domingo, 21 de enero de 2018

El silencio de TVE



La contundencia de las declaraciones de los acusados del caso Gurtel en Valencia y la de los nueve empresarios que han reconocido el pago de comisiones al PP, a cambio de la concesión de obras públicas y la emisión de facturas falsas, como parte de una trama que recuerda las prácticas mafiosas, al parecer, carecen de importancia para los encargados de  seleccionar los contenidos de los informativos de la Televisión Pública que sufragamos entre todos, pues en medio de la tormenta mediática que se ha declarado estos días, en relación con este gravísimo asunto de corrupción,  el Ente ha mantenido un sospechoso silencio, que hace cada vez más evidente la existencia de una presunta manipulación reiterada, por parte del gobierno.
Mientras el resto de los medios dedicaban sus portadas en masa a lo ocurrido en este importante juicio, que coloca al Partido conservador entre las cuerdas y que recuerda a la ciudadanía que los asuntos de esta índole parecían ser una constante en muchas de las masivas campañas electorales que el PP protagonizara, en sus mejores tiempos, TVE, abría su informativo principal, con la noticia del temporal que azotaba a Holanda y apenas dedicaba unas palabras banales a lo sucedido ese día en una sala de juicios, rodeada por un hervidero de periodistas que afortunadamente, ofrecieron una información fidedigna, de lo que allí estaba sucediendo.
Como si España fuera una República bananera, en la que la sólo se conoce la verdad que quiere relatar una prensa oficial al servicio de un único Partido, Televisión Española hace alarde de un servilismo feroz que no permite a sus trabajadores ejercer la profesión del periodismo con dignidad, manteniéndoles amordazados en todas aquellas noticias que perjudiquen de algún modo la buena imagen de la Formación que dirige Mariano Rajoy, poniendo en duda la inteligencia de unos espectadores, estupefactos ante la manipulación de la realidad que les ofrece un Ente que, teóricamente, nos pertenece a todos.
Muchas veces hemos oído a estos profesionales quejarse amargamente de la situación que se ven  obligados a soportar, para conservar sus puestos de trabajo y reclamando la posibilidad de poder informar con libertad de las noticias que se producen en el país en el que vivimos, sin que estas peticiones hayan sido en absoluto tenidas en cuenta por quienes dirigen la televisión pública, como demuestra el tratamiento que se da a cualquier novedad que afecte directamente a la buena imagen del PP o a la de cualquiera de sus principales dirigentes.
Absolutamente avergonzados por el descaro con que se atreven a emitir, un día y otro, los informativos pertinentes, los ciudadanos hace tiempo que decidieron orientar sus preferencias hacia otras cadenas, en las que la imparcialidad y el buen ejercicio del periodismo constituyen la primera obligación de los informadores y dando por sentado, que mientras Mariano Rajoy permanezca en el poder, el Ente público habrá de estar, necesariamente al servicio de la Formación que dirige.
Como ya ocurriera en Tele Madrid, durante la etapa de Esperanza Aguirre, los informativos de Televisión Española y más aún si cabe, los de Veinticuatro Horas o Informe Semanal, se han transformado en unos espacios tediosos, presentados por unas figuras siniestras, hieráticas y carentes de emotividad, que se limitan a leer lo pactado con sus dirigentes, sin ningún entusiasmo y sin atisbo alguno de credibilidad ante la audiencia y que siguiendo fielmente la voz de su amo, roban a la poca audiencia que les queda, la oportunidad  de ser informada de la verdadera actualidad y por tanto, la ocasión de formar su propia opinión sobre sucesos que en la mayoría de los casos, le afectan de forma directa.
El tratamiento dado al juicio de la Gurtel de Valencia, ha traspasado todos los límites imaginables en esta materia y aunque ya estábamos acostumbrados a que estas cosas sucedieran a diario delante de nuestros ojos, con total impunidad y sin sonrojos, no podemos, ni debemos callar, si queremos realmente recuperar una televisión pública digna, de la que podamos sentirnos orgullosos, como contribuyentes reales que somos, de su funcionamiento.
Porque aunque el evidente silencio de TVE sobre esta y otras materias, no nos haya impedido conocer, a través de otros medios, la verdad, mantener con dinero público un Organismo dedicado a ofrecer una información sesgada, tendenciosa y sin calidad alguna, parece una aventura abocada directamente al fracaso, por lo que resulta urgente que los gobiernos dejen de elegir, como hasta ahora, a los  directivos de esta Empresa, que genera pérdidas millonarias a las arcas del Estado al que pertenecemos, desde hace demasiado tiempo.
No se puede, sino condenar esta degeneración del periodismo y también de un Sistema que permite a los políticos en el poder, utilizar tácitamente a su favor, los medios de comunicación que pertenecen al Estado y no a un determinado Partido.
Imprescindible, para estos medios, aceptar el principio de imparcialidad tan necesario para una buena práctica del manejo de la información y contar con verdaderos profesionales que hagan cierta la afirmación de que la prensa es el cuarto poder, capaz, con la verdad, de derribar gobiernos cuando lo merecen,  como ha ocurrido en otros lugares del mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario