La
inmensa tela de araña que constituye el caso Gurtel y la enmarañada trama que
encierra en la oscuridad de las trastiendas en las que transcurrieron los
acontecimientos, parece ir aclarándose, a pequeños pasos, en el transcurso de
los juicios que se van celebrando poco a poco y ofrece un panorama que varía
considerablemente en cada momento, avanzando y retrocediendo, según cambian las
versiones de los implicados, que en muchos casos han decidido, tras verle las
orejas al lobo, prestar su colaboración, con el propósito de rebajar la cuantía
de las penas a las que se enfrentan, por los hechos que presuntamente,
cometieron.
Muchos,
como es el caso de Correa, miran hacia atrás con ira, desengañados de la actitud que para con ellos
ha tenido un Partido Popular, con cuyos dirigentes se codearon, al más alto
nivel, en otro tiempo y que les ha ido abandonando a su suerte, convirtiéndoles
en una especie de apestados a los que han llegado a negar conocer y a los que
no han dudado en tildar de mentirosos, con la mera intención de salir indemnes,
de tan enrevesada corruptela.
El
área valenciana de la Gurtel está deparando muchas y variadas sorpresas, que
cercan cada vez con mayor intensidad a la cúpula de los conservadores,
colocándolos en una dificilísima situación de la que les va a resultar casi imposible escapar, ahora que nueve
empresarios se han decidido a contar en la sala, los avatares que rodearon a
sus experiencias con la adjudicación de obras públicas y reconocido explícitamente
el pago de cuantiosas comisiones, para la consecución de las mismas.
También
Ricardo Costa, el que fuera número dos de Francisco Camps, en su etapa como
President de la Generalitat valenciana, ha terminado por encontrar una vía de
escape, tras el descalabro sufrido en el juicio de los trajes, en el que su
jefe salió absuelto y queriendo curarse en salud, parece que va a declarar que
el asunto de las comisiones se ponía siempre en manos de la Cúpula de Madrid,
aunque todos eran conscientes en Valencia, de lo que estaba ocurriendo.
Esta
intención, vuelve a poner en el punto de mira a Camps, como responsable
principal que fuera, de los asuntos de la Comunidad que regentaba, a la vez que
lanza un dardo envenenado a Rajoy y su equipo, que ya no saben cómo
desembarazarse de la contundencia de unos argumentos, que les señalan
directamente como implicados en este oscuro asunto que parece no tener fin, a
juzgar por lo que estamos conociendo.
La
declaración de los empresarios, viene a dar toda la razón a lo que Correa está
defendiendo últimamente, aunando unos criterios con los que sólo difieren los
representantes de un Partido Popular, que sin embargo, no podrá nunca negar la
ostentación que demostrara en aquellas Campañas electorales que culminaban en
la Plaza de toros de Valencia y en las que Rajoy intervenía, al más puro estilo
americano, como una estrella de cine,
mientras era aclamado por un sinfín de cargos locales, que luego han terminado
teniendo serios problemas con la justicia.
Algunos
de estos cargos, que han sido después repudiados por el que fuera su Partido
hasta límites inimaginables y que han conocido en carne propia los nocivos
efectos de la más absoluta soledad, hartos de lidiar con las consecuencias de
pertenecer a una trama imposible de urdir individualmente, señalan,
inexorablemente, con el dedo, a los líderes de las más altas esferas, que
inexplicablemente han conseguido, hasta ahora, zafarse de cualquier tipo de responsabilidad en este
asunto.
Pillan
estos cambios de postura al PP, en horas
bajas, pues los resultados electorales en Catalunya y el ascenso torrencial de
Ciudadanos que auguran las encuetas, han mermado considerablemente su nivel de
aceptación entre los votantes de la derecha y el fantasma implacable de los
casos de corrupción, pende como una espada de Damocles sobre este Partido, hace
ya demasiado tiempo.
Los
momentos de gloria y despilfarro, de amistades
incondicionalmente íntimas y de exaltación permanente entre pesos pesados, terminaron
y llega la hora de afrontar la contundencia de la verdad. El pasado no perdona
y acaba volviendo.

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