiempo de ocio forzado ha de
quedar necesariamente reducido a tres o cuatro acontecimientos punteros, que
han marcado la línea de la actualidad informativa, por encima de otras
nimiedades que habrán, por esta vez, de obviarse, o les aburriría con un relato
demasiado extenso.
El pilar principal, ha
de ser necesariamente, el resultado de las elecciones catalanas, que ha
demostrado que cuánto se había hecho con anterioridad no ha servido de mucho,
pues aunque Ciudadanos ha conseguido la hazaña de ganar los comicios, no
alcanza los números necesarios para formar gobierno y el independentismo vuelve
a tener en sus manos las riendas de la situación, aunque Puigdemont continúa instalado en Bruselas y Junqueras y
otros líderes catalanes, en prisión, por lo que va a costar bastante nombrar un
President que inaugure una nueva etapa, que cierre la intervención del 155.
No podrían olvidarse, desde luego, los malos resultados
obtenidos por PSC, PP y Podemos, desde luego por razones bien diferentes, pero
que dejan muy claro que el mensaje lanzado por estos Partidos en Catalunya, no
ha calado en el grueso de la sociedad y que habrán de hacer urgentemente una
autocrítica feroz, si no quieren que su fracaso se traslade al resto del país,
en cuanto a los electores se les dé la oportunidad de decidir, a qué carta
quieren quedarse, después de todo lo sucedido el pasado año, para desgracia nuestra.
De cómo afronten entre todos el futuro que viene, dependerá
en gran parte, la naturaleza del destino de todos y no podemos ni debemos
olvidar que los errores que se han cometido en el asunto de Catalunya han de
asumirse, analizarse y corregirse a la mayor urgencia posible, para que no
vuelvan a repetirse en próximas ocasiones, aunque éste tema, traerá aún mucha
cola y tendremos ocasión de hablar sobre él, en las próximas semanas y meses,
largamente.
Cerrábamos el año, con la sorprendente noticia de la
repentina resolución del enrevesado caso de la
desgraciada desaparición de la joven Diana Quer, que finalmente ha
concluido con la aparición de su cuerpo y la detención de su presunto asesino,
dejando a su familia desolada y a la sociedad en general, con la sensación de
que la desprotección que sufrimos las mujeres es infinitamente mayor de la que
pensamos y que circular por la vía pública de noche, se ha convertido para
nosotras en un riesgo de consecuencias impredecibles, al menos mientras no se
erradique la plaga de este machismo exacerbado que nos aniquila sin razón, por
una cuestión de género que no parece que vaya a tener la solución que nos
gustaría a todas, al menos de momento.
Con este regusto
amargo, hemos empezado este año nuevo que se ha colado en nuestras vidas
tiñendo de blanco una gran parte de nuestros pueblos y ciudades, poniendo fin a
una sequía que había llegado a límites insospechados y recordándonos a todos
que continuamos viviendo aquí, pues tampoco esta vez ha sido el gobierno de
turno capaz de prever buenas medidas con las que afrontar estos temporales y a
una buena parte de ciudadanos, se ha quedado atascada en medio de intensas
nevadas, en sus coches y sin que nadie haya asumido, cómo no, responsabilidades
por la espantosa gestión de estos hechos.
Les ruego, una vez más, benevolencia con esta larga ausencia
y les reitero las gracias por ser fieles a lo que escribo, con sus luces y
sombras correspondientes, para ustedes y también para mi disfrute personal, en
este humilde blog que me hacen el honor de seguir, desde hace tantos años.
Vuelvo, con la voluntad de retomar el camino y espero, que a
ustedes y a mí, las fuerzas y la salud, nos acompañen en este año que iniciamos
con la misma ilusión de siempre y los ojos abiertos para observar esta historia
que construimos entre todos, a base de buenos y malos momentos.

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